El monstruo del lago Ness: ¿fantasía o realidad?
La criptozoología es la ciencia que se ocupa del estudio de animales raros y/ desaparecidos. Los dragones en todas sus variantes, por solo citar un ejemplo.
Pero tiene un sujeto supuiestamente vivo del que también se ocupan no solo los criptozoólogos, sino el mundo entero, porque viene de la noche de los tiempos, nunca muere y, como las vedettes, se muestra solo de vez en cuando y por brevísimos instantes, como para hacerse desear.
Me refiero al súper célebre monstruo del lago Ness, situado en la comarca de Inverness, Escocia, y convertido una vez más en suceso mediático cuando días atrás una nena de solo ocho años logró hacer un video de la criatura mientras se encontraba paseando con su abuela por las orillas del lago.
La niña, quien ostenta el muy céltico nombre de Aria Annand, (como la pequeña Aria Stark de Juego de tronos) no fue quien vio primero a Nessie, sino su abuela, que le llamó su atención sobre unas luces que titilaban en la superficie del agua. A la señora le pareció que las luces provenían de “algo muy, muy largo”.
Como no había embarcaciones ni personas alrededor, la anciana declaró a los medios estar convencida de que lo que había visto solo puede ser el monstruo del lago Ness, tan famoso que debería tener su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Pero los reportes sobre los avistamientos del fenómeno a quien los escoceses llaman cariñosamente Nessie comenzaron hace mucho tiempo, tan temprano como en el siglo VII, cuando fue mencionado en relación con san Columbán o Columba, un druida perteneciente a la clase aristocrática celta convertido al cristianismo. Cuenta la leyenda que el santo salvó a alguien que estaba siendo atacado por el misterioso habitante del lago.
Leyendas anteriores a san Columbán hablan de unos animales llamados kelpies, criaturas pertenecientes a la muy nutrida fauna mitológica celta y semejantes a caballos de agua, que habitaban en las profundidades del lago, pero las descripciones que se conservan de los kelpies permiten comprobar que sus características anatómicas son diferentes a las de Nessie.
En 1868 el periódico Inverness Courier publicó la primera descripción moderna del monstruo, al que describe, según testimonios de pescadores que faenaban en el lago, como un “pez enorme u otra criatura” que podía verse bajo las aguas. En 1930, el periódico Northern Chronicle publicó una noticia titulada «Una extraña experiencia en el lago Ness» en la que de nuevo unos pescadores aseguraban haber visto alguna clase de animal que produjo un gran remolino cerca de una zona del lago llamada Tore Point.
A partir de entonces Nessie se convirtió en la sensación del momento. Al lago llegó gente de todas partes y una marea de reporteros londinenses. Un circo poderoso ofreció 20 mil libras esterlinas por la captura del monstruo. Comenzaron a describirlo en los siguientes términos: “Su boca, que tenía una anchura de entre 30 y 45 centímetros (doce y dieciocho pulgadas), se abría y cerraba; la abertura máxima de su boca era estimada en cerca de seis pulgadas (15 centímetros)”. Un matrimonio de turistas definió a Nessie por primera vez como un monstruo prehistórico.
Desde entonces miles de fotos tomadas a Nessie han dado la vuelta al mundo y muchas de ellas, por supuesto, han resultado ser falsificaciones. Otras muestran algo como una sombra, un bulto, una fulguración, en todo caso una forma indefinida a la que no se le puede certificar ninguna naturaleza. Inverness se ha beneficiado enormemente de la supuesta presencia de Nessie por lo que ello ha significado para el incremento del turismo, ya que cada año arriban al lago miles de personas en espera de poder ver aunque sea un pedacito de la misteriosa criatura, sin hablar de quienes pretenden pescarla con más o menos disimulo.
Tras 18 meses sin mostrarse a nadie, en 2014 Andrew Dixon, uno de los observadores consuetudinarios de la enigmática criatura, tomó vistas aéreas del lago en las que aparece Nessie posando para las cámaras aunque, como siempre, sin mucha nitidez. Dixon declaró «Encontrarlo fue un golpe de suerte total. Estaba mirando las imágenes de satélite de mi ciudad y luego decidí echar un vistazo al Lago Ness». Nessiee es tan célebre que posee su propio Club de Fans. Es fácil suponer el agrado con que los escoceses reciben cada nueva prueba de la existencia de su criatura subacuática, antediluviana, gigantesca e inmortal. Es una atracción muy lucrativa. Seguramente ni un solo escocés quiere que el misterio de Nessiee sea develado, porque los misterios disipados ya no vuelven a ser interesantes nunca más, como bien dijo Lezama en su célebre frase “Definir es cenizar”.
