Renovar cauces en la agricultura cubana
La agricultura cubana está abocada a grandes transformaciones, desde el reordenamiento del Ministerio del ramo, la separación de las funciones estatales y empresariales, y la aplicación de la Resolución 17 para el cobro de los trabajadores, hasta el estudio de las fichas de costo de cada cultivo y los procesos de la comercialización.
Durante décadas, ha estado sometida a demasiados experimentos, lo mismo para el pago a los productores, que para el acopio y la comercialización o la distribución de recursos, sin que se hayan estudiado anteriormente las consecuencias de esos cambios o encontrado los caminos más rectos para llegar al mejor hacer.
Han colapsado algunos mecanismos, como los de acopio y comercialización de productos agrícolas; otros, como la entrega de los insumos que requieren las cosechas, son insuficientes, todo lo cual deberá tener solución a corto plazo, sin “bandazos”, porque lo piden los trabajadores del sector y el pueblo en general.
Deberá acabar de aplicarse el proceso de extinción de las empresas que mantienen pérdidas durante más de tres años, en aras de sanear la economía de las entidades estatales y propiciar la adecuada explotación de sus recursos humanos y materiales.
La ciencia agropecuaria tiene el reto de desentrañar las afectaciones que el cambio climático ocasiona a los cultivos, ya que mengua las pariciones o inhibe la fructificación de algunos, lo que reduce los rendimientos; otro desafío enfrentan ante la abundante aparición de plagas y enfermedades; las lluvias y el calor cuando debería haber invierno, o las intensas y prolongadas sequías.
Es decisivo mitigar esos efectos y prever soluciones a corto y mediano plazos.
Corresponde a los organismos involucrados en la producción agropecuaria exigir el cumplimiento de los contratos entre los productores y las empresas estatales, así como también rescatar el autoabastecimiento municipal.
Se discute con los agricultores, en sus fincas, para lograr que más alimentos lleguen a sus destinos, y encontrar mecanismos de estimulación que no queden solo en los buenos precios de los productos en el campo, sino que cambien la mentalidad del hombre que deberá hacer la verdadera transformación, y el pueblo pueda aspirar a comer con productos menos caros.
fny
