Publican libro maravilloso y necesario

Publica el ICAIC un libro inusual y muy necesario. Foto: https://ginapicart.wordpress.com..

Ediciones ICAIC, que va perfilándose como una de las editoriales más inteligentes y selectivas que hoy publican en Cuba, ha dado ya a la imprenta varios títulos del antropólogo argentino Adolfo Colombres. El último de ellos, Poética de lo sagrado, una introducción a la antropología simbólica, es un tesoro que me he llevado de la librería Fayad Jamís como quien encuentra un diamante.

La antropología es una ciencia desgraciadamente muy poco conocida para los cubanos, ni siquiera existe como carrera en nuestras universidades, pero la antropología simbólica…, me atrevo a decir que es como esas damas veladas del pasado de las que nunca nadie vio el rostro en esta Isla, donde los símbolos fueron desterrados desde hace mucho en favor de una ideología encapsulada bajo la pobre forma de consignas.

Aquellos que por senderos oblicuos del conocimiento nos hemos iniciado en esta disciplina, que se mueve justo en la frontera entre los pensamientos científico y mágico, hemos pasado décadas persiguiendo títulos de especialistas franceses, ingleses, italianos, norteamericanos, perdidos en los libreros de viejo, robados a un amigo o a una biblioteca olvidada, o comprados al precio de grandes sacrificios en las ferias del libro de La Habana.

¿Qué no habremos hecho por comprender un poco la majestuosa, oscura y sinuosa belleza de los símbolos, ese universo que pertenece al mundo de las imágenes y habla el idioma sibilino del reino del hemisferio derecho del cerebro, donde convive con las emociones, el sentimiento de la música, la poesía, el lado oscuro de la mente y la búsqueda de lo sagrado, que contrariamente a lo que piensan quienes piensan poco y mal, no es necesariamente una búsqueda de Dios.

Por eso, para aquellos que amamos la antropología simbólica, los libros de Colombres publicados en Cuba son como una ventana que se abre en una habitación oscura y sofocante hacia una visión del afuera. Sus textos son una parte de un todo que no hemos podido asir, y los leemos como con una vieja sed, pues el tormento del saber insatisfecho debería contar en el extenso catálogo de sufrimientos que Dante ideó para su Inferno.

Resulta muy interesante, y altamente reivindicador, leer en el prólogo del autor a este libro que él mismo está consciente de lo que digo. Él mismo se muestra sorprendido de que esta obra se haya publicado en Cuba, temeroso de que no fuera apropiada para una isla asediada donde las expansiones de conciencia y los placeres del espíritu se han debido replegar para dejar espacio a más urgentes batallas de las ideas. Pero asume que  “el mundo ha cambiado y la Revolución Cubana ya superó esa etapa en la que debió abocarse a lo más necesario aspirando hoy a ser un puntal de todo pensamiento que destaque los valores de la especie humana creados en su ya largo proceso evolutivo, ahondando para ello en los factores que intervienen en los procesos de significación de la realidad”.

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fny

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