¿Señales antes del fin…?
Tres extrañas noticias han llamado la atención de los observadores de fenómenos a nivel mundial. No es que en nuestro planeta no ocurran cada día catástrofes naturales y otras provocadas por el hombre, pero el hecho de que estas tres hayan coincidido en el tiempo y aparezcan en las noticias de agencias de prensa tan importantes como Rusia Today, recuerdan, aunque la mente racional quisiera evadir las semejanzas, a los sucesos que los antiguos interpretaban c omo presagios de acontecimientos singulares o grandes pruebas para la humanidad.
Estatuas decapitadas por un rayo, eclipses, terremotos, hundimientos de tierras, apariciones, fenómenos en los cielos, nacimiento de seres monstruosos y otros hechos de siniestro cariz precedieron siempre a sucesos como el asesinato de Julio César en Roma, la muerte de Alejandro de Macedonia y hasta la del último zar de los rusos.
La historia sumergida abunda en estas narraciones, y llamo “sumergida” a esa parte de la historia que no aparece en los manuales escolares ni académicos pero la memoria colectiva y la tradición oral se encargan de conservar y transmitir a través de generaciones.
Piense el lector por un momento en un desierto inundado, vea en su mente la imagen de masas de aguas lodosas cubriendo las enormes dunas de arena y las extrañas rocas que se alzan hacia el firmamento en esas zonas resecas del globo terráqueo. ¿Difícil, verdad? No es que jamás haya ocurrido, pero… vea esta noticia aparecida en Rusia Today el 30 de mayo de este año:
Las dunas del desierto de Rub al Jali quedaron parcialmente bajo las aguas a causa de las precipitaciones generadas por el ciclón Mekunu, que afecta la región desde el pasado sábado.
El desierto de Rub al Jali, ubicado en el desierto de Arabia —una de las mayores extensiones de arena del mundo— amaneció recientemente inundado de manera parcial debido a las fuertes lluvias provocadas por el ciclón Mekunu, que desde el pasado sábado afecta la región.
En las insólitas imágenes se ve cómo los vehículos avanzan a duras penas por carreteras convertidas en auténticos lagos por las precipitaciones. Asimismo, se observa a un grupo de dromedarios ‘nadando’ sobre la superficie arenosa. La última vez que este desierto lució como un ‘océano’ en el que sus dunas quedaban ocultas fue hace 20 años, cuando unas fuertes lluvias afectaron a la misma zona.
Ahora, trasladémonos a Inglaterra, el país de los flemáticos por excelencia, y veamos esta nota de prensa aparecida el mismo día el Rusia Today:
Un británico capta la ‘Estrella de la Muerte’ en el cielo de reino unido
El hombre asegura que el objeto volaba a unos 300 metros de altura y que no se trataba de un avión, ni de un satélite.
James Goldman, de 30 años, grabó con la cámara de su smartphone un misterioso objeto que, supuestamente, sobrevoló el pasado domingo la ciudad de Leeds (Reino Unido), informa Mirror.
Según Goldman, el ovni parecía una “bola brillante blanca y metálica”, por lo que guardaba cierto parecido con la ‘Estrella de la Muerte‘, la estación espacial de la famosa saga ‘Guerra de las galaxias’.
El hombre explicó que el objeto volaba a unos 300 metros de altura y que “no era un avión, ni un satélite”, ni tampoco un dron. Según el ufólogo Gary Heseltine, que verificó las imágenes, “podría tratarse de una anomalía“.
No es la primera vez que los fenómenos celestes que observamos desde nuestras casas son explicados como anomalías. Aún se recuerda en Cuba aquella noche de los últimos años de los 80 o los primeros de los 90 —ya no puedo recordar con precisión— cuando apareció en el cielo nocturno una bola roja incandescente que se mantuvo en escena un tiempo que nadie supo calcular y luego desapareció. Los ufólogos gritan “¡OVNIS!”, los temerosos “¡Presagio!”, y los científicos los califican como “Anomalías”.
A continuación sigue otra nota de prensa y publicada por la misma agencia:
Graban la caída de una bola de fuego en llamas en China
Publicado: 2 jun 2018 08:01 GMT
En una grabación obtenida la noche de este viernes en la ciudad china de Jinghong se aprecia cómo un meteorito ilumina el cielo y después se quema, informa People’s Daily China.
A continuación sigue un video que no hemos podido ver, pero eso no nos impide imaginar lo estremecedor que debe de resultar ser testigo de la entrada de un meteorito en la atmósfera terrestre. Pero son miles las noticias —tanto provenientes de la antigüedad como de nuestros tiempos actuales— de objetos que caen del cielo de manera inexplicable: lluvias de peces, de piedras, de ranas, de sangre (o de algo que se le parece), y hasta de animales, como aquel caso de una vaca que cayó de las nubes sobre un banquete de bodas en la India y mató a la novia. ¿Puede un águila por grande y poderosa que sea llevarse entre sus garras una vaca adulta y bien alimentada? Todo es posible, pero… no deja de sorprender. ¿Y el fenómeno de Tungushka? ¿No fue acaso un gigantesco meteorito que calcinó una enorme área de terreno en el norte de Rusia, y del que no se encontraron vestigios?
¿Se encontrará la explicación de todo esto en las nuevas imágenes que están apareciendo en el Perú en la zona de Nazca, pero también en los cerros de Palpa, Perú, recientemente halladas pero mucho más antiguas que las ya célebres de Nazca? ¿Podrían ser estos geoglifos un como a manera de manual donde se hallen contenidos los códigos del pasado, el presente y el futuro de nuestro planeta? Eso piensan los aficionados a las teorías alienígenas, mientras los científicos elaboran hipótesis sobre centros rituales relacionados con las cosechas o simplemente el deseo de una civilización de dejar testimonio de su paso por la Tierra. Los sacerdocios de las antiguas culturas incaicas y preincaicas, como tantos otros sacerdocios precristianos, atesoraban conocimientos que hoy nos parecerían inverosímiles o simplemente imposibles, como los mapas de constelaciones y astros grabados en el zodíaco egipcio del templo de Denderah, con disposiciones de las estrellas únicamente visibles a través de potentísimos telescopios que solo en la actualidad el hombre ha podido crear.
Ni una sola de esas hipótesis o teorías se ha comprobado hasta ahora, por lo que ninguna explicación definitiva ha sido ofrecida por los científicos, quienes son los personajes protagónicos de la modernidad. Eso deja el camino abierto a la fantasía, lo cual, en definitiva, no hace mal a nadie, pues los fantaseadores e imaginadores suelen ser gente solitaria o afiliados a grupos pequeños, generalmente de amigos o, por ejemplo, radioaficionados.
A menos que los medios de prensa promovieran suicidios masivos como cuando la radio en los Estados Unidos lanzó la publicidad de la novela de H.G.Wells La guerra de los mundos, y la dramatización radiofónica resultó tan real que muchas personas se lanzaron desde los tejados, se descerrajaron pistoletazos o terminaron con sus vidas en otras formas por temor a una inminente invasión marciana a la Tierra.
¿Significan acontecimientos de esta clase coincidiendo en el tiempo señales, avisos, presagios…? No siempre soñar no cuesta nada, pero la mayoría de las veces la especulación no tiene cómo ir demasiado lejos y resulta bastante inofensiva, así que nos toca esperar que nuevos descubrimientos y estudios especializados decidan lo que debemos creer nosotros, los infinitamente numerosos habitantes del planeta.
imop/
