Diana Nyad, la perseverancia de un sueño
El 30 de agosto del 2014 le fue entregada a la estadounidense Diana Nyad la Orden al Mérito Deportivo por cruzar el estrecho de La Florida a nado y sin jaula protectora contra tiburones. Pero quien es esta deportista que logró tal proeza, en acto presidido por el entonces Primer Vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz Canel Bermúdez.
Nacida un 22 de agosto de 1949 en Estados Unidos, alcanza sus primeros resultados en tres campeonatos de natación del estado de la Florida en los cien metros espalda. Su gran sueño era por aquel entonces participar en los Juegos Olímpicos de 1968, pero en 1966 enferma de endocarditis, por lo que tiene que someterse a un reposo de aproximadamente tres meses. Al reincorporarse a sus entrenamientos había perdido velocidad, cualidad esencial en la natación de distancias cortas.
Gracias a Buck Dawson, director del International Swimming Hall of Fame de la Florida, se inicia en la especialidad de maratón, donde la resistencia es la cualidad primordial y mientras asistía a la universidad encontró tiempo para entrenar y entrar a las principales carreras de gran maratón en todo el mundo.
Su nombre lentamente comienza a ganar espacios en la prensa deportiva y especializada. En 1974, intentó con éxito un cruce de dos vías del lago Ontario, 64 millas entre ida y regreso, empleando un tiempo de 18 horas y 20 minutos, aun cuando perdió el conocimiento en la vuelta y tuvo que ser sacada del agua, sin embargo, frente a las adversidades anteponía nuevos proyectos y es así como en septiembre de 1975, por las fuertes mareas que enfrenta, fracasa en su primer intento de nadar alrededor de la isla de Manhattan, no obstante impone un record el 6 de octubre para las 28 millas de 7 horas y 57 minutos.
Entre 1969 y 1979 Diana Nyad fue considerada la nadadora más grande de largas distancias en el mundo, pues rompió numerosos récords mundiales,
Su ya lejano cruce en mar abierto entre la isla de Bimini en las Bahamas y la Florida le proporcionó una bien ganada fama como atleta y fue en ese entonces la distancia más larga nadada por hombre o mujer hasta el año 1997, pero mucho menos riesgoso que el trayecto de Cuba a Florida,
En el 2006 es incluida en el Salón Internacional de la Fama, pero ya antes, en 1986, lo había sido en el de los Estados Unidos.
Pero su mayor sueño y reto a la vez, era cruzar el estrecho de la Florida sin jaula protectora contra tiburones y sin aletas.
En 1978 con 28 años de edad decidió cubrir el trayecto de 166 Km entre La Habana y Cayo Hueso, a través del estrecho de la Florida, pero desistió debido al mal tiempo luego de 42 horas de nado. Fue la única vez de los cinco intentos que lo hizo dentro de una jaula protectora contra tiburones.
Muchos opinaron que sería el final, pero 33 años después, tras la muerte de su madre, Nyad decidía volver a intentarlo en agosto de 2011, pues durante ese tiempo no dejó de pensar que podía hacerlo.
En ese segundo intento no contó con la jaula pero si de un dispositivo de alta tecnología que alejaba a los escualos. En ese instante un ataque de asma la obligó a retirarse.
Antes de iniciar su tercer intento el 22 de septiembre del 2011 declaró sus deseos de que el pueblo de Cuba y Estados Unidos pudiesen llegar a un entendimiento al expresar que: con su aventura también buscaba acercar a Cuba y Estados Unidos, países distanciados por causas políticas desde hace medio siglo.
Pero las medusas hicieron lo suyo viviendo nuevamente una de las experiencias más amargas de su vida, pues tras 41 horas nadando tuvo que abandonar el intento a causa de sus picaduras.
Habían transcurrido pocas horas en el agua cuando tuvo los primeros encuentros con las aguamalas pero se repuso y continúo el viaje.
El día 24 Diana tuvo su primer tropiezo con un Tiburón blanco. Uno de los buzos que le proporcionaban su seguridad, Rob Mac Donald, nadó hacia él, y ambos se enfrentaron cara a cara a 10 pies de distancia y logró alejarlo.
Luego de haber recorrido más de 67 millas tuvo que abandonar el intento, ya que después de más de 40 horas en el agua, el equipo médico que la acompañaba le recomendó desistir debido al riesgo adicional de que las picaduras podrían tener un efecto a largo plazo por el veneno acumulado en su cuerpo y agregó:
“Sin embargo, para cada uno de nosotros, ¿no es la vida la que determina su propia línea de meta?” Este viaje ha sido siempre el sueño de tratar de llegar a nuestra otra orilla, sin importar lo que cueste, y este sueño persiste.
En agosto de 2012 Diana anunció su decisión de volver a intentar cruzar a nado el estrecho de la Florida. Este cuarto intento, realizado sin jaula protectora contra tiburones, lo abandonó también a las 60 millas, después de luchar contra tormentas eléctricas y enjambres de medusas durante más de dos días.
El 2 de septiembre de 2013, en su quinto intento, Diana Nyad partió de Cuba en lo que dijo que sería su último intento de cruzar a nado el peligroso estrecho de Florida sin una jaula anti tiburones, con la esperanza de hacer el viaje en 80 horas, aunque lo logró en un tiempo muchísimo menor de 52 horas y 54 minutos.
“Nuestra valiente Nyad finalmente logró su sueño extremo y alcanzó la otra orilla”, indicó vía twiter. “Un momento histórico que confirma que los sueños se hacen realidad”.
Pero la histórica travesía no fue fácil. Los médicos que la vigilaban en barcos de apoyo cercanos informaron el lunes que su lengua y sus labios estaban tan hinchados que su voz se había vuelto viscosa y un frío extremo la había afectado durante la noche.
En una muestra de resistencia, aumentó su velocidad promedio el domingo a 1,76 millas/h (2,83 km/h), después de más de 24 horas en el agua.
Mientras su equipo la llamaba al amanecer para alimentarla por primera vez desde la medianoche, se demoró más de lo normal en alcanzar el bote de apