Surfistas norteamericanas en travesía desde La Habana hasta Cayo Hueso
Parte del dinero que recauden las dos maestras y la salvavidas norteamericanas por este arriesgado cruce del estrecho de la Florida, remando con las manos en su tabla Indigo, será dedicado a la atención de pacientes con cáncer, así como para apoyar a atletas discapacitados en sus participaciones olímpicas, afirmaron las tres audaces muchachas en conferencia de prensa.
‘Estamos aquí, somos seres humanos y lo importante es que prime el amor y la compasión, somos familia’, señaló Aguilar, cuya abuela es de origen cubano.
He notado que los cubanos son muy cálidos y amables, y queremos demostrar que se pueden lograr cosas por amor y compasión, ya que nuestro objetivo principal es apoyar a los enfermos de cáncer para que tengan acceso a los medicamentos, y a los atletas con discapacidades para que puedan enfrentar sus retos, y también prime el amor entre ambas naciones, abundó.
El comodoro del Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba, José Miguel Díaz Escrich, expresó a Prensa Latina que su institución apoya todo intento de récord o evento que sirvan para transmitir un mensaje de amor y amistad entre los dos pueblos y países, y entre las personas que aman el mar y los deportes náuticos.
‘Este es una proeza de seres humanos, en el que tres bellas mujeres llevan un mensaje de amistad, amor, encuentro y generosidad entre los pueblos’, aseveró Díaz Escrich.
El plan de la travesía es que mientras una de las mujeres está a bordo de la tabla navegando en ella, las otras dos muchahas se recuperan en un bote catamarán guía que las acompaña durante todo el trayecto, que debe durar entre 20 y 25 horas, hasta arribar a tierra en Cayo Hueso, Estados Unidos.

