Un viaje apostólico diferente

Pope Francis gives his thumb up as he leaves at the end of his weekly general audience in St. Peter's square at the Vatican, Wednesday, Sept. 4, 2013. (AP Photo/Riccardo De Luca)

Cuando Su Santidad, el Papa Francisco, arribe a suelo cubano, encontrará un país diferente a los que comúnmente visita, marcado no solo por el sincretismo religioso y racial, sino también por la tranquilidad y estabilidad de su vida cotidiana.
En esta oportunidad, el Obispo de Roma podrá apreciar el respecto que se profesa en la Mayor Isla del Caribe a la libertad religiosa, a la decisión de las personas de creer, independientemente del tipo de fe que haya decidido asumir, o si de lo contrario, prefiere no acogerse a ninguna.

Nuestra nación demostrará al Sumo Pontífice de la Iglesia católica que en los artículos 8 y 55 de la Constitución cubana se establece que “El Estado reconoce, respeta y garantiza la libertad religiosa. En la República de Cuba, las instituciones religiosas están separadas del Estado. Las distintas creencias y religiones gozan de igual consideración…
Ya en el IV Congreso del Partido se concretó la justa esperanza de admitir a creyentes revolucionarios, y en el VI, el presidente cubano, Raúl Castro Ruz, llamó a “hermanar en la virtud y en la defensa de nuestra Revolución a todas y a todos los cubanos, creyentes o no…”.
Aunque abarcará pocos días, será diferente el viaje apostólico del Papa Francisco, en el que tendrá el inmenso honor de conocer la voluntad de un pueblo de construir un país distinto, donde el ser humano está por encima de todo.
Durante su estancia en suelo patrio, el jefe de la Iglesia Católica conocerá el proyecto social cubano, dominado por la preservación de la especie humana, y donde el enaltecimiento del papel de la familia, el amor por la defensa de la paz y la profunda cultura humanista de su pueblo.
En las provincias donde oficiará misas, -La Habana, Holguin y Santiago de Cuba-, el Sumo Pontífice apreciará los logros de un pueblo decidido a crear un proyecto social por y para el bien de todos, donde la salud y el estudio de todos son una prioridad nacional.
El Papa Juan Pablo II durante su visita a la isla en 1998 expresó: “Les estoy agradecido por su cordial hospitalidad, expresión genuina del alma cubana, y sobre todo por haber podido compartir con ustedes intensos momentos de oración y de reflexión”.
Mientras que, por su parte, Benedicto XVI dijo en su despedida, en marzo de 2012: “Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones”.
En esa oportunidad, Raúl expresó “El pueblo cubano, abnegado e instruido, ha escuchado con profunda atención cada una de las palabras que Su Santidad le ha ofrecido,…al tiempo que reiteró: “por su decisión de visitarnos, por sus afectuosos sentimientos hacia los cubanos, que siempre recordaremos, le expreso, en nombre de Cuba y en el mío propio, nuestra profunda gratitud y aprecio”.

Tengo la certeza de que el Papa Francisco saldrá satisfecho y complacido de su visita a Cuba, y se llevará grabado en su corazón las positivas vivencias obtenidas durante las intensas jornadas de trabajo en nuestra isla, libre y soberana.

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