Calor para limpiar el cuerpo y relajarse

Calor para limpiar el cuerpo y relajarse. Foto: sonharcom.com.

Calor para limpiar el cuerpo y relajarse. Foto: sonharcom.com.Cuando en verano nos trasladamos de un lugar a otro en ómnibus repletos de pasajeros, caminamos bajo el severo castigo del intenso sol o hacemos ejercicios para tratar de bajar de peso o con la aspiración de conservar la figura, el sudor que nos cubre provoca que digamos: “parece que hemos salido de un baño turco”. Pero, en realidad, quizás sin saberlo, nos estamos refiriendo al baño turco o árabe, modalidad de baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo y relajarse.

Por extensión, se llama también así a los edificios a los cuales las personas acudían a bañarse de ese modo. Tal costumbre tuvo un papel nada despreciable en las culturas del Medio Oriente, como pretexto para la reunión social y como ritual higiénico. Los europeos conocieron el baño turco o árabe por sus relaciones con los otomanos, y en España, por ejemplo, existen numerosos edificios históricos que sirvieron para tales fines.

Tomar un baño turco es una variante húmeda de una sauna, pero es un proceso más vinculado con el modo de bañarse de los romanos antiguos. Ello implica, primero, la relajación en un cuarto tibio calentado con un flujo continuo de aire caliente que permite al bañista respirar libremente. Después se pasa a un cuarto caliente y la siguiente fase es sumergirse en una piscina de agua fría. Luego se procede al lavado completo del cuerpo y se recibe un masaje, antes de la retirada al cuarto de enfriamiento, para pasar por una etapa de relajación. A quienes deciden darse un baño turco se les proporciona una tela denominada futa, que se coloca alrededor de la cintura como un pareo y sirve también como toalla.

Con el aumento del turismo de descanso en el mundo, hoy aparecen en más ciudades los saludables baños al estilo árabe.

Si como ya se sabe, los baños turcos fueron una continuación de los baños romanos y se expandieron por el mundo islámico medieval, desde el Medio Oriente hasta Andalucía, debe conocerse también que se convirtieron en centro de reunión social y en elemento muy destacado de la vida de muchas ciudades.

Mantenidos en países de la cultura oriental y popularizados, particularmente, en el Imperio Otomano, los viajeros que visitaban esos territorios se aficionaron al baño turco o árabe y lo trasladaron al occidente de Europa, donde se hicieron conocidos a mediados del siglo XIX.  En Gran Bretaña, por ejemplo, fueron introducidos por el diplomático David Urquhart, identificado con la cultura turca.

fny

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