Aromoterapia

AromaterapiaUsted ha oído hablar de la aromoterapia alguna vez, o ha visto un pequeño frasco de aceites esenciales de limón, lavanda, pino o rosa a la venta en una tienda de productos tradicionales, exóticos o esotéricos, o un amigo le ha recomendado un paquete de inciensos de un olor específico asegurándole que le ayudará contra el estress o le dará energía. En el peor de los casos, usted habrá escuchado que la aromoterapia es uno de los fraudes del fenómeno llamado Nueva Era o New Age. ¿Qué hay de cierto en esto último? Lamentablemente para los escépticos y suspicaces, no mucho, porque la aromoterapia no es un mito. Y lo dice la Bioquímica.

La aromoterapia utiliza las mismas sustancias naturales empleadas en la industria de la perfumería: los terpenos, compuestos orgánicos derivados del isoprieno o metilbutadieno, un hidrocarburo de 5 átomos de carbono hasta más de 40, y según otras investigaciones, del ácido mevalónico, proveniente del acetil coenzima A. No hay que asustarse ante los nombres científicos de estas sustancias por complejos que puedan sonar en oídos poco familiarizados, porque los terpenos existen desde siempre y hombres, animales y plantas hemos estado continuamente en contacto con ellos desde el comienzo de la Vida en la Tierra, porque los terpenos son el principal constituyente de los aceites esenciales de algunas plantas y flores tan comunes y cotidianas como el limonero, el naranjo, el pino, el alcanfor y muchas más, que los producen de manera natural para que cumplan ciertas funciones tales como alejar de ellas a los molestos insectos que quieren devorarlas. El color amarillo y anaranjado de las calabazas y las zanahorias y que anuncia en los frutos y viandas la presencia de caroteno o vitamina A, y el verde de la clorofila, se deben a la presencia de terpenos. Otra de las funciones de los terpenos es aumentar la fijación de las proteínas a las membranas celulares. También intervienen en la formación de los esteroides.

Los terpenos que produce el reino vegetal son los responsables de los olores de las plantas. Hay más de 20 000 especies de terpenos y terpenoides, y la diferencia fundamental entre ellas está en la cantidad de átomos de carbono que posean en sus estructuras. Por ejemplo, los monoterpenos, que poseen 10 átomos de carbono, conforman las esencias volátiles de las flores y son parte de los aceites esenciales que se obtienen del procesamiento de estas y de otras partes de las plantas como la corteza, el tallo, la raíz y las hojas. Los diterpenos (20 átomos de carbono), además de formar parte de las resinas de las coníferas poseen metabolitos importantes en la industria farmacéutica, tales como el taxol, agente anticancerígeno presente en la madera del tejo, y la forskolina, un compuesto muy beneficioso para el tratamiento contra el glaucoma. Los esteroides, que tanto uso tienen como antinflamatorios, broncodilatadores, antihistámínicos etc., no son más que terpenos con una estructura molecular basada en un sistema de anillos.

Además de participar en la coloración de los vegetales, los terpenos juegan un papel muy importante en la síntesis de vitaminas como la A, K y E, esenciales para el mantenimiento de la salud. Los seres humanos y los animales también producimos terpenos, pero en cantidad mucho menor que las plantas, lo que hace que el reino vegetal sea el principal productor de estas sustancias químicas de tan variada utilidad..

El basamento científico de la aromoterapia consiste en la capacidad de los olores producidos por los terpenos de origen vegetal de penetrar la barrera hematoencefálica a través del olfato hasta llegar al cerebro y la sangre, de donde pasan al sistema nervioso central y los diferentes sistemas de órganos del cuerpo.

Los terpenos más utilizados en las terapias de olor y en aplicaciones farmacológicas son:

1-limoneno: responsable de las fragancias en los cítricos. En su forma aislada tiene un fuerte olor a naranja, por lo que se usa como aditivo del sabor en la producción de alimentos, como compuesto aromático en la perfumería y como disolvente natural en productos de limpieza; también posee propiedades antifúngicas (protege contra el hongo Aspergillus, que puede ser letal) y antibacterianas. Hace tiempo se estudian sus propiedades como agente anticancerígeno, pues impide el deterioro del gen RAS, uno de los factores que favorece el desarrollo de tumores, y protege contra los agentes cancerígenos presentes en el humo. El limoneno penetra rápidamente la barrera hematoencefálica y aumenta la presión sistólica, uno de los dos componentes de la presión arterial. Inhalado a través de la quema de aceites esenciales provoca un aumento de la atención, la concentración y el bienestar físico y mental, y puede tener un ligero efecto afrodisíaco. En aromoterapia se le utiliza en forma de spray para aliviar la ansiedad. También reduce la acidez gástrica y estimula el sistema inmunitario. Las plantas lo producen para repeler insectos, propiedad utilizada por la industria.

     2- mirceno: responsable el olor a lúpulo de la cerveza. También se encuentra en la

           Madera de India. Su aroma semeja el del clavo de olor. Analgésico potente, tiene además propiedades antinflamatorias, antibióticos y anticancerígenos, a las que se añaden otras relajantes, antiespasmódicas y sedativas.

4– pineno: este terpeno es el causante de la fragancia de la resina de coníferas como pinos y abetos. También está presente en plantas medicinales como la salvia o el romero. Principal componente de la trementina, participa en la fórmula de medicamentos expectorantes, broncodilatadores y antinflamatorios, y tiene una alta potencialidad como antiséptico local.. Al atravesar la barrera hematoencefálica actúa como inhibidor de las acetilcolinesterasas, impidiendo que se destruyan las moléculas encargadas de la transmisión de información, por lo que potencia el funcionamiento químico de las áreas del cerebro asociadas a la memoria. Como este terpeno posee un efecto broncodilatador, cuando aspiramos el uso de estas plantas sentimos la impresión de que podemos respirar una mayor cantidad de aire. El pineno mejora también la concentración y la sensación de sentirse energizado.

5-terpinol: causante del olor a lilas, a flores de manzano y a tila. Posee efectos sedativos.

6-borneol: este terpeno es responsable del olor a menta y alcanfor. En la herbolaria de la medicina tradicional china se emplea para combatir el cansancio y el estress y en la recuperación de ciertas enfermedades asociadas a la falta de vigor físico. Es característico del “olor a limpio” y produce agradables sensaciones de frescura.

7- eucaliptol: principal componente del aceite esencial de eucaliptos. Posee el olor mentolado característico de este árbol. Tiene como efectos aliviar el dolor y mejorar la concentración y el equilibrio interno. Las plantas que poseen eucaliptol ayudarán a la reflexión y a la concentración.

8- linalool: posee un olor floral parecido a la lavanda y a flores primaverales. En la actualidad en el tratamiento de varios tipos de cáncer. Posee también un efecto calmante muy potente, anti ansiedad, y sedativo. También posee propiedades analgésicas y anti epilépticas. Afecta la neurotransmisión de la serotonina y los contadores de ansiedad; y es el probable sospechoso de las notables capacidades terapéuticas de los aceites esenciales de lavanda para aliviar quemaduras en la piel sin dejar cicatriz.

9- nerolidol, con aroma arbolado y de corteza fresca, lo podemos encontrar en el jengibre, el niaulí o la citronela. Posee propiedades antifúngicas, antimaláricas y antileishmaniasis. Produce también un efecto sedante.

Los terpenos y sus interacciones sobre el cerebro son un tema fascinante para nuevas y numerosas investigaciones médicas. Gracias a las investigaciones científicas llevadas a cabo en torno a los terpenos, hoy se conoce que de las más de 20 000 variedades existentes, 120 se encuentran presentes en los opiáceos, lo que explica la efectividad de medicamentos como el Tramadol, la Codeína, la Belladona, la Homatropina, el Bromuro de Hipratropium y otros muchos, y respalda las propiedades terapéuticas atribuidas a la marihuana.

Desde la antigüedad el hombre se ha beneficiado de los terpenos de un modo instintivo, y las tradiciones médicas del pasado así lo demuestran, como por ejemplo, los indios dakota de los Estados Unidos, quienes, observando las costumbres de los osos descubrieron que cuando estos animales terminan sus ciclos anuales de hibernación y abandonan sus refugios, lo primero que hacen es buscar la corteza de cierta planta para comerla, lo que les permite proveerse de una cuota de vigor físico capaz de ayudarles a buscar alimento. Los dakotas llamaron a esa planta raíz de oso, y forma parte muy importante de su farmacopea tradicional. Investigaciones actuales han permitido reconocer terpenos entre sus componentes.

Sin embargo, la aromoterapia, que no consiste solo en aspirar aromas, sino también en el dominio del complejo arte de preparación de aceites esenciales, ungüentos, pomadas y otras formas de aplicación, no debe ser ejercida por personas sin la correspondiente preparación, que no puede obtenerse solo de comprar libros sobre el tema y llevar sus postulados a la práctica. Es imprescindible que los terapeutas posean conocimientos de botánica y de Química, o al menos nociones imprescindibles, porque las plantas también son tóxicas y pueden producir efectos muy nocivos que llegan hasta la muerte del paciente y de quien manipula las sustancias. Un ejemplo es la bella y aparentemente inofensiva adelfa, esa planta decorativa de jardín. Se han dado muchos casos en los cuales personas que arreglaban sus jardines quemaron arbustos de adelfas y fallecieron al inhalar el humo, provocando trágicamente la muerte de otras personas, porque esta planta, al entrar en combustión, desprende sustancias capaces de envenenar el aire en 500 metros a la redonda. Preparada como infusión es un veneno potente que priva de la vida en minutos.

Es por eso que quienes deseen beneficiarse de las bondades de la aromoterapia deben recurrir a los servicios de profesionales capacitados en cursos con la debida acreditación oficial, o en su defecto solo empleen aceites esenciales adquiridos en tiendas serias que puedan garantizar productos seguros. En el caso de Cuba, en La Habana el lugar adecuado es la tienda Bazar Oriental, situada La Habana Vieja, en las calles Obispo y Mercaderes. Como en cualquier otra clase de medicina, no hay que fiarse de personas improvisadas, que suelen ser charlatanes con peligroso afán de lucro, y tampoco se deben esperar curaciones milagrosas. La aromoterapia puede siempre combinarse con tratamientos de medicina alopática y es un apoyo no desdeñable que nuestra salud y la de nuestros seres queridos siempre agradecerá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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