Cuando la terminal se vistió de azul
Uno a uno, comenzaron a entrar los nuevos vehículos por la puerta trasera, deslumbrantes, pintados de azul oscuro, un azul refulgente, como el color de Industriales, el equipo de béisbol que representa a la capital, y en ese instante, el aplauso sostenido de la población retumbó en todas las áreas de la Terminal de Ómnibus del Cotorro.
La alegría invadió los rostros de los pobladores reunidos aquella mañana de junio en el parqueo de la instalación de uno de los municipios más alejados de la ciudad, y la cual sufrió, durante años, las afectaciones por las deficiencias derivadas de la falta de guaguas.
Aunque ahora, con la llegada del nuevo parque de transportación, podrá decirse con toda seguridad que ese problema ya pertenece al pasado. El placer y el regocijo que muestran los rostros de los ciudadanos del territorio son más que elocuentes, sobre todo, cuando son niños y ancianos, quienes sufrieron más que nadie los avatares por el déficit de esos necesarios vehículos.
“Es más sensible la llegada de los buses aquí porque logran cubrir itinerarios que van hasta núcleos poblacionales o comunidades especiales muy alejadas y donde sólo el transporte público es el mecanismo de movilidad para esa gente”, afirmó Ernesto Palmero Muñoz, administrador de una de las bases que en la provincia fue beneficiada con la entrada de 30 ómnibus nuevos ensamblados en el país, y que renueva totalmente el parque que por más de 20 años brindaba servicio a la población de este municipio periférico.
El cuidado y la constancia se imponen
A partir de este momento, los trabajadores de ese establecimiento están comprometidos a dar un servicio al pueblo de calidad y excelencia, a cuidar y mantener el parque vehicular, evitar el robo de partes y piezas y exigir a las personas inescrupulosas que intenten destruir los equipos. El bello color azul que muestran hoy los ómnibus de esta base debe permanecer, no sólo como símbolo de la ciudad, sino como expresión de la satisfacción por el cuidado de un equipo esencial, vital, para que Cuba logre avanzar hacia un socialismo próspero y sostenible.
“Estamos tratando de hacer de la Terminal del Cotorro uno de los establecimientos de su tipo cimeros de la provincia. Sin dudas, se busca implementar una disciplina, velar por los horarios de transportación, con el objetivo de hacer ascender a nuestro municipio al tercer lugar de las mejores bases de la urbe.”, sostuvo el directivo, con el orgullo y la seguridad de lograr cumplir esa meta reflejados en su rostro.
Bryan O’Neal Mustelier Benítez, joven de 24 años y con tres de experiencia como chofer de la instalación, expresa sin rodeos que “trabajar con técnica nueva y mejores condiciones representa más seguridad para los chóferes y un superior servicio para el pueblo, ya que son vehículos con buena calidad, que brindarán una atención de excelencia.
En opinión de Mustelier Benítez una novedad favorable para brindar un buen servicio es que “cada carro tiene un chofer titular que escoge a la pareja que trabaja junto con él, lo cual ayuda a establecer y afianzar el sentido de pertenencia y el cuidado del autobús”.
Sin embargo, no es sólo el chofer o su compañero quienes deberán velar por el cuidado del equipo, sino también el pueblo, para que pueda extenderse su vida útil, y en consonancia con esa verdad indiscutible, pidió a las personas que “no escriban el carro, que lo cuiden, y no se cuelguen los bicicleteros. El sentido de pertenencia debe crearse y extenderse en todo el pueblo, desde el niño hasta el anciano.”
Para el chofer de reserva, Israel García González, de 25 años de edad, y quien trabaja desde los 23 en este sitio, también la alegría se vislumbra en su rostro con los nuevos vehículos, principalmente, porque son “buenos y sofisticados” y están “pintados de azul”, su color preferido, el color de la esperanza, y por demás, el de su equipo de pelota favorito. “Cubro las rutas que se quedan libre o de mantenimiento. Para mí, las nuevas guaguas son un verdadero regalo que nos ha dado la Revolución. Hemos sudado la gota gorda con la vieja técnica y ahora, trabajamos cómodos y tranquilos y podemos brindar un mejor servicio al pueblo.”, atestiguó categórico el joven conductor.
“Los choferes que manejarán esta técnica fueron escogidos, y por tanto, están capacitados para conducir esos vehículos, que esperamos cuidar por mucho tiempo.”, aseveró García González, consciente de la necesidad la extender el promedio de vida de esos autobuses.
¡Qué viva la esperanza!
La entrada en funcionamiento de la Terminal del Cotorro trajo aparejado el cambio de itinerario de algunas rutas, una nueva identificación y el aumento de las salidas, aunque, con la disposición de sus trabajadores, esto ya no será un problema, y más bien, sabrán crecerse ante las dificultades en el camino.
Para esta reportera, que por más de 25 años ha residido en este municipio periférico, el funcionamiento de estos nuevos equipos representa mucho, pues, sin dudas, el transporte es una de las preocupaciones diarias principales del cubano. Tener la seguridad de que las largas y agotadoras esperas en las paradas ahora se acortarán, que el confort de estos equipos es muy agradable, e incluso, el trato de los conductores ha mejorado, realmente, resulta un hermoso regalo como bien expresara uno de los entrevistados.
Ahora se impone el cuidado de estos bellos ómnibus pintados de azul, por parte de todos los ciudadanos, y que manos inescrupulosas no empañen el hermoso color de sus paredes y asientos con citas o nombres que cuestan mucho borrar.
Tengo la certeza de que esta vez ganará la cordura de las personas, que sabrán velar por el cuidado y conservación de estos equipos, para que no pierdan el color de la esperanza, del cielo, de la vida, como han hecho siempre cuando acuden al Estadio Latinoamericano para gritar a favor de la victoria de su equipo favorito.
