Ensemble Lauda de música antigua: el pasado retorna con nuevos brios
Ya he contado antes cómo conocí a Henry Vidal en 2011, cuando él tomaba clases en la Universidad de San Gerónimo, para ser más exacta en los talleres de música antigua que en aquel entonces ofrecía la maestra Teresa Paz con profesores miembros de su ensemble Ars Longa, auspiciado por la Oficina del Historiador de La Habana.
Poco después hubo que lamentar el cierre inapelable de dichos talleres y la forma en que aquellos muchachos entre quienes Henry se encontraba -desfasados en edad para lograr ser admitidos en cualquier conservatorio de Cuba-, quedaron abandonados a su suerte sin maestros ni instrumentos ni acceso a bibliografía especializada sobre música antigua para llevar a cabo sus investigaciones. Entonces parecía que ese iba a ser el final de una larga historia de sueños, angustias y frustraciones: un árido camino hacia ninguna parte. Algunos de aquellos jóvenes desistieron y vendieron sus instrumentos, mientras otros, muy tristemente, enfermaron, pero uno de ellos continuó su lucha solitaria en condiciones muy difíciles.
Durante el grandioso festival Las Voces Humanas, el más reciente regalo del Maestro Leo Brower al pueblo cubano, se presentó, entre más de 400 músicos y agrupaciones extranjeros invitados, el joven director Henry Vidal con su ensemble Lauda de música antigua, lo que constituyó una muy grata sorpresa para aquellos de nosotros que hemos seguido su trabajo desde hace tiempo.
Henry rebasa apenas los veinte años y aún conserva un aire adolescente. Es muy delgado, en extremo cortés, discreto y tímido a primera vista, pero bajo esa timidez esconde la fuerza de un carácter y de una vocación que han superado con éxito pruebas muy duras, y ha salido airoso donde otros no pudieron resistir. Después de haberme hecho contarle varias veces y hasta los más mínimos detalles mis recuerdos sobre la primera etapa del trabajo de Ars Longa, cuando ese grupo arrebataba a un público de todas las edades con sus escenografías y vestuarios medievales, las iglesias doradas por la luz de los cirios, las alfombras sembradas de pétalos de flores y aquel juglar que aportaba los modos del teatro medieval a un espectáculo musical ya de por sí encantador, me ha sorprendido el diseño estilizado con que Lauda aparece por primera vez ante el gran público, tras años de ensayos y presentaciones en una pequeña iglesia cuyo sacerdote los acogió con benevolencia, y a quien un día mucho tendremos que agradecerle todos los cubanos partidarios de que nuestro país tenga un panorama musical lo más diverso posible. Me siento feliz por mi joven amigo, por su triunfo, con el que la vida ha premiado su perseverancia, su rigor y su madurez artística. Me siento orgullosa de su fuerza. De él y su grupo ha dicho el Maestro Brower:
El Ensemble Lauda se desempeña, en su naciente carrera de intérpretes de la música antigua, con buen nivel artístico y, sobre todo, con la agudeza de quien observa con respeto el pasado histórico. Sus integrantes y en especial su director Henry Vidal, han desarrollado acuciosa labor investigativa sobre la música medieval como pocos en nuestro país.
Para quienes llegamos a creer -con alarma muy justificada- que el escenario de la música antigua quedaría definitivamente muerto en Cuba desde que, hace más de una década, Ars Longa decidiera enfilar proa hacia el barroco americano, el advenimiento de Lauda y de otros grupos que ya se anuncian y trabajan constituye un hecho de inestimable valor. La antorcha jamás queda en tierra. Siempre he creído, como creen los buenos, que no es la limitación, la restricción y el cetro ávidamente empuñado por una única mano lo que enriquece una manifestación artística, y mientras más creadores elijan acudir a la alta cultura, más ganará Cuba con ello. De todas formas, quienes sean apartados de su camino por maniobras impuestas regresarán un día, como esas aguas que siempre buscan y recobran su nivel pese a cualquier obstáculo.
Para que los amantes de la música medieval puedan conocer más sobre esta joven agrupación, hemos realizado una pequeña entrevista a su director Henry Vidal, que acompaño con un amplio testimonio gráfico:
H.V.: Comencé a estudiar música a los ocho años con la maestra Elena Álvarez Fraga, a los 17 o 18 años estudié canto lírico con Rafael Aquino y Edilio Hernández y música (piano) con Ivón Facenda. He pasado por varios proyectos, tuve un coro llamado Discantus, luego formé el grupo Cantus Diversi para interpretar música renacentista que duró de 2010 hasta 2013, al mismo tiempo trabajé como maestro en el coro de la Iglesia Metodista de El Vedado. En el 2012 comenzó a interesarme la música medieval, en 2013 nace la idea de formar Lauda, vino a ser algo serio a mediados de 2014, fue cuando empezamos a dar conciertos de música medieval.
Los instrumentos del grupo pertenecen a mi colección privada, la cuál comencé en 2012 cuando presenté mi petición de ayuda a luthieres.
