Amenaza el Caribe un léon que no ruge
La proliferación del pez león (Pterois Miles y P. Volitans) en el Caribe es una amenaza real y creciente para la ecología de las zonas marinas tropicales y subtropicales. Este tema avivó el interés de la comunidad científica durante la VII Cumbre de la Asociación de Estados Caribeños y la Convención Trópico 2016, celebrados recientemente en La Habana.
La licenciada en Biología Laura Pantoja, especialista del Acuario Nacional de Cuba, ofreció detalles para nuestros lectores acerca del comportamiento de esta especie, oriunda de las aguas indo-pacíficas y que ha colonizado las aguas de la región.
¿Qué características permiten identificar al pez león?
“La especie presenta tres espinas en la aleta dorsal, tres en la aleta anal y dos en las aletas pélvicas, cargadas de un veneno de linos proteico. Se caracteriza por tener líneas verticales rojas, negras y café sobre un fondo blanco a lo largo de todo su cuerpo, aunque los tonos varían en función del hábitat. Las aletas dorsales y pectorales son muy desarrolladas y las abre como un abanico al aproximarse a sus presas o al huir de sus agresores. Además, presenta apéndices carnosos arriba y debajo de los ojos. Vive en rocas, barcos hundidos y solo sale cuando va a atacar a sus presas”.
¿Por qué se habla del pez león como una amenaza o una especie invasora para nuestra región?
“Un acuario privado de Estados Unidos (EE.UU.) sufrió severos daños en 1992, debido a un evento meteorológico y algunos ejemplares fueron liberados al mar. Hablamos de una especie con una dispersión larval eficaz y una dieta generalista, que tiene muy poca competencia en el Caribe, porque sus depredadores potenciales (la especies más grandes) son víctimas de la sobrepesca. Estas condiciones le han permitido invadir toda la costa atlántica de EE.UU., desde Nueva York hasta Brasil, donde ocurrió el último avistamiento en 2014. No se reprodujo más al norte porque las aguas son muy frías, superiores a los 16 grados bajo cero, temperatura límite para la supervivencia de ese pez.
¿Cuáles son los daños que provoca el pez león?
“Su rápida reproducción y la no competencia con otros depredadores posibilitan que las poblaciones en el Caribe sean superiores a las de su hábitat original. Cada ecosistema presenta una cadena trófica o alimenticia, su alteración por agentes externos, en este caso el pez león, provoca daños significativos, ya que se alimenta de pequeños peces, crustáceos y moluscos, principalmente. Al no existir otro animal que se alimente del pez león, este consume libremente lo que de forma natural pertenece en esa cadena trófica, entonces surgen los desniveles”.
Por otra parte, el pez león puede causar daño, de una manera directa o indirecta, a los arrecifes de coral, pastos marinos y manglares, debido a su índice elevado de reproducción y crecimiento, su capacidad de alimentación voraz y la falta de depredadores, señaló la especialista, quien aclaró que el veneno de esta especie no es mortal, pero aun así preocupa a las personas.
“Lo único que pudiera suceder de tener contacto directo con el pez león, es un fuerte dolor por su pinchazo con las espinas. En ese caso, la persona debe presionar fuertemente el área afectada para extraer el veneno y acudir al médico. Son muy bajas las cifras de contaminados. Se trata de una especie tranquila, que no agrede, a no ser para alimentarse o porque se sienta amenazada”.
¿Existen estrategias para su control?
“En el Caribe existen dos proyectos. Uno de ellos en Bahamas, desde 2007. Allí se oficializó su captura. El otro pertenece a Antigua y Barbuda, en 2008, cuando se inició una serie de preparatorias a los pescadores, que incluían entregas de licencias para su pesca y el establecimiento de una bandera especial de buceo que permitía arponear a los peces en los arrecifes cercanos a las costas”.
Debo señalar que los países del Pacífico promueven su consumo en muchas variedades y formas. En nuestro acuario, por ejemplo, se ofertan platos con la carne del pez león. Nuestros visitantes han podido comprobar que se trata de una carne sabrosa, explicó.
“En Cuba, desde que se detectó su presencia en 2007, comenzó un amplio programa de educación ambiental. Los biólogos encargados de controlar esta especie han mantenido un riguroso seguimiento, se estudian los parásitos que pudiera hospedar, la cantidad de huevos que porta una hembra, se pesan y se miden los ejemplares. Desde 2010 hemos capturado alrededor de tres mil 220”.
¿Cómo se comporta su crecimiento en los mares de La Habana?
La costa norte habanera está llena de ellos, afirmó. Sin embargo, no constituye una amenaza directa para el turismo ni para la población. Especialmente, se avista en las localidades de Santa Fe, Jaimanita, Baracoa y en las cercanías de nuestro acuario, ubicado en 3ra. y 62, en el municipio de Playa. Reitero es una especie tranquila y de lentos movimientos, precisó.
Coméntenos de otros proyectos que se ejecutan para su estudio y control
“En 2015 desarrollamos, con muy buena aceptación, el primer torneo de pesca en el Centro Internacional de Buceo María la Gorda y el Parque Nacional Guanahacabibes, en la provincia de Pinar del Río, con la participación de pescadores locales y buzos nacionales e internacionales. Se trata de una iniciativa acordada en la región, con el objetivo de controlar las poblaciones locales y consiste en la captura y premiación del pez león más grande, el más pequeño y la mayor cantidad de individuos”.
“Otro proyecto que existe es el de manejo y control de especies exóticas e invasoras en Cuba, ejecutado por el Centro Nacional de Áreas Protegidas y el Acuario Nacional.
Nuestro acuario despliega una iniciativa que consiste en la competencia denominada “Elaboración de recetas de pez león”, que convoca a los interesados a realizar la presentación de un plato confeccionado con los ejemplares capturados, con el objetivo de promover su consumo entre la población local y turística, puntualizó.
fny
