Un rey loco y un estilo literario
Está de moda el filme 50 sombras de Grey, que cuenta la historia de un poderoso magnate sadomasoquista, quien inicia una relación sentimental con una joven a la que induce a esas prácticas. Cuando se habla de sadomasoquismo, esa perversión consistente en dar y sentir placer a través del dolor físico infligido.
Con tal propósito, siempre se recuerda al escritor austríaco Leopoldo Sacher-Masoch, quien dio forma definitiva en su novela La Venus de las pieles a un estilo de vida y de placer que ya existía mucho antes que él, pero casi nadie recuerda al hombre que protegió al creador y lo inspiró, al tener él mismo una existencia dominada por esa tendencia: el rey loco Luis de Baviera.
El joven y bello Luis descendía de una dinastía real alemana fundada en 1180, durante la primera Cruzada, y cuyo último vástago vivió hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Ascendió al trono con solo 18 años. Sus retratos lo muestran como un adolescente de rizos dorados y expresivos ojos verdes. Muy pronto salieron a la luz, sin mucha discreción, su condición homosexual. Sus relaciones con e caballerizo de la casa real y con el actor húngaro Josef Sainz escandalizaron a la Corte. Sus ministros intentaron presionarlo para que contrajera matrimonio, pero aunque en varias ocasiones se comprometió con mujeres nunca llegó a casarse.
Los análisis de personalidad a que se suele someter hoy a grandes personalidades del pasado se basan en testimonios de la época para mostrar a Luis como un joven melancólico, cuyo carácter oscilaba entre el entusiasmo, la furia y una fuerte depresión, lo que hoy se diagnosticaría como un bipolar extremo.
El joven rey amaba el lujo y el fasto y se hizo diseñar uniformes marciales de gran pompa y construir residencias que costaban fortunas al tesoro de la Corona. Tenía también gustos artísticos refinados que alcanzaban cotas de delirio, como su fuerte adhesión al compositor Richard Wagner, que nació cuando el rey asistió a una representación de la ópera Lohengrin. Arrebatado por un entusiasmo incontenible escribió al gran músico: Sin que vos lo supierais, erais la cuenta de todas mis alegrías. Vos habéis sido mi mejor maestro, mi educador y un amigo que, como ningún otro, ha sabido hablar a mi corazón. Haré todo cuanto esté en mi mano para haceros olvidar vuestros sufrimientos, disiparé todas vuestras preocupaciones, os proporcionaré el reposo a que aspiráis, a fin de que despleguéis, sin traba alguna, vuestro genio maravilloso. Ahora que visto la púrpura, emplearé mi poder en endulzar vuestra vida.
Es fácil imaginar la largueza económica que suponían tales arrebatos. Semejante carta parece escrita por un joven a su enamorada. El mundo a los pies de Wagner, pero los consejeros de Luis no compartían su pasión por las composiciones del insigne músico alemán, además de que ya los gastos de Luis en edificios concebidos por su megalomanía estaban llevando a la ruina al reino de Baviera. Uno de estos castillos, el de Neuschwanstein, se le ocurrió a Luis para crear un monumento vivo al genio de quien consideraba su maestro, y toda la decoración de la augusta morada fue inspirada por motivos de las obras wagnerianas Este castillo no llegó a terminarse porque los ministros cortaron los fondos a Luis, pero de todos modos el rey se instaló en él y comenzó a llevar una vida de aislamiento a la que solo tenían acceso sus amantes y algunas compañías de ópera que e monarca contrataba para que representaran para él las obras de quien él consideraba su mentor.
A pesar de la oposición de sus ministros, Luis encontró el modo de ayudar a Wagner en la construcción del teatro de Bayreuth, donde hasta hoy se representan las óperas del gran compositor y es considerado un templo al Arte.
Pero Richar Wagner no fue el único artista agraciado con el favor del joven monarca, pues Luis se comportó siempre como un mecenas generoso que protegió a artistas y escritores, entre ellos a Sachier-Massoc, de quien se dice fue amante. La relación entre ambos comenzó cuando Luis leyó uno de los libros de Sacher-Masoch, El amor de Platón, novela posiblemente autobiográfica donde el joven autor cuenta a su madre, a través de un largo epistolario, su vida amorosa con una mujer y con algunos hombres. Luis, motivado por el libro envió una misiva a Sacher-Masoch y procuró tener un encuentro con él. Dicho encuentro ocurrió, pero no hubo tocamientos, ni sexo. La primera esposa de Sacher-Masoch, Aurora Rümelin, fue quien se acercó al Rey y cuenta que efectivamente era un hombre, y no una mujer disfrazada de hombre.
La conducta de Luis se fue tornando cada día más solitaria, violenta y abusiva, y su desempeño como gobernante era cada vez mas disparatado y perjudicial para el reino, or lo que un consejo de gobierno lo sometió al escrutinio y dictamen de un grupo escogido de prestigiosos psiquiatras, quienes l declararon no apto para gobernar. Solo tres días después del dictamen, Luis y su joven y bello médico de cabecera fueron hallados ahogados en el fondo del lago Starnberg, en lo que aún hoy se tiene or un asesinato dictado por intereses de Estado.
Luis de Baviera no ha sido el único sadomasoquista famoso en la Historia, aunque su modelo de conducta, favorecido por la posesión de una Corona y la fortuna de todo un reino, lo asemeja al emperador romano Tiberio, quien construyera en la isla italiana de Capri una villa erigida sobre un complejo de grutas, que sirvieron como escenario al más grande circo de perversiones de que se tiene noticia en la historia de Occidente.
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