Desafíos de la niñez ante la web
Durante la madrugada del 31 de diciembre de 2017, Amalia colgó su fotografía en las redes sociales. Cerca de ocho horas después, adolescentes de su escuela le solicitaban amistad.
Mamá y papá comenzaron a incomodarse cuando más de noventa y nueve notificaciones foráneas del sexo masculino comenzaron a llegar diariamente. Sumaban más de seiscientas a tres días del nacimiento online, tras la única publicación de su foto de portada: una niña rubia, sonriente, de Cuba.
El “mundo conectado” configura las relaciones sociales de los niños, niñas y adolescentes en línea, también en el contexto cubano.
El diálogo y la participación adolescente demanda el acceso y el uso de herramientas tecnológicas que permitan la inserción en un debate que trasciende el espacio físico.
En el contexto internacional al que Cuba se inserta paulatinamente, impera la necesidad de educar y alfabetizar digitalmente para el aprendizaje. Incentivar motivaciones para provocar preguntas ante la “búsqueda online”, favorecerá al desarrollo favorable en la educación desde edades tempranas.
Más allá de los espacios públicos habilitados en el país para la conexión wifi, la instalación del servicio “Nauta Hogar” por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) y la posibilidad de comercializar Internet a través de los móviles durante el año 2018; las formas para la transferencia de datos y las maneras de comunicarse “sin conexión” se han trasladado al interior de los centros educativos.
Los cambios provocados por el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones exigen nuevas competencias para el profesorado cubano, e impera la necesidad de lograr un balance entre los tiempos de las generaciones que educan y de quienes viven a un ritmo apresurado, por la instantaneidad que pautan sus relaciones sociales.
Repensar los programas educativos para la conexión en línea requiere tiempos cortos. La costosa infraestructura que demanda este proceso y la velocidad a en la cual que “se mueve” la vida online así lo constatan. En este camino, el acceso se ha vuelto cada vez más universal, por la competencia en que se encuentra sumida la industria de las telecomunicaciones.
¿Hasta qué punto las niñas y los niños no “conectados” pierden recursos educativos y acceso a la información, así como a las oportunidades para aprender aptitudes digitales, explorar, crear amistades y establecer nuevas formas de autoexpresión? ¿De qué manera se articulan los Joven Clubs de Computación y Electrónica, desplegados en todo el país, a los centros educativos?
Aprovechar las potencialidades del sistema educacional cubano y la intersectorialidad de las instituciones nacionales resulta fundamental para aplicar planes de acción o estrategias que se inserten en los perfeccionamientos que hoy vive el Sistema de Educación, de la mano de la implementación del proceso de informatización de la sociedad que desarrolla el país.
Según el Estado Mundial de la Infancia (UNICEF, 2017) la idea de que la conectividad digital podría transformar la educación atrajo el interés mundial y abrió nuevas posibilidades. A medida que las organizaciones dedicadas al desarrollo, los productores de programas informáticos y de dispositivos comerciales y las instituciones educativas desarrollan, ponen a prueba y tratan de ampliar nuevos productos y servicios digitales en el sector educativo.
Cada vez con más frecuencia, durante las primeras edades se vive con mayor intensidad la realidad virtual y se vuelve necesario reducir los riesgos en línea y ampliar las oportunidades de niños, niñas y adolescentes ante la apertura de internet en el país.
Educar a la infancia para superar el analfabetismo digital y brindarles la oportunidad de “encontrar qué desean consumir” resulta esencial para proporcionarles herramientas que faciliten el acceso a la información.
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