Retablo de un Héroe
Hoy partes a tu última morada, como una vez lo hiciste al zarpar en el yate Granma para ser libres o mártires, hoy tomas rumbo hacia otro destino, el cementerio Santa Ifigenia, no podía ser otro el lugar donde descansen por siempre tus restos mortales, sino junto a los hombres más grandes que ha tenido la Historia de Cuba.
No podía ser otro el camposanto donde reposes, para desde allí seguir iluminándonos, esta vez junto a ilustres hombres y mujeres que dieron sus vidas, al igual que tú por la libertad del pueblo cubano; primero en la manigua mambisa, como José Martí, José Maceo, Carlos Manuel de Céspedes, Mariana Grajales y María Cabrales, y después en la manigua rebelde hasta el triunfo de la Revolución, donde se inscriben los nombres de Frank País, Josué País, Otto Parellada, Tony Alomá y Pepito Tey, además de otra pléyade de jóvenes santiagueros muertos en el combate contra la tiranía.
No podía ser otro el lugar donde vivas para la eternidad, sino junto a nuestro José Martí, inspirador de tus ideas, pues cuando estuviste en el proceso judicial por el asalto al Cuartel Moncada, quisiste posar al lado de una foto del Apóstol, para sellar con esta imagen tus profundas raíces martianas.
No podía ser otro el lugar, donde tu mirada penetrante, tu agudo discurso y entrega a la causa de los humildes nos de la fuerza para continuar la gran obra que iniciaste sin retroceso para todos los cubanos.
No podía ser otro el lugar de sosiego, sólo en Santa Ifigenia, tierra fertilizada por héroes y mártires, y allí dejaría escrito al pie de la losa de tu tumba:
“Fidel nunca morirás, vivirás por siempre en este pueblo por el que tanto luchaste y diste tu propia vida a cambio de hacernos libres, dignos y soberanos. No morirás porque has cumplido bien la obra de la vida.”
Y, además, te colocaría un ramo de flores y una bandera, como escribió Martí en sus Versos Sencillos.
fny
