La Segunda Declaración de La Habana y su vigencia 55 años después
Este 4 de febrero se cumplen 55 años de la Segunda Declaración de La Habana. Los planteamientos expresados ese día de 1962 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en la Plaza de la Revolución José Martí, en Asamblea General del pueblo, poseen total vigencia.
Al hecho histórico precedieron una serie de agresiones cometidas por bandas contrarrevolucionarias desplegadas por todo el país, que eran financiadas por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), y Cuba había sido expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Punta del Este, Uruguay.
El patriotismo se respiraba en el aire y el documento constituyó una reafirmación de los principios de la Revolución Cubana, su carácter socialista e internacionalista y el sentir hacia los pueblos de América.
En su discurso, Fidel explicó que con aquella reunión de pueblo se daba cabal respuesta al complot de los enemigos en Punta del Este, Uruguay, e hizo referencia a que los ojos del mundo estaban puestos sobre el pueblo cubano. Su respuesta, como siempre, fue contundente.
La Segunda Declaración se refiere al antimperialismo del Héroe Nacional José Martí y su llamado de alerta para la América toda, y en esta Fidel denuncia las maniobras económicas, comerciales y financieras yanquis contra Cuba y la creciente intervención del Gobierno de los Estados Unidos en la política interna de los países latinoamericanos, algo que ocurre hasta nuestros días.
En ese sentido, puntualiza el documento: Las misiones militares norteamericanas en América Latina constituyen un aparato de espionaje permanente en cada nación y analiza, además, la situación de penuria y pobreza de los pueblos de América Latina.
Asimismo, reafirma la dignidad nacional, la autodeterminación y soberanía de la nación cubana y critica la falsa democracia esgrimida por el imperio, al tiempo que desenmascara a la OEA como títere del Gobierno de Washington.
Fidel más adelante expresó: ¨Frente a la acusación de que Cuba quiere exportar su revolución, respondemos: las revoluciones no se exportan, las hacen los pueblos. Lo que Cuba puede dar a los pueblos, y ha dado ya, es su ejemplo.¨
También aseguraba en el documento: ¨Ningún pueblo de América Latina es débil, porque forma parte de una familia de 200 millones de hermanos que padecen las mismas miserias, albergan los mismos sentimientos, tienen el mismo enemigo, sueñan todos un mismo mejor destino, y cuentan con la solidaridad de todos los hombres y mujeres honrados del mundo entero.¨
En las palabras finales la Segunda Declaración afirma: “Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia…¨ Y no cabe dudas de lo acertado de esas palabras y su vigencia.
fny
