CDR: Derroteros para un aniversario

CDR.Foto internet“Vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva. Están jugando con el pueblo y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”, propuso Fidel. Entre vítores y consignas, la multitud reafirmó la urgencia de defender la paz y soberanía recién conquistadas. Blanco, azul y rojo flameaban serenos y la melodía del Himno Nacional anunciaba al mundo el nacimiento de una nueva organización de masas.

Era el 28 de septiembre de 1960 y, frente al otrora Palacio Presidencial, casi un millón de cubanos decidieron agruparse en cuadras, barrios, bateyes… como una sola familia, los Comités de Defensa de la Revolución.

En lo consiguiente, crecerían las tareas a cumplir y trincheras para luchar, desde las fundacionales misiones de apoyo a campañas de alfabetización y de vacunación contra la poliomielitis y otras afecciones, hasta las más contemporáneas como la recogida de materias primas, la cruzada antivectorial, el enfrentamiento al delito o las donaciones voluntarias de sangre donde prima el altruismo y la consagración humana.

Transcurridos 55 años, se celebra otro onomástico y un sinnúmero de actividades tienen sede en La Habana. La entrega de la Bandera 28 de septiembre, en la localidad de Barbosa del municipio Playa, devino el mayor reconocimiento. En la nueva localidad ubicada en calle 4ta y las Ocho Vías, del municipio Guanabacoa, vecinos voltearon la tierra en este su primer trabajo voluntario, para sembrar la belleza en derredor. La comunidad reluciente y en pleno crecimiento exhibe la integración de sus vecinos al CDR recién creado, como bastión imprescindible. Poco después, una avanzada de jóvenes universitarios, hizo posible compartir diversas manifestaciones artísticas, mediante un ambiente cultural -necesario en cualquier punto de arrancada- que tenga por centro la familia grande pronta a multiplicarse en este barrio.

Pero, mientras los capitalinos alistan los detalles para la caldosa, cabría analizar que Cuba respira otros aires diferentes a los años 60, y el reto es mayor. ¿Realmente se parecen los CDR a la gente, a las metas de este siglo?

Emprender el camino de la mano de la participación ciudadana, en su amplia dimensión, con posibilidad de formar, tener y tomar parte en los procesos, bien conduciría a una nueva etapa para que cada quien sienta verdadero afán cederista, como reza la famosa tonada del antiguo Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC: “…desde la Sierra a la ciudad, tanto en el monte como en el mar…”

Fuente Tribuna de la Habana

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