La descripción de Nessie que hoy se ha establecido es la de un fósil de pleciosaurio perteneciente a la era mezozoica, físicamente enorme, con un cuello alargado, una cabeza pequeña y dos pares de aletas de propulsión bajo el agua. Sin embargo, el club de los anti fans de Nessie, en el que militan muchos científicos, argumenta que ninguna criatura animal por prehistórica que sea podría tener una tan larga vida de millones de años.
También alegan que el lago tuvo su origen en una glaciación geológica reciente y estuvo en estado sólido y congelado durante la era del hielo, que sería, supuestamente, la época en que Nessie lo habría convertido en su morada. De cualquier modo, si Nessie fuera en realidad una familia de raras criaturas prehistóricas que se hubiera reproducido a lo largo de milenios o de siglos, los cadáveres de los ejemplares fallecidos tendrían que haber salido a la superficie o dejar algún tipo de residuo, mientras que eso no ha sucedido jamás. Hay otra hipótesis según la cual Nessie no sería más que una masa de agua reverberante, concretamente de grandes burbujas provocadas por actividad volcánica existente en el fondo del lago.
Hay una circunstancia que en mi modesta opinión ha coadyuvado en igual por ciento de posibilidades tanto a la creencia como a la refutación de la existencia de Nessie y las veracidad de las muchas pruebas fotográficas esgrimidas en su favor. Se trata de la profunda y densa oscuridad que caracteriza las aguas del lago Ness y la no muy intensa luz de la región, que convierten cualquier imagen tomada en o bajo el agua en algo prácticamente indescifrable.
La siguiente cita muestra cómo ha sido tratado el fenómeno de Nessie por buscadores serios y expertos en criptozoología:
[…]En 1972, un grupo encabezado por el abogado estadounidense Robert Rines obtuvo algunas fotografías subacuáticas. Una de ellas era una vaga imagen, quizás de una aleta romboidal (otros han argumentado que el objeto podría ser un grupo de burbujas de aire o una aleta de algún pez). Con base en esta fotografía, Sir Peter Scott, uno de los naturalistas más conocidos de Gran Bretaña, anunció en 1975 que el nombre científico del monstruo sería en adelante Nessiteras rhombopteryx (del griego ‘monstruo de Ness con aleta de forma diamantada’).
[…] Las fotografías subacuáticas fueron obtenidas examinando cuidadosamente las profundidades del lago con el radar, sobre el curso de varios días, en búsqueda de actividad subacuática inusual. Una cámara fotográfica subacuática con una luz de alta potencia colocada (necesaria para penetrar la famosa oscuridad del lago Ness) fue montada para registrar imágenes debajo de la superficie. En varias de las fotografías resultantes, de pésima calidad, los autores indican la existencia de un animal que se asemejaría a un plesiosaurio en varias posiciones.
También se obtuvieron algunos acercamientos de lo que se sugiere que es la aleta en forma de diamante, en diferentes posiciones, lo que indicaría movimiento. Sin embargo, la comunidad científica e incluso muchos criptozoólogos han descartado estas pruebas, ya que se conoce que todas estas fotografías fueron modificadas por computador, y no corresponden a las originales. Ejemplo de ello se presentaría en la fotografía que se conoce popularmente como la imagen de una aleta. En esta fotografía la imagen está girada en comparación con la original, y además fue obtenida mediante retoques que se hicieron por ordenador para sugerir la forma deseada. La fotografía original, al ser observada, solo muestra lo que parecen ser sedimentos del fondo del lago.
Además de la infraestructura hotelera, tiendas de souvenires y otras atracciones generadas por Nessie, la criatura ha inspirado muchas películas, aparece en episodios de series televisivas como Los Sipson y Scobie Doo y en una vasta cantidad de juegos de computadora.
Si alguien se sintiera tentado de preguntarme si yo creo en Nessie, mi respuesta sería un No rotundo, pero yo no he estado nunca en el lago Ness, así que ¿por qué habría alguien de tomar en cuenta mi opinión? Lo dicho: Nessie —y eso está fuera de toda discusión— es una estrella: ¿real o fantástica? ¡Qué importa! La adrenalina del misterio es una industria tremendamente poderosa.
imop/
