Comer mucho no es estar bien alimentado

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Comer menosLos esfuerzos de los países de la reunión por disminuir el hambre no son en vano. A principios de la década de los años 90, del siglo pasado, la subalimentación afectaba a más de mil millones de personas: una de cada cinco en el mundo. Hoy la cifra se ha reducido en casi 30 millones, es decir, una de cada ocho.

Aún para aquellos países donde el hambre no constituye un problema de salud, como Cuba, deben continuar en la búsqueda o perfección de sistemas alimentarios saludables, basados no solo en la producción -que es imprescindible-, sino también en la promoción de hábitos que garanticen la satisfacción de las necesidades nutricionales por encima de los gustos del consumo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que se deben corregir los modelos insostenibles de desarrollo, porque degradan el ambiente natural y amenazan los ecosistemas y la biodiversidad, necesarios para el abastecimiento futuro de alimentos.

Los sistemas alimentarios están formados por el entorno, las personas, las instituciones y los procesos mediante los cuales se producen, elaboran y llevan hasta el consumidor los productos agrícolas, señala la FAO.

La política de alimentación en Cuba garantiza seguridad alimentaria y nutricional para toda la población y enfatiza en los segmentos más vulnerables, como los niños, embarazadas, ancianos y enfermos crónicos.

El país tiene el mérito de haber eliminado la desnutrición infantil, mientras que la forma aguda en niños menores de cinco años no constituye un problema de salud, en tanto el retardo del crecimiento y la desnutrición global presentan índices sumamente bajos.

No obstante, los malos hábitos alimentarios prevalecen en la población cubana -nada tienen que ver con necesidades puntuales- y son de larga data.

La segunda encuesta nacional de factores de riesgo, arrojó que el 24 por ciento de los adultos consultados no tiene costumbre de desayunar, el 28 por ciento usa manteca para cocinar sistemáticamente y el 12 por ciento agrega sal a los alimentos en la mesa. Solo aproximadamente el 14 por ciento consume frutas y vegetales diariamente.

Este registro también hizo una alerta por los elevados porcentajes de mujeres y hombres que tienen algún grado de sobrepeso u obesidad, condiciones que pueden propiciar el padecimiento de una amplia gama de enfermedades crónicas no transmisibles, que nunca llegarían a aflorar, si se eliminaran los riesgos antes mencionados.

En las áreas de la atención primaria de salud se deben promover conocimientos sobre la relación entre alimentación y nutrición con relación al grado de salud, la manera más sana de preparar y consumir los productos con que contamos actualmente y su conservación, con los cual también se evitan brotes de infecciones gastrointestinales.

A los agricultores corresponde la tarea de diversificar la producción de alimentos y buscar por todas las vías posibles la obtención de mayores cantidades de renglones que hayan sido tratados con la menor cantidad posible de sustancias químicas, lo que redundará en consumos más sanos.
Cuba cuenta también con guías alimentarias, derivadas de investigaciones desarrolladas por el Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos sobre la base del cuadro de salud de la población en relación con la dieta, la disponibilidad y accesibilidad a los alimentos.

fny

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