Programación de verano: ¿recreación o alevosía?

serie. Foto: YouTube.

serie. Foto: YouTube.La programación televisiva para este verano me tiene alarmada. No encuentro otro modo de expresar el estupor que me producen al menos dos de sus productos iniciales: Un cadáver en la biblioteca, serie basada en los conocidos libros policiacos de la célebre escritora inglesa Agatha Christie, ícono del género, o para ser más exacta, en su novela homónima, y la serie japonesa Comer es vivir.

Tengo tantas objeciones con las dos que no sé por dónde comenzar, así que lo haré por el problema de los horarios.

Las tres de la tarde (15:00 hora local) no es solo la hora en que finiquitaron a Lola de un tajo en su garganta, es una hora clave para los televidentes, porque todas las personas que por una u otra razón quedan libres de sus tareas diarias tienen en ese momento la posibilidad de sentarse y disfrutar de una buena elección del Departamento de Programación del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

En ese espacio vimos recientemente la excelencia de la serie inglesa Mansion Crawley (una reposición), la exquisita y muy refrescante factura de Galerías Paraíso, y acabamos de ver Los Medici señores de Florencia, que lamentablemente solo tuvo una temporada. Esta serie italiana era, sin duda, un peso pesado, como lo fueron Los Borgia, en cuanto a realización, reconstrucción de época, elenco, dirección de actores, música, fotografía de excelencia y todos aquellos parámetros que se tienen en cuenta a la hora de juzgar un audiovisual.

Yo la califico como de altísimo nivel artístico. Y de repente se evaporan los Medici y en su lugar el ICRT ofrece a los televidentes una serie policiaca basada en la señorita Marple, aquella ancianita desfacedora de entuertos creada por Agatha Christie hace ya más de un siglo.

No tengo nada contra el género policiaco, de hecho lo disfruto como entretenimiento, me da igual si literario o televisivo, y sé que es el preferido de muchísimos cubanos. Pero…en primer lugar, los códigos internacionales del género han cambiado radicalmente en los últimos decenios, tanto como han cambiado los modos de hacer cine y televisión. Los cubanos estamos habituados a la buena literatura policiaca, pero sobre todo a la buena y sólida consistencia de una obra policiaca.

La serie que hoy nos ocupa está hecha de acuerdo con códigos televisuales absolutamente superados. Los personajes parecen figuritas de cartón recortadas y animadas en pantalla por titiriteros risibles, y la pobre señora Marple resulta patética. La actriz, y perdóneseme la vulgaridad de mi expresión, es pálida y apergaminada como una momia, su rostro carece de expresión, y más que una detective aficionada semeja uno de esos fantasmas que habitan las vetustas mansiones inglesas. En cuanto a su desempeño detectivesco, su método consiste en escuchar lo que dice todo el mundo, deglutirlo en el silencio de su cerebro y vomitar al final la solución del caso.

La serie es vieja (años 80, del pasado siglo) en todos y cada uno de sus aspectos. Es aburrida. Es tonta. Y promete ser larga, lo que crispa al espectador que se ilusionó con una programación de verano sabrosa, sobre todo cuando el clima se anuncia incompatible con la recreación fuera de casa.

¿No tiene el ICRT en sus archivos fílmicos nada mejor que ofrecer al público cubano que una serie que tiene casi cuarenta años de filmada?  Yo digo que esta ha sido una pésima elección para abrir la programación de verano. Lo digo y lo repito: una auténtica pifia, cuyas consecuencias pagaremos los televidentes, y a mí, lo confieso, me está yendo fatalmente con miss Marple y compañía. Y quiero dejar bien claro que la serie no es mala por ser de Agatha Christie ni por ser policiaca, sino por ser una realización pésima, incluso para la época en que fue hecha.

La colección completa de las adaptaciones de novelas de Christie puede ser un producto de culto, no lo niego, y seguramente lo es, pero eso no la convierte una oferta masiva sensata ni apropiada para abrir la temporada de verano.

