Proyecto innovador en generación distribuida de electricidad
La capacidad generadora de energía en Cuba, su absorción y acciones de ahorro energético, son problemáticas cada vez más acuciantes y de prioridad social.
La llegada de los grupos electrógenos al país representó un alivio y una medida inmediata del Gobierno para enfrentar los ya conocidos límites de durabilidad de las fuentes no renovables de energía, como el petróleo y el gas natural. Sin embargo, adaptarlos para el sistema cubano requirió del esfuerzo y el ingenio de diversos profesionales.
Con relación a ello, Miriam Lourdes Filgueira es una de las investigadoras pertenecientes al Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE), que -a veces desde el anonimato- crea e innova en beneficio de la economía nacional. Recientemente fue reconocida con el Premio Provincial de Innovación 2015.
A fin de brindar detalles del proyecto, la doctora explicó:
“Nuestro trabajo consiste en la creación y desarrollo de la capacidad de absorción de tecnologías en la generación distribuida cubana. Parece algo complicado, pero no es más que la habilidad que desarrolla una organización, un individuo, para identificar y reconocer conocimientos valiosos y externos, adquirirlos, asimilarlos y usarlos para su propio beneficio.
“Nosotros lo hicimos cuando se desarrolló de forma expansiva y muy rápida la generación distribuida en Cuba, que se amplía en el sistema nacional con la aplicación de las energías renovables.
“Trabajamos en el período en que se introdujeron los grupos electrógenos de faul y diesel, que tuvieron problemas en su asimilación, precisamente, porque no teníamos esa capacidad de absorción y hubo que crearla y desarrollarla en nuestros especialistas, que aportaron 69 modificaciones tecnológicas a los grupos suministrados por los proveedores.
“Esto permitió que Cuba dispusiera de tres años más de garantía, con un ahorro de 50 millones de dólares, y se mejoraran los parámetros de consumo de eficiencia energética de esos grupos electrógenos. Ello nos llevó a un ahorro en toneladas de combustible -en un período de dos años- de aproximadamente 10 millones de dólares.”
¿Cuánto tiempo lleva el proyecto aplicado al sistema de generación distribuida en el país?
“El proyecto se inició en los años 2005 al 2007, cuando se empezaron a introducir los grupos electrógenos. Se hizo la valoración parcial, un corte intermedio en 2012, que fue lo que me sirvió para defender mi tesis de doctorado y nos dio esos resultados. Ahora estamos inmersos en la extensión de ese trabajo a las fuentes renovables de energía.”
¿Hablamos de un proyecto que se inició en La Habana y hoy se hace extensivo a toda Cuba?
“Podemos hablar ya de un proyecto nacional. Se aplicó en los 42 emplazamientos de grupos electrógenos que existían; ahora hay 43, con el de Moa, Holguín, creado el año pasado, y en estos momentos se está trabajando con los grupos de personas que instalan y van a operar los parques fotovoltaicos y los eólicos en Cuba.”
¿Qué tiempo de vida se estima para este proyecto?
“Pensamos que, por lo menos tres años más, continuar trabajando para mejorar la generación, transmisión y -sobre todo- la eficiencia de la electricidad en Cuba, sector de prioridad para el país.”
¿Cuán gratificante le resultó estar entre los ganadores del Premio de Innovación 2015?
“Bueno, en realidad somos un equipo de trabajo. Funjo como la doctora principal; sin embargo, son varios los especialistas que formaron parte del estudio. Se trata de una red universidad-empresa, integrada por nueve universidades del país, rectorada por el Centro de Investigaciones Eléctricas de la CUJAE. Todos disfrutamos el premio y seguimos trabajando en función del sistema electroenergético nacional.
fny
