Cuidar la Vida: Tarea de todos
Medios internaciones han afirmaron que la Cumbre de la Tierra, celebrada en Rio de Janeiro 1992, será recordada como la cumbre internacional de carácter medioambiental más importante que se haya celebrado.
Allí, el discurso de Fidel Castro sonó la alarma a los dormidos en materia ambientalista:
“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.”
Han pasado 25 años desde entonces y aún nuestra especie continúa en peligro de extinción. Las guerras, el terrorismo y la agudización de los efectos del cambio climático, lo evidencian.
Aunque a escala internacional las negociaciones multilaterales, dejan percibir un esfuerzo al respecto, el modelo de producción y consumo energético preponderante, continúa incrementando las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera y la disminución de las mismas o el cese de ellas aún no se avizora.
Cuba.
El Cambio Climático es una realidad, así lo demuestran algunos de sus efectos en el archipiélago cubano y las investigaciones de nuestros expertos.
El incremento continuo de la temperatura atmosférica y de la superficie del mar y la disminución de la oscilación térmica diaria, son reales.
Desde 1960, el régimen de lluvias cambió, incrementándose significativamente las sequías y el nivel medio del mar ha subido 6,77 centímetros hasta la fecha. De igual forma, como promedio anual existe un retroceso de 1.2 metros de línea costera y desde el 2001 a la actualidad, Cuba ha sido afectada por nueve intensos huracanes, sin dejar de mencionar que proyecciones futuras indican que la elevación del nivel medio del mar subirá más de 27 centímetros a corto, mediano y largo plazo.
Esta y otras circunstancias impulsaron la aprobación por el Consejo de Ministros del Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, denominado también “Tarea Vida” el cual define zonas y lugares priorizados, sus afectaciones y acciones (no estáticas) a emprender.
La Tarea Vida ha identificado y priorizado zonas geográficas costeras, áreas y los principales acuíferos subterráneos conectados al mar, a partir de su importancia para la preservación de la vida humana en los lugares más vulnerables, la seguridad alimentaria y el desarrollo del turismo.
Justamente, la primera área costera identificada es el Litoral Norte de La Habana, desde la Chorrera hasta la entrada de la Bahía, ante la ocurrencia de severas inundaciones costeras que impactan sobre el Malecón y de las cuales existen autenticas y recientes evidencias.
De igual forma, se incluye Cojímar como otra área del litoral costero habanero hasta el Rincón de Guanabo, con particular atención al poblado de Guanabo, el río y la cresta de arrecifes coralinos que colinda con la provincia de Mayabeque.
Se incorporan además, dos playas arenosas del Este: Guanabo y La Veneciana por su significación como espacios recreativos capitalinos y de creciente interés turístico, así como, las playas de Marianao y Santa Fe, hacia el Oeste. Todas sometidas a una intensa erosión.
La Bahía de La Habana y su cuenca tributaria constituyen de igual modo áreas priorizadas ante la necesidad de reducir su vulnerabilidad costera, además del interés en convertirla en un lugar de alto desarrollo del turismo.
Igualmente, se brindará especial atención a los ríos, arroyos y drenajes fluviales que desembocan en esta Bahía y pueden impactar sus aguas con mayor o menor contaminación.
La Tarea Vida se sustenta en un amplio arsenal de investigaciones científico-tecnológicas, con un programa debidamente diseñado a partir de acciones y tareas definidas. Ella representa el compromiso y la voluntad de hacer del gobierno y el pueblo cubano, ante el grave desafío que acecha a nuestra especie y toda vida en el planeta Tierra.
Tarea Vida es la luz para todo un pueblo que palpa ya, el duro impacto del Cambio Climático.
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