Educar para vivir
La educación ha sido siempre uno de los principales logros de nuestra Revolución. Una bandera que cada día levantamos con más satisfacción, pues nos hace sentir muy orgullosos.
Justamente una de esas personas que ha vivido para la educación es María Caridad Pérez Capote, profesora con muchos años de labor que hoy trabaja en la Escuela Primaria Camilo Cienfuegos del municipio de Diez de Octubre.
Una mujer con una vasta experiencia que ha formado a varias generaciones de pioneros con la misma alegría y convicción de sus primeros años. Segura de que educar es su mejor forma de estar viva.
Periodista: ¿Cómo valora usted el momento actual de la educación cubana?
María Caridad Pérez Capote: El momento actual de la educación cubana es un verdadero reto. Para las generaciones que están en las aulas pero también para las que están por salir de ellas. Es un compromiso también de la familia, de la comunidad, de todos. Debemos entender que el hombre cambia y que las circunstancias que rodean a un niño también lo hacen. Los estudiantes de mi generación, por ejemplo, no son iguales a los de ahora, como tampoco lo son los padres. Las cosas cambiado mucho y la escuela también tiene que cambiar, pero cambiar para bien, sin perder su esencia.
Ahora mismo una de las cosas que más se quiere es que la escuela sea el principal centro cultural de la comunidad. Y debe serlo. Pero para eso se necesita de un vínculo con la familia, el barrio y del interés del propio alumno, pero muchas veces eso no se logra del todo.
Otro aspecto importante es el papel del maestro. El que imparte clases no lo hace solamente en su escuela con sus alumnos. Debe entenderse que el maestro es un preceptor y que tiene que ser grande no solo en la escuela sino en todos los lugares porque debe dar el ejemplo ante la sociedad y ante quienes lo rodean.
P: ¿Cómo valora usted lo que ha alcanzado la Revolución en el ámbito de educación?
MCPC: El camino de la educación ha dado un paso gigantesco. Si analizamos, antes del triunfo de la Revolución en 1959 había más de un millón y medio de analfabetos y si hacemos una estadística hasta el año pasado, por ejemplo, podemos ver que esa palabra – analfabeto- ya no existe. Al menos en Cuba eso ya no existe. Y eso es gracias a esta Revolución.
Ahora, ¿Quién puede decirse hoy día que es un analfabeto?. Es aquella persona que no tiene interés por dominar la ciencia y la técnica, e incluso en esos casos nuestro país puede sentirse orgullosos de lo que ha logrado porque hasta los niños hoy saben de esos temas.
Las escuelas cuentan con tecnología- tal vez no la más moderna – pero sirven para aprender y que los niños se vinculen con esos temas. Eso era algo impensable hace muchos años atrás. Pero que la Revolución y el Estado han tratado de que sea así. Y eso es algo digno de agradecer y de enorgullecerse.
P: ¿Cuáles cree usted que sean los retos que tiene la educación cubana actual?
MCPC: Para mí el principal reto es llegar a los jóvenes. No solo educándolos, sino, por sobre todas las cosas, tratando de vincularlos a la profesión. Los jóvenes para mí son como un pedacito de carbón, pero ese carbón necesita ser pulido para que se vuelva diamante. Desafortunadamente no tenemos tantas “piedras preciosas” como quisiéramos y eso es algo que debemos lograr.
Tenemos que lograr con el trabajo mancomunado de todos podamos aglutinar esa fuerza, convencerlos de la importancia que tiene nuestra carrera porque es la que verdaderamente llevará a nuestro país al futuro que esperamos.
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