El Papa Francisco: En una Cuba con esperanza
El próximo 19 de septiembre, será un día especial para Cuba. Su Santidad, el Papa Francisco, arribará al territorio nacional por primera vez desde que asumió el liderazgo de la Santa Sede.
El Obispo de Roma encontrará un país que trabaja con denuedo por el bienestar de todos, y que, en la medida de sus posibilidades brinda sus conquistas científicos-técnicas, sanitarias, sociales y deportivas a otras naciones necesitadas del mundo.
La visita del Papa coincidirá con el aniversario 80 del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y la Santa Sede, y los cien de la solicitud de los veteranos de la Guerra de Independencia, para que se declarara a la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba.
Al igual que aconteció cuando nos visitaron los Sumos Pontífices Juan Pablo II y Benedicto XVI, el pueblo cubano, culto, instruido, generoso y solidario, con profunda vocación humanista, acostumbrado a recibir la llegada de presidentes, mandatarios, cancilleres y funcionarios de diferentes religiones y posiciones políticas, saldrá ese día a las calles a darle la bienvenida al Obispo de Roma.
La inmediatez y calidad de las instalaciones creadas para que el Papa oficie las misas en las plazas de la Revolución de La Habana Holguín y Santiago de Cuba, son una muestra del respeto que profesa el Estado, el Gobierno y el pueblo en general a tan importante visita.
Tendrá asimismo la posibilidad de conocer el desarrollo de nuestro país en materia de salud, educación, ciencia, aportes sociales, turismo, entre otros, así como la constante preocupación del Gobierno y el Estado por la dignidad plena del ser humano.
Cuando el Papa Francisco recorra la Isla podrá conocer asimismo un sitio del universo donde la diversidad religiosa no es motivo de disputas, sino parte armónica de la vida cotidiana, donde “el respeto al derecho ajeno es la paz”, como dijera Benito Juárez.
Al igual que sus antecesores, el Sumo Pontífice será testigo de una sociedad, que a pesar de haber sufrido durante cinco décadas un bloqueo cruel y despiadado por parte de la potencia más rica y poderosa del planeta, trabaja incansablemente para alcanzar un desarrollo prospero y sostenible.
Como expresara el presidente cubano Raúl Castro Ruz durante la visita de Su Santidad Benedicto XVI: “somos conscientes de que la dignidad humana no solo se construye sobre bases materiales, sino también sobre valores espirituales, como la generosidad, la solidaridad, el sentimiento de justicia, el altruismo, el respeto mutuo, la honradez y el apego a la verdad”.
Conocedores de sus gestiones para apoyar el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, los cubanos tendremos la oportunidad de mostrar al Papa Francisco, al decir del Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, “una Cuba sana y salva; una Cuba renovada y diferente; una Cuba con esperanza, con concordia…”.
Por tercera ocasión, Cuba abrirá su corazón al evangelio, a un evangelio por el bien humano, por la dignidad plena del hombre, donde las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero.
