Una industria que se impone al injusto bloqueo

Empresa Siderúrgica José Martí (Antillana de Acero). Foto ACN

El no acceso a tecnologías de avanzada, el incremento de los fletes, al tener que adquirir materias primas, piezas de repuesto y equipos, en mercados de Asia y Europa, son algunas de las consecuencias del bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto  por los Estados Unidos a la industria sidero-mecánica.

Esta política injusta y genocida hacia la isla, incide  desde hace más de 50 años en la producción de acero y sus derivados que se utilizan en programas tan sensibles como la construcción de viviendas, centros educacionales y de la salud y la agricultura.

La situación adversa a que son sometidos los compradores cubanos en el exterior crece por día y las autoridades norteamericanas están a la caza del más mínimo negocio que se realice con Cuba para multar a las firmas y empresas que negocien con la Mayor de las Antillas.

Entre las entidades de la industria sidero-mecánica que enfrentan  mayores dificultades por el bloqueo se encuentran  el grupo industrial de la siderurgia ACINOX  y la Unión de  Empresas Recuperación de Materias Primas.

La primera de estas instancias ha enfrentado problemas con la producción de renglones importantes como las barras  corrugadas y lisas y cabillas, destinadas a actividades constructivas, así como cables y conductores eléctricos y telefónicos.

El gasto adicional   provocado por este cerco económico podría haberse empleado en la compra de componentes para sillones de personas discapacitadas, de mobiliario clínico,  cocinas de hospitales y otros equipos electrodomésticos que demanda el programa de ahorro energético del  país.

Estas  injustas acciones por más de cinco décadas muestran la crueldad de una férrea política que no ha podido ni podrá doblegar al pueblo cubano el que cada día recibe del mundo muestras se solidaridad por el fin del bloqueo.

imop/

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