Vacunas para Josué

Cada martes, Josué regresa. A pesar de la lluvia, aquí está. “No importa el estado del tiempo. Lo más importante es ponerle la vacuna”, dice su padre.

Josué tiene un mes de vida. Mamá y papá le trajeron para vacunarse al policlínico Docente Universitario 19 de Abril en la comunidad habanera La Timba del municipio Plaza de la Revolución, y aún sigue dormido. Casi abre los ojos y mira el mundo aunque no lo ve.

Yusneysi y Jorge no permiten que se retrasen sus vacunas. Después de más de dos años, de perder un embarazo fuera del útero y de doce años de diferencia con su hijo mayor (Kevin), planificaron y volvieron a intentar darle un hermanito; y Josué está bien, aún duerme.

Él, albañil. Ella, técnica en construcción. Se conocen desde hace mucho tiempo, cuentan, y sus sentimientos fueron fluyendo así: con una mirada, un roce, una invitación… “Muchos nos preguntan porqué esperamos tanto tiempo. En realidad, el tiempo es este. Cuando lo planificamos, no resultó y el hermanito está loco de contento con el bebé”, cuenta José.

Aunque los padres desconocen los nombres de tantas enfermedades prevenibles y del número de vacunas que le han puesto a su niño, confían en el tratamiento que le han dado y buscan nombres extraños en la tarjeta que llenan quienes saben de medicina, de enfermedades que su hijo mayor tampoco padeció.

“Esta atención es fundamental, en una etapa en que un niño tan pequeño es inmunizado contra tantas enfermedades que le pueden llevar a la muerte”, comenta su madre, y comienza a llorar.

“Ojalá que el apoyo en la salud de los niños y niñas llegue a todas las naciones, al igual que se lleva a cabo en nuestro país, que llegue a países que han sufrido desastres como México y Puerto Rico, que no haya fuerza alguna que le impida llegar a todos los rincones del planeta”, dice él.

La pequeña familia se encuentra en condiciones de “tránsito”. Esto implica, que poseen su dirección en un municipio y conviven en otro por cuestiones personales.

Sin embargo, el sistema de salud cubano monitorea a las mujeres embarazadas y a bebés recién nacidos, y les atiende en consultorios del médico y de la enfermera de la familia a los que pertenecen.

Para facilitar la vacunación, se prevé que “el vacunatorio tiene que ir al terreno, conversar con las familias y con los médicos del territorio”, incluso antes de la concepción del embarazo.

En los hospitales cubanos radican los vacunatorios y estos, a su vez, visitan las comunidades, en un ciclo de comprobaciones, verificación de datos, preguntas y respuestas que más tarde queda registrado en la historia clínica de cada cubano y cubana.

imop/

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