El monte espiritual de Alejandro Falcón
El pianista Alejandro Falcón comenzará las celebraciones por la primera década de trabajo con el cuarteto Cubadentro, con la presentación del CD “Mi monte espiritual”, concebido con el sello discográfico Colibrí.
Este es el tercer volumen del talentoso instrumentistas, con quien dialogamos jornadas antes del concierto para el que ha escogido el escenario del Teatro Mella, como parte de las actividades del 33 Festival Internacional Jazz Plaza.
Coméntenos sobre esta producción discográfica.
Este es el resultado del trabajo de 10 años, cuando me gradué en la Universidad de las Artes en el perfil de composición, y tiene como base un tema creado para orquesta sinfónica titulada “Raíces profundas de mi monte espiritual”.
Esta obra tiene orígenes sonoros en los toques y cantos de origen Bantú, que conocí en Matanzas, provincia donde nací, y para la que conté con la asesoría del maestro Risdi Chabán, uno de los profesores de percusión en el territorio.
¿Por qué ahora el disco?
Me he mantenido indagando y estudiando los temas de la música afro en el entramado de sonoridades cubanas, su incidencia y perdurabilidad en la banda sonora que nos acompaña y eso ha traído como consecuencia la aparición de este volumen.
En el CD aparecen piezas para cuarteto de jazz, que interpreto junto a la formación musical que me acompaña desde hace una década, y para el cual estuvo, como invitado, el maestro de percusionista Ruy López-Nussa, además de que compartí la producción musical con Edgar Martínez, quien también grabó toda la percusión afrocubana.
Entre los invitados al disco figuran, igualmente, el quenista argentino Rodrigo Sosa, Héctor Quintana, en la guitarra eléctrica, y la Orquesta de Cámara de La Habana, dirigida por la maestra Dayana García.
¿Cuántos temas conforman “Mi monte espiritual”?
Los temas del volumen son 10. Allí aparecen títulos, como “La dueña del mundo”, creada para la Orquesta de Cámara y Piano y en la que recreamos cantos a la orisha Yemayá.
Vals para Oshún es otro de los títulos que aparecen en el disco, en el que nos acercamos a cantos que identifican a esta orisha del panteón yoruba.
Otra pieza es “Obbá Meyi”, compuesto para Rodrigo Sosa y para mí, y en él el talentoso quenista recrea cantos a Changó, asimismo, aparece “El pez ecantado”, basada en los ritmos de procedencia abakuá.
En este tema grabamos con el conjunto Biankomeko, en la que Edgar Martínez grabó las sonoridades de los tambores utilizados en las ceremonias karabalíes.
Vale destacar, también, “Diciembre 17”, en la que los cantos dedicados a Babalú Ayé aparecen como centro, a lo que se suman, a piano, las sonoridades del Iyá (tambor mayor del conjunto de Tambores Batá, utilizados en la religión yorubá), a lo que incluimos los toques de los tambores utilizados en la cultura arará, en la que esta deidad tiene una fuerte presencia.
¿Pretendiste, en este volumen, acercarte a algún referente de la música cubana?
Desde mis modestos saberes traté de acercarme a la obra de Alejandro García Caturla, siempre con mi visión personal y tratando de hacer la música afrocubana llevada al contexto de la música de concierto y el jazz.
¿Qué seguirá a esta presentación?
Estaremos haciendo un recorrido por varias provincias del país, y lo presentaremos también en la Sala White, de Matanzas, como parte del Tercer Encuentro Internacional Danzonero “Miguel Failde in Memoriam”, fechado para finales de marzo y principios de abril, oportunidad en la que presentaré, además, mi libro “Danzando entre puentes”.
En el concierto estarán como invitados importantes músicos que colaboraron con la grabación del fonograma, entre ellos la Orquesta de Cámara de La Habana, que dirige la joven Dayana García, el Ruy López-Nussa (batería), Edgar Martínez (percusión afrocubana) y Michel Herrera (saxofón).
Otro invitado de lujo es el quenista argentino Rodrigo Sosa, a quien se le ha visto compartir escenario con Falcón en más de una oportunidad, constituyendo una singular simbiosis de sonoridades del área.
fny
