Fidel defensor de la mujer campesina
A los 11 años Carmen se alejaba de las montañas del segundo frente oriental en Mayarí Arriba. Ante un mundo desconocido partía a La Habana distante de su Santiago de Cuba natal.
Dejaba atrás costumbres y hábitos para adentrarse en el mundo del corte y la costura en la Escuela Ana Betancourt, abierta para las mujeres campesinas cubanas, por iniciativa del comandante en jefe Fidel Castro Ruz, en los primeros años de la Revolución. Con los años Carmen estudió pedagogía y se convirtió en una maestra adorada por sus niños. Logró vencer los tabúes familiares de alejarse de su mundo.
La historia de Carmen es similar a la de miles de campesinas que vivieron la experiencia de conocer de la sensibilidad y humanismo de Fidel por elevar la cultura y el bienestar de la mujer campesina, sumergida en la ignorancia y en condiciones de vida infrahumanas en las serranías y llanos del oriente cubano. Muchas descalzas con escasas prendas de vestir y sin más horizonte que los cafetales o ríos cercanos.
No pocas de ellas enfrentaron el rechazo de sus esposos. Algunas hasta prefirieron seguir en el camino del aprendizaje que abría nuevos horizontes a las mujeres en medio de una hermosa revolución que ha tenido a Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución como defensor de los derechos plenos de las mujeres en igualdad a los hombres, con una visión que trasciende en el tiempo y el espacio como un regalo eterno a las mujeres.
