Monumento a la amistad: Catedral Ortodoxa Rusa
Uno de los más sagrados símbolos de la Iglesia Ortodoxa, venerado por millones de personas, la Virgen de Kazán, o La Kazánskaya, es el centro de la vida en la Sacra Catedral Ortodoxa Rusa, erigida en pleno corazón de La Habana antigua.
Con arquitectura típicamente bizantina, en la que sobresalen sus seis cúpulas, la Catedral se integra de manera armónica al paisaje citadino que conserva el aliento colonial, con una polifacética vida religiosa.
La idea de erigir el recinto de devoción nació en noviembre de 2004, cuando el líder de la Revolución, Fidel Castro, propuso a Kirill, de visita en Cuba, construir una Catedral de la Iglesia Ortodoxa Rusa como un monumento a la amistad.
Dos años más tarde, y con el diseño del arquitecto ruso Alexei Vorontsov, se iniciaron los trabajos en una parcela de la calle San Pedro, casi en la ribera de la bahía habanera.
Un ícono grandioso
El acceso a la Sacra Catedral Ortodoxa Rusa se hace desde la calle habanera de San Pedro, a través de una amplia escalera de granito coronada por un gigantesco icono de la Virgen de Kazán que da paso a un espacio en el que pueden acomodarse unas 500 personas.
Allí, donde el sacerdote oficia, está el Iconostasio, dominado también por la sagrada imagen de la santa, de medio cuerpo y sosteniendo sobre sus rodillas al Niño Jesús, quien está casi de pie en actitud de bendecirla.
Más allá de la veneración a La Kazánskaya, la Sacra Catedral Ortodoxa Rusa es un monumento a la amistad entre dos naciones cuya historia más reciente está indisolublemente ligada. Por eso, la Virgen de Kazán es también guardiana y protectora de La Habana, una ciudad grabada en la memoria colectiva de la lejana Rusia. Fuente Radio Reloj MM/
