Protagonismo de la cultura comunitaria en La Habana en 2016

villa-de-san-cristobal. Foto: Jorge Luis Sánchez Rivera.

villa-de-san-cristobal. Foto: Jorge Luis Sánchez Rivera.Las expresiones culturales comunitarias durante 2016 han sido fundamentales en la preservación de los elementos básicos de la cultura popular y tradicional.

En ese ámbito, ha tenido un papel fundamental el sistema de Casas de Cultura en la provincia de La Habana.

Encuentros corales, danzarios, teatrales y de artes plásticas mostraron al público los conocimientos adquiridos en los talleres que imparten los instructores en esas instituciones.

La Feria de Arte Popular, los concursos De donde crece la palma y Martín Colorín y el encuentro Escaramujo, protagonizado por los instructores de la Brigada José Martí, son de los principales momentos del trabajo de creación artística y literaria en las comunidades capitalinas, escenarios donde se desarrollan las habilidades y actitudes de sus integrantes.

En igual sentido, sobresale el Carnaval habanero, como expresión en la que se materializan y concentran la música, la danza, las artes plásticas y el teatro, en un evento que cada año llega al Malecón, a tono con una tradición que -aunque ha perdido elementos que la identifican- satisface la expectativa de gran parte del público.

Respecto a ese evento, Rafael Pérez Gil, director artístico y líder del espectáculo alegórico Villa de San Cristóbal, comentó: “No favorecen al Carnaval el cambio de fecha y de locación, la poca atención que brindan las entidades municipales a las comparsas tradicionales y la falta de motivación de las nuevas generaciones.

“Si hay algo que resaltar de esta festividad, es su carácter popular y el hecho de mantenerse como elemento indispensable en el quehacer cultural comunitario…”

El mayor dividendo de las acciones artísticas y literarias que tienen por sede las comunidades habaneras está en la manera en que contribuyen al desarrollo psicológico social de sus miembros y, por consiguiente, a la formación de mejores seres humanos.

Pero no solo los más jóvenes reciben los efectos de las acciones y proyectos comunitarios, también miembros de otros grupos etarios son objeto de ello. Un ejemplo está en Atrapa Sueños, acción que en el municipio de Diez de Octubre abre espacios para personas de la tercera edad.

Estos adultos reciben preparación en manualidades, dibujo y literatura, además de tener un espacio donde disfrutar de la buena música cubana tradicional, interpretada por coetáneos aficionados y, una vez al mes, por los legendarios músicos del Septeto Habanero, agrupación sonera con 96 años de existencia.

Con la asesoría de instituciones que rigen el trabajo artístico en las comunidades (Casas de Cultura), los promotores de cada barrio tienen en sus manos un inmenso caudal de posibilidades para contribuir al desarrollo armónico local.

La materialización de las acciones y proyectos comunitarios se hacen visibles en eventos en los que acontecen interesantes intercambios de experiencias y en los que todos resultan ganadores, por el simple hecho de adquirir nuevas motivaciones para hacer arte desde y para la comunidad.

En la capital cubana no resulta extraño encontrar un sábado en la mañana a niños dibujando, montando una obra de teatro o poniendo a disposición del público lo aprendido en materia de danza, música, artes plásticas o literatura, habilidades adquiridas en los proyectos de barrio.

En materia de trabajo comunitario, aún queda mucho por hacer. La preservación de las instituciones e instrumentos destinados a ese fin y la permanencia de los profesionales en estas labores deben ser elementos de análisis para lograr mayor efectividad en tan importante esfera de la vida sociocultural.

fny

Compartir...