Atención y ubicación al recién graduado en la construcción
Dar mayor utilidad a los recién graduados que llegan a las entidades de la construcción y de recursos hidráulicos, constituye un reto en aquellos sectores donde la demanda de técnicos y especialistas es alta y también la fluctuación de la fuerza laboral.
Si bien es cierto que los egresados carecen de experiencia práctica, tienen el mérito de poseer los conocimientos más actualizados en cuanto a tecnologías, investigaciones y técnicas novedosas que pueden aplicarse, en la magnitud de lo posible, a los diferentes procesos. También tienen el empuje innovador de la juventud y las ansias por llevar a la práctica lo aprendido; una motivación que bien encauzada puede ayudar a dar solución a muchas dificultades.
Hacerlos sentir útiles, darles el espacio para la generación de ideas, guiarlos y ayudarlos a aportar en las direcciones necesarias ese ímpetu transformador, crearía en ellos incentivos que compitan frente a lo tentador de mejores salarios en el sector no estatal y el sentido de pertenencia tan fundamental en cualquier colectivo.
Muy dañino resulta ubicar a un recién graduado en un perfil que no se avenga con su formación o donde esté subutilizado, dando margen así a la desmotivación, la perdida de interés en lo que hace y la improductividad.
Acertado resulta el vínculo que logran algunas entidades, como las de Proyectos con las universidades, sin embargo, las empresas constructoras y la industria de materiales deben acercarse más a los institutos tecnológicos de la enseñanza media donde se forman los técnicos que luego podrían utilizar a pie de obra o en sus fábricas, respectivamente.
Un mayor intercambio entre el proceso docente y el técnico productivo proporcionaría favorables resultados, que unido a un trabajo mejor organizado con los recién graduados, según sus perfiles, redundaría en beneficio de la estabilidad de la fuerza laboral y la productividad, lo que se traduce en más eficiencia a favor de la economía nacional.
fny