El Maestro Leo Brower nos dio su apoyo, que siempre será decisivo, y nos abrió las puertas para nuestra presentación en el Festival Las Voces Humanas, en el que participaron intérpretes muy prestigiosos de varios países. Allí nos presentamos como divertimento antes del concierto del Ensemble Desmarest, con obras selectas del programa Mudéjares, de nuestra concepción, que presentamos luego en la iglesia de Paula, donde pusimos en escena un espectáculo que titulé Mudéjares.
Interpretamos obras de Alfonso X, Teobaldo de Navarra, de trovadores gallegos y catalanes, en representación de la música cristiana de la época. De Al’Ándalus interpretamos canciones y danzas que nos han llegado en poesías escritas y a través de la tradición oral de África del Norte, Argelia, Magreb, Túnez… Nuestro eslogan es “Músicas que se funden en un solo sentir”, precisamente por ese mestizaje entre músicas que interpretamos nosotros, cristianos, acompañándonos de instrumentos moriscos, de la métrica poética andalusí como el zéjel, ritmos y patrones melódicos…
Nuestros planes futuros son encontrar una institución que nos subvencione para poder dedicarle más tiempo al trabajo de investigación e interpretación. Necesitamos un espacio de ensayo mas apropiado para poder guardar los instrumentos e instalarnos como oficina. Nos proponemos madurar en todos los sentidos, desde el trabajo musical hasta repertorios, sonoridad, color… Vamos a estar grabando en los meses de diciembre y enero, por nuestros medios, pero con las condiciones perfectibles para esta música. A la vez nos preparamos para el festival de música antigua “Esteban Salas” con una propuesta similar a Mudéjares… El próximo año quiero estrenar un programa con música de Cataluña, vamos a adentrarnos en trabajos polifónicos y el formato del grupo variará un poco, sobre todo por el protagonismo de las voces masculinas.
También trabajamos en la reproducción de dos instrumentos pertenecientes a las cantigas y que han sido muy poco reproducidos, como son la baldosa, instrumentos que no queda muy claro su nombre porque no hay fuentes exactas que indiquen que este instrumento se llamase así. Como sea, al parecer es de origen morisco y solo se encuentra en la Corte de Alfonso X; es una guitarra de cuerpo alaudado con un mástil ancho y largo terminado en un clavijero circular, posiblemente tapa de piel ornamentada con orificios; tiene mucho parentesco con el laúd. El otro instrumento es mucho mas raro, una viola morisca, también con tapa de piel pero sin ornamentaciones, no trae puente por lo cuál las cuatro cuerdas de tripa se tañen con el arco conjuntamente.
Tres de los integrantes de Lauda son graduados en música, Claudia Almanza (especialidad Oboe ISA) Reinaldo Ponce (ENA, percusión, ahora estudia en el ISA) Gabriela (ENA, especialidad guitarra clásica) y yo, que no soy graduado pero he tenido el reciente honor de ser avalado por el maestro Leo, y espero tener otros avales… Además de este formato fijo, nos integran Elisa Gelabert y Pablo Robbio, quienes además de cumplir funciones como músico nos representan y se vinculan a la logística, ellos no son graduados en música.
El formato total es este:
Elisa Gelabert, voz, crótalos y danzas
Claudia Almanza, flautas, chirimía, duduk y voz
Gabriella Carballo, guitarra medieval
Pablo Robbio, cítola y guitarra morisca
Reynaldo Ponce, voz y percusión
Henry Vidal, viellas, rebab, rabel, salterio y rota
Tengo el propósito de comenzar el proyecto vocal masculino Ensemble Notre Dame, con el propósito de interpretar repertorios provenientes de la Edad Media y siglos XI al XIII, como proyecto adjunto al Ensemble Lauda. Se trabajará exclusivamente en tesituras media y baja, con formato de cuatro voces, de las que ya tengo cubiertas dos. Comenzaré las audiciones para los interesados a mediados de diciembre. Como requisito es importante ser graduado de nivel medio en música, pero también mostrar humildad y deseos de aprendizaje.
Mientras converso con Henry, siento que volverán aquellos años mágicos en que los habaneros acudíamos ansiosos a cada concierto de música antigua en la basílica menor del convento de San Francisco de Asís, en busca de una noche de poesía y éxtasis para el espíritu que tiene sed de belleza, que tiene sed de inmensidad, que siente nostalgia por un pasado de gloria y trascendencia del que la modernidad nos ha expulsado. No será exactamente como recordamos los que entonces tuvimos la suerte de ver a Ars Longa en sus comienzos, pero será de nuevo, aunque de otra manera no menos hermosa, pues traerá el propósito encomiable de unir las músicas del mundo en los tiempos más siniestros que ha conocido la Humanidad, para demostrar que las religiones, la etnias y las concepciones ideológicas no tienen por que separar a los seres humanos, sino que el Arte debe unirlos en un frente común contra el Odio y a favor de la Tolerancia y el Amor.
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