El regalo de cumpleaños

f0058421Los más de 20 minutos de aplausos, las más de miles de voces con una sola palabra en la boca ¡Fidel!, me hicieron un nudo en la garganta. Lloré, o al menos una lágrima en la mejilla, dejaba escapar al pecho apretado.

Emilia me esperaba en la puerta. Habían pasado casi siete meses desde que la conocí. Era muy pequeña, con pelo blanco, grandes ojos y una caligrafía que parecía dibujar cuando escribía. Por ella supe que siete años antes “la pequeña Cuba fue agredida, por el imperialismo, pero en la arenas de Playa Girón sufrió su primera derrota en América Latina”.

Tenía que leer esa frase en el matutino de la escuela, la Albert Einstein, el 19 de abril de 1968. Mi primera lectura en público y con ella casi el certificado de Ya se leer. Estaba nervioso. Sí. Pero a ellale escuché decirle a mi mamá. “Lo hará bien, la Revolución se hizo para ellos, que son el futuro”.

Con seis años no había acumulado mérito alguno para ser seleccionado entre los niños que participarían el acto. Solo el azar me puso allí. Cuarentaiocho calendarios después me preguntaba si tenía el aval suficiente para ser testigo de otra mañana de emociones. Los más de 20 minutos de aplausos, las más de miles de voces con una sola palabra en la boca ¡Fidel!, me hicieron un nudo en la garganta. Lloré, o al menos una lágrima en la mejilla, dejaba escapar al pecho apretado.

Tenía delante a la Revolución que me enseñó Emilia y que me hizo periodista. Estaba en mis faenas laborales. Y también me sentí nervioso. ¿Cómo tatuar aquel momento en el papel periódico?. ¿Cómo expresar tanto simbolismo en una misma mañana? ¿Sería capaz de plasmar los latidos de los miles de corazones de un Congreso, el 7mo del Partido de la nación, el del pueblo? ¿Tendría la imaginación de encerrar en unas pocas líneas la modestia desbordada de un hombre que es leyenda vida, expresada en sus palabras tan breves como mágicas?

“A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá”, dijo Fidel en el Congreso del Partido y otra vez los aplausos batieron desde pecho adentro por el mismo Comandante en Jefe que nos enseñó Patria o Muerte ¡Venceremos!

“Felicito a los elegidos para el Comité Central del Partido y en primer lugar, al compañero Raúl Castro por su magnífico esfuerzo”, dijo. Su hermano lo abrazó para que las palmas de las manos y los ojos húmedos de los que tenían el privilegio de estar, y ellos sí por sus méritos, eternizarán el instante de amor, respeto y fidelidad entre esos hombres que nos multiplican la Patria.

Emilia, mi maestra de primer grado, quiso hacerme un regalo de cumpleaños cuando cumplía los seis años. Ayer, al llegar a los 54 le agradecí en silencio. Desde esa mudez, vi a la mujer que siendo una niña, bajo la metralla del imperio perdió a sus padres en el cuarto mes de 1961.Iba de la mano del General de Ejército y yo sentí el orgullo de haber nacido un 19 de abril.De callada manera abrigué el regalo del 7mo Congreso del Partido, de Fidel y de Raúl, cuando nos dijo a todos “Aquí está Nemesia, la de los zapaticos blancos. Como en el Sexto Congreso, la hemos invitado para que nuestros agresores sepan que, como su Revolución, está viva.

Fuenete Granma

MM/

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