Las Leyes de Murphy
Seguramente muchos de nosotros habremos oído hablar de las célebres y tan simpáticas -como fatídicas- Leyes de Murphy, pero pocos sabremos con exactitud lo que esa frase quiere decir. Salvo los escritores de ciencia ficción, que suelen sabérselas de memoria.
Edward A.Murphy Jr. fue un señor de gran inteligencia y poderosas facultades de observación que trabajaba en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos allá por el año 1949. Se ocupaba en el desarrollo de experimentos con cohetes que se desplazaban sobre rieles. Un día, mientras permanecía en su puesto de trabajo, descubrió que había errores de conexión en todos los electrodos de un arnés cuya función consistía en medir la aceleración y desaceleración en el organismo de los pilotos. Fue en esa ocasión que Murphy enunció la primera de sus Leyes, de la cual dedujo todas las demás que hoy forman el conjunto conocido con su nombre. Esta rezaba así: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.
Las Leyes de Murphy son, por su sencillez, un ejemplo vivo del pragmatismo y el espíritu realista que caracterizan al pueblo norteamericano. Son tan simples que dan risa, pero tras la primera carcajada, cuando uno comienza a reflexionar se espanta, porque, como suele suceder con casi todas las leyes, al menos en el espíritu de las mismas, son casi imposibles de evadir y dominan sobre las cosas cotidianas de la existencia con una tiranía singularísima. Veamos:
– “Si algo puede salir mal, saldrá mal.” Todo suele salirle perfecto a una persona hasta que aparece alguien a su lado y le sale mal. (Yo no diría que la culpa la tiene el que aparezca de improviso, sino que en toda acción hay un margen de error que nunca deja de manifestarse).
-No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad (Los malintencionados aseguran que esta es la base del periodismo y de cualquier teoría de la información de las que ya existen y de las que puedan ser inventadas. No por casualidad el ministro nazi Goebbels se basó en ella, mucho antes que Murphy la “descubriera”, para diseñar la prensa nacionalsocialista alemana y creó su famoso slogan: “Una mentira repetida se convierte en verdad”)
-Esto no anda. (Bueno…, esta Ley es un tanto ambigua, por eso le sirve a cualquier cosa que se la apliquemos).
-Nunca sueles beber y cuando lo haces… (Sí, las personas sobrias se emborrachan solo de oler una bebida con alcohol)
-Siempre alguien te verá cuando hagas algo mal (Quien no lo crea, que les pregunte a los adúlteros. Siempre hay un ojo que te ve).
– La cola que se elija será la más lenta. Da igual que intentes escoger una cola de forma lógica o por inercia porque se cree que va a tardar menos, en realidad siempre será más lenta que todas las que tienes a tu alrededor (Cuando esté en el mercado de Carlos III cámbiese de cola todas las veces que quiera, pero verá que en cuanto se pone en una se enlentece igualito que la que acaba de dejar)..
– “Si algo puede suceder, sucederá”, así que si puede funcionar, lo hará en el momento exacto en el que acuda alguien a arreglarlo (En realidad, esta es una manera muy simple de enunciar la teoría de las probabilidades, pero nunca falla, de la misma manera que cuando algo está funcionando supremamente bien ponga el cuño que vendrá alguien a echarlo a perder, porque esta ley funciona en dos direcciones. Murphy no lo dijo, pero yo sí).
– Las cosas tienden a ir de mal en peor. Por ejemplo, cuando se está esperando una llamada muy importante y se recibe en el momento más inoportuno: el baño. Lo peor es cuando se vuelve a llamar y ya no lo cogen (Esto jamás falla).
-El bolígrafo que no escribe. Suele estar al lado del teléfono, pero nunca jamás servirá para escribir la dirección de la empresa que te va a hacer una entrevista de trabajo.
-Siempre encuentras las cosas en el último sitio en el que miraste (bueno, a veces el último es el primero donde habías mirado, pero como tenías todavía toda la casa para que lo que buscas pudiera ser encontrado, no pusiste toda la atención que te da la desesperación cuando llegas al último sitio de la casa donde es posible buscar).
-Llevar un paraguas cuando hay previsión de lluvia hace menos probable que llueva (pero no lo lleve para que vea el temporal que le cae encima. No sé cómo explicar esta ley, que escapa a toda lógica).
-Los pares de calcetines siempre van de dos en dos antes de entrar a la lavadora y de uno en uno al salir de ella
-La información más importante de cualquier mapa está en el doblez o en el borde (No falla: todo lo que busco de corre corre en un mapa, por bueno que sea, está en el borde. Hay que concluir que el mundo es muy resbaladizo o que los cartógrafos son obstinadamente perversos).
-Al marcar un número de teléfono erróneo, siempre descuelgan.
-El semáforo siempre se pone en rojo cuando más prisa se lleva.
-El que ronca se queda dormido primero.
-La tostada siempre cae del lado de la mantequilla (Hay quien asegura que esta Ley es apócrifa. No importa mucho si lo es: tire hacia arriba todas las tostadas con mantequilla que quiera y observe el resultado).
Sobre estas tres últimas Leyes no tengo comentarios. Qué podría decir de algo tan obvio…
