Cuba: sonrisa infantil multiplicada en el verano

Tanta alegría hay en los rostros de los niños de mi Cuba, como desvelo gubernamental por su cuidado, formación y felicidad.

Veámoslos en cualquier sitio, urbano o rural: riendo, cantando, bailando o visitando museos, galerías, instalaciones de campismo, playas, clubes juveniles de computación y tantos otros sitios que cobran el clímax de su esplendor en la etapa veraniega, cuando entidades estatales y organizaciones sociales y profesionales aúnan esfuerzos para concretar un ambicioso y sano programa cultural-deportivo-recreativo para las familias.

Ese plan, que cada año sacude de entusiasmo al país, se multiplica incluso en los hospitales y salas de Pediatría, donde las propuestas estivales se convierten en importantes “medicinas” del alma, tanto para los enfermos como para sus familiares u otros acompañantes.

Y es que la infancia es el rostro más bello y sensible de mi Cuba, donde el desvelo por los niños comienza desde el mismo momento de la concepción y se mantiene durante el embarazo, y en toda la vida futura del menor.

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