Girón: Entre el dolor y la victoria

ramon-gonzalez-sucoEn los ojos de  Ramón González Suco una mirada en el tiempo, dolor y esperanza al rememorar al joven de 21 años que fuera entonces en abril de 1961. Playa Larga en su corazón late Girón en la Victoria.

Yo venía de la limpia del Escambray en la Lucha contra Bandidos. Al regresar a mi natal Cienfuegos el diez de abril  se  constituyó  el batallón 339 y nos dirigimos al central Australia fui designado al frente de cuatro hombres para ir a Playa Larga  a un puesto de observación.  Éramos un carpintero un solador un trabajador agrícola y yo como trabajador eléctrico desde entonces.

El 16 por la noche vimos a través de la televisión el entierro de las víctimas de los ataques a los aeropuertos y después  llegaron  tres alfabetizadores y se unieron a nosotros.

Cada tres horas reportábamos lo que sucedía por la microondas y  alrededor de la una de la madrugada se veía que venía una lancha se sentía el ruido del motor.

Mandamos a dar el alto y tiramos una ráfaga porque pensamos que era de la Marina de Guerra que pasaba por el lugar. Pero nos respondieron con una gran cantidad de disparos sobre nuestras cabezas la lancha se fue alejando y se acercó a la ametralladora que teníamos emplazada y yo grite duro Israel Patria O Muerte.  A la ametralladora se  le trabó la cinta y los alfabetizadores que servían de apoyo tenían que sacar las balas y poner los peines curvos eso hizo que la lancha se alejara comunicamos al Central Australia lo ocurrido y vimos una luz y eran los llamados hombres ranas y comenzaron a tirar.

El capitán nos comunicaba que nos uniéramos al batallón que se trasladaba hacia la playa  pero nos dimos cuentas después de informar que el bombillo ámbar de la microondas no estaba funcionando y  sin parque  nos quedamos ya que  teníamos ametralladoras con 200  y cada vez se aprieta salen 10 – 12 balas. Hombres de pueblo sin una preparación militar y nerviosos hizo que el parque se acabara  cruzamos el edificio para salir a la carretera pero nos dimos cuenta que estábamos rodeados y nos escondimos y esperar al batallón. Jaramillo  se escondió junto a mí y escuchábamos las voces  de los mercenarios la contraseña Águila Negra y como informaban que las posiciones estaban cubiertas y de las armas que tenían

 Nos dimos cuenta que ellos estaban mejor armados que nuestro batallón era la mayor operación que la Central de Inteligencia Americana CIA  había organizado hasta ese momento era una situación desesperada.

Jaramillo, me decía que había hablado con su mamá que estaba muerta y que rezáramos y recé pero comprendí que me faltaban las fuerzas entre más rezaba y le dije la cuestión no es de rezar sino de salir de aquí. Mis pensamientos eran de cómo me iban a matar y decía un tiro en la cabeza debe ser mejor porque es como un resplandor si dan en las extremidades y en el pecho el dolor debe ser profundo y prácticamente  yo estaba escogiendo mi muerte. Pensé que  si mi madre caminaba por aquel lugar no iba a saber que yo estaba allí, yo  no sabía lo que era la vida reclamaba lo que era mi vida ante la inminente muerte sólo tenía 21 años.

Al avanzar el día nos dimos cuenta  que no estábamos solos había carboneros con sus familias empezaron hacer ruidos los mercenarios los mandaron a entrar luego  nos dijeron que saliéramos con las manos en la cabeza me  dieron un culatazo me pasaron para la prisión  que allí tenían y estaban los campesinos hasta que paso un avión de los nuestros y ellos  se pusieron nerviosos y se formó un desorden y el que estaba cuidándome  se fue.

Al anochecer un tanquista nuestro fue hecho prisionero y le preguntaron qué cantidad de tanques traían y  dijo que ni 100 invasiones  lo aguantaban y el jefe de la playa que decía llamarse Porfirio Matos dijo que estaban embarcados y la distancia a Playa Girón y al amanecer estaban retirándose  nosotros preparamos la salida de unas 100 personas y buscamos una bandera. No encontramos con los tanquistas y fumosa Palpite con el capitán Fernández después que me entrevisto me envió a la comandancia con Martínez Sánchez y vi como era el traslado con los mercenarios todo el día de formas sorpresiva Martínez le dice al comandante Fidel Castro te voy a poner al muchacho de la Microondas.

Fidel, me pregunto cómo estaba si me habían hecho mucho daño yo había visto tantos  heridos y muertos que no le dije lo del  culatazo. Dile a Martínez que te arme y te lleve a tu batallón para el central me dijo, Fidel. Por la noche un avión atacó  pero fue derribado y vi en  una pizarra en el Central  Australia  donde el sindicato me daba por muerto aparecía mi nombre.

Regresamos a La Habana y desfilamos  con el Batallón 339, sin ocupar los lugares de los  compañeros muertos que hace que ellos desfilaran ese día junto a nosotros. Creo que siempre estarán en mi corazón y en mi recuerdo eterno.

 

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