El mundo por un Día de Concienciación contra el ruido

El Día Internacional de Concienciación contra el ruido se conmemora el último miércoles del mes de abril, por lo que este año se celebra el día 25 mediante una jornada para promover la conservación de la audición y sensibilizar sobre los daños que pueden causar los ruidos tanto a los seres humanos como al medio ambiente.

 

La vida moderna ha generado muchos cambios en la vida del ser humano y uno de ellos es el incremento de la contaminación acústica, la cual es el exceso de sonido o ruido, que altera las condiciones del ambiente de una zona determinada, por diversas causas como: industrias, tráfico, centros de recreación, construcción de obras, reparación de calles, carpinterías, equipos motores de jardinería, entre otras.

 

A esta contaminación, derivada de la necesaria actividad humana, se le suma la aportada por el propio hombre con sus gritos o música alta, que no tienen en consideración las normas de convivencia y respeto hacia los demás. Todas en su conjunto afectan la calidad de vida de la población en mayor o menor medida y pueden provocar efectos muy nocivos para la salud, tanto fisiológica como psicológica, en dependencia de las características de cada persona y hasta llegar a la pérdida de la capacidad auditiva.

 

Cuando estamos expuestos a ruidos perjudiciales, las estructuras del oído interno,  denominadas células ciliadas, se dañan y no se regeneran, lo que causa una pérdida de audición. Estas son pequeñas células sensoriales del oído interno, las cuales transforman la energía sonora en señales eléctricas, que viajan al cerebro.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sonido deseable no debe sobrepasar los 50 decibeles (dB). Este comienza a ser dañino para el oído a partir de los 85 dB. No obstante, deben considerarse tres factores fundamentales: cuan fuerte es el ruido, tiempo de duración y la cercanía.

 

El ruido fuerte y a poca distancia, como un petardo, puede dañar la audición de forma permanente, en un instante. Si se expone con frecuencia al ruido de motores, como una sierra eléctrica, el deterioro es lento, pero el resultado es el mismo.

 

La pérdida de la audición puede estar acompañada por silbidos o ruidos en los oídos o la cabeza, lo cual se conoce con el nombre de tinnitus. Al principio la persona afectada nota un silbido en el oído, pero si desaparece la fuente de ruido los daños no serán permanentes. Si la exposición a la fuente de ruido no cesa, las lesiones serán definitivas, primero disminuye la capacidad auditiva y luego pierde totalmente la audición.

 

Entre las fuentes de ruidos más perjudiciales están los petardos con 150 dB, las alarmas de ambulancias con 120 dB, sierra eléctrica 110 dB, equipo de música a todo volumen 105 dB, taller de carpintería 100 dB, motocicleta 95 dB, tráfico denso en zonas urbanas 85 dB.

 

Cuando debe estar en un ambiente ruidoso, se recomienda usar tapones para orejas. Según los especialistas estar expuesto con regularidad por más de un minuto a 110 dB podría conllevar a la pérdida permanente de la audición, tampoco debe estar más de 15 minutos a 100 dB y permanecer por tiempo prolongado a 85 dB puede causar la pérdida gradual del oído.

 

Por otra parte, la contaminación acústica provoca otros efectos nocivos que no son auditivos. A más de 60 dB puede inducir una dilatación de las pupilas y parpadeo acelerado, agitación respiratoria, taquicardias, aumento de la presión arterial, dolor de cabeza, menor irrigación sanguínea, músculos tensos y dolorosos.

 

Cuando se sobrepasan los 85 dB puede causar una disminución de la secreción gástrica, riesgo cardiovascular, aumento de la glicemia. Además, efectos psicológicos como insomnio, fatiga, estrés, irritabilidad, agresividad, aislamiento social, falta de concentración.

 

En el caso de los niños, el exceso de ruido puede traer como consecuencia trastornos en el aprendizaje. Pierden la capacidad de atender las señales acústicas y sufren perturbaciones en su capacidad para escuchar. Todo esto les provoca trastornos en la conducta que lo conllevan al aislamiento social.

 

El exceso de ruido es otro de los factores de la vida actual que contaminan el medio ambiente a nivel mundial y puede ser tan dañino como la contaminación atmosférica u otras formas nocivas de deteriorar la salud de los seres humanos, por causas evitables.

Fuente Tribuna de La Habana/mm

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