Donativo de plantas primitivas cubanas a Quinta de los Molinos por el Día de la Ciencia

siembra-plantas-botanicos-cubanos-fauinta-molinosCon la donación y siembra de diez taxas de zamias, exponentes de la diversidad vegetal cubana en diferentes ecosistemas, en la Quinta de los Molinos, en el corazón de La Habana, se inició el desarrollo de una colección de tan importante grupo de plantas nativas, en esa institución perteneciente a la Oficina del Historiador de la capital de la mayor de las Antillas.

La Doctora Ramona Oviedo, del Instituto de Ecología y Sistemática, declaró a Radio Rebelde que: “esta actividad con la cual festejamos la Jornada por el Día de la Ciencia cubana y el Día del Botánico, tiene como objetivo esencial fomentar la presencia de plantas nativas, significativas y novedosas en la histórica Quinta de los Molinos, a fin de potenciar e incrementar el conocimiento de su biología, sus relaciones e interacciones biológicas, así como la importancia de su conservación in situ y ex situ, en la sociedad”.

Puntualizó la destacada científica que se trata de una acción del Proyecto: Estado de conservación de poblaciones de Zamiaceae (Cycadales) en Cuba, encabezado por la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, con el aporte científico-técnico del Instituto de Ecología y Sistemática, la colaboración de varios jardines botánicos, una red de aficionados a las Zamias, a lo que se suma el aporte científico y económico de prestigiosas instituciones extranjeras, líderes mundiales en el trabajo de conservación ex situ de estos grupos botánicos: el Montgomery Botanical Center y el Fairchild Tropical Botanical Garden y su Herbario, ambos de Estados Unidos.

“Bajo este marco se desarrolla un estudio integral que por primera vez establece la prioridad a poblaciones enclavadas en áreas protegidas, dado la mayor garantía que ofrecen las mismas para mantener la protección y dar seguimiento al manejo, monitoreo y conservación de las Zamias y la diversidad biológica asociada, más aún de cara a los efectos del Cambio Climático, destacándose que por medio de este estudio, Cuba además tributa sustancialmente al primer proyecto integral de genética poblacional de estas plantas que se está realizando en el Caribe Insular”, precisó Oviedo.

Ramona, quien es galardonada con el Premio Carlos J. Finlay, manifestó que el género Zamia, endémico del Nuevo Mundo, es uno de diez géneros de cícadas vivientes, todos pertenecientes al orden Cycadales. “Las cícadas, son gimnospermas antiguas que están desapareciendo rápidamente in-situ por la fragmentación y destrucción de su hábitat, la colecta ilegal de plantas para el comercio de plantas ornamentales, y las fallas en su reproducción causadas por poblaciones demasiado pequeñas o aisladas, o por la escasez de sus insectos polinizadores”.

A lo anterior se suman –dijo- incidencias como el cambio de uso de las tierras para actividades agrícolas, ganaderas, de la minería, además de la erosión de los suelos en pendientes abruptas, incidencias de especies exóticas invasoras, el aumento de prolongadas sequías por efectos del cambio climático y hasta el uso local de algunas poblaciones para producir sagú y almidón, entre otros.

Un dato significativo es que todas las especies de cícadas están incluidas, en la actaulidad, en la Lista Roja de especies en alto riesgo de extinción global recopilada por la Unión Mundial de Conservación (UICN).

En Cuba, hoy se reconocen siete especies de Zamia de acuerdo a González (2003). Sus nombres comunes más frecuentes son: yuquilla de ratón, yuca guayará, yuquilla de paredón, yuquilla de sabana, yuca cimarrona. Su plasticidad ecológica queda de manifiesto al ser capaces de vivir en diversidad de hábitats: desde la costa hasta los 900-1000 metros sobre el nivel del mar en las montañas, en alrededor de diez tipos de formaciones vegetales naturales, sus ecotonos y variantes de vegetación secundaria.

Entre los principales usos reconocidos a las Zamias se hallan el empleo de la fécula del tubérculo para preparar sagú –utilizado en la alimentación de niños pequeños y ancianos-, la preparación de almidón para la ropa; como raticidas – mediante los rizomas fritos-; las semillas cocidas se han comido en México, mientras en La Florida se preparaban tortillas en el siglo XVIII y principios del XIX., y como plantas con valor ornamental y curiosas.
Fuente: Radio Rebelde
imop/

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