La otra gran barbaridad que me ha impulsado a escribir estas páginas es la elección de la serie japonesa Comer es vivir para un horario cercano a la media noche, un horario para adultos que hasta ahora había ofrecido excelentes comedias muy apropiadas para balancear la tensión emocional que siempre dejan Los expedientes X y las series que les preceden.

Desde los créditos se aprecia que esta serie sobre la comida japonesa se trata de un producto de intención didáctica, y según aprecio en sus primeros capítulos, dirigido a un público más bien infantil. La historia de la niña glotona, cuyos padres luchan por educarla y por sacar adelante su pequeño restaurante es, hasta ahora, pueril, rayana en la noñería, en la simplicidad mental. Y no es que entre los cubanos no haya mentes simples, seguro que son legión, pero las mentes simples cubanas son menos simples de lo que se necesita para quedarse sentado frente al televisor a esa hora contemplando esa serie.

Comer es vivir hubiera estado maravillosamente posicionada en la programación infantil de verano. ¿Cómo el Departamento de Programación del ICRT ha cometido un error semejante, un error que salta a la vista, craso, enorme? He observado que en muchas series japonesas ofrecidas por la televisión cubana, aún las que son de acción, hay una intención didáctica, un intento por transmitir códigos de valores morales y éticos. Esto no es privativo de la televisión japonesa, pero hay un problema: es abismal la diferencia de culturas entre Cuba y Japón, y más abismal aún es la diferencia de códigos conductuales.

Productos como la serie sobre la campesina Oshín tuvieron mucha aceptación, pero no es lo que suele suceder con los televidentes cubanos. Hay que tener en cuenta estas peculiaridades antes de elegir series niponas, y más cuidado aún con los horarios de su trasmisión.

Solo me queda desear que la apertura de la programación de verano no se quede en estos dos lamentabilísimos comienzos, y que en el futuro las selecciones de ICRT estén precedidas siquiera de un mínimo estudio de lo que desea ver el espectador cubano, del momento del año y del horario escogido. No es algo que demande una inteligencia sobrehumana, se puede hacerlo bien con solo un poco de sensatez.

fny

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3 opiniones en “Programación de verano: ¿recreación o alevosía?

  1. Concuerdo en cuanto a la opinión de la serie La Señorita Marple es una auténtica basura. En cuanto a la serie Comer es Vivir, quizas el horario no fuera el más adecuado pero támpoco es para niños. A mi modesto entender la TVC debe ¨trabajar de verdad¨ estoy cansada de ver reportajes sobre lo ¨mucho que han trabajado¨, ¨tomamos la opinión del pueblo¨. Cada año es lo mismo, y vamos a peor. Los dramatizados son los reyes, en cuanto a gusto televisivo en Cuba; quizas puedan pensar en eso… Pero piensen que el tan promocionado programa para el horario estelar de las 8:30pm (Somos Familia) es el programa participativo más aburrido, monótono y poco inteligente de los muchos que ha hecho Cuba.

  2. Concuerdo con usted en su escrito. Esa serie no se corresponde para nada con lo que ha venido ofreciendo Multivisión. Me encanta ese canal y no miento si digo que desde hace mucho tiempo es el único que veo porque tiene todo lo que necesito, pero tengo que serle infiel todos los días después de las 10pm cuando empieza esa serie. Es como un intento de hacer comedia, o qué se yo! Es cierto que tiene valores como comentan pero hay otras actitudes que realmente dejan mucho que desear. Cómo tratan a las mujeres, entre ellos… nada, no me parece buena para ese horario como usted plantea en el artículo. Alguna comedia estaría muy, muy bien!

  3. No concuerdo para nada con usted sobre la serie japonesa Comer es vivir, conozco varias personas que la siguen, considero que tiene muchos valores a pesar de la diferencia de cultura y de época. Valores humanos y de convivencia que no estamos en condiciones de desaprovechar

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