Paso a la integración para más alimentos
La industria nacional puede garantizar altos porcientos de equipos y repuestos al sector agropecuario, y corregir los problemas de calidad que aún persisten.
La necesidad que tiene el sector agropecuario y cañero, de abrirse a la industria nacional para contar con suministros estables de insumos, ha sido ratificada en La Habana, porque según criterios de los propios innovadores y racionalizados que han mantenido las obsoletas industrias y la maquinaria funcionando, no cuentan siempre con la materia prima para hacer repuestos ni instrumentos para medir su calidad.
Por esas razones, prefieren enfrentar los problemas de calidad de las producciones nacionales a depender de importaciones que algunas veces no llegan a tiempo o de soluciones externas a piezas y equipamientos que ya no se producen en sus antiguos mercados. Téngase en cuenta que en Cuba existen más de 67 mil tractores, de más de 40 marcas y 100 modelos, de los cuales el 60 % tiene más de 30 años de explotación.
Para lograr el objetivo propuesto por directivos del Ministerio de la Agricultura y del Grupo Empresarial AZCUBA, es vital el criterio de integración que se está mostrando en los últimos tiempos, pues ello posibilita resolver las dificultades codo a codo con los productores del patio, y crear sistemas de mantenimiento y reparación para alargar la vida útil de equipos, industrias, máquinas herramientas y tecnologías.
Es preciso también ampliar la visión y el pensamiento crítico sobre la preservación de los recursos con que cuenta el sector, la cual debe afianzarse respecto a la nueva tecnología que están recibiendo y que continuará llegando. No se concibe una empresa agropecuaria con alto nivel de sistemas de riego y que no cuente con un taller para su reparación o mantenimiento, por ejemplo.
Los equipos y tecnologías que están llegando a la agricultura, como política se ubicarán en las empresas para la creación de brigadas, que con talleres móviles y capacidad de desplazamiento presten servicios a las unidades productores. Estas entidades son las responsables de su explotación eficiente y de lograr que trabajen doble o triple turno, según sean las condiciones.
A la par, existe un programa de desarrollo de nuevos equipos, de los cuales ya se estudia cómo hacerlos o están en producción, buscando la relación máquina-implemento; tal es el caso de las máquinas de pivote central, que se han logrado hacer en Cuba con un 80 % de componentes nacionales; los enrolladores (regadío), biodigestores (obtención de biogás), y es posible la fabricación de aditamentos para los sistemas de riego por goteo.
La agricultura se abre a la industria nacional, con las garantías de servicios técnicos y la contratación, en aras de lograr su compromiso de satisfacer las amplias demandas de alimentos que tiene Cuba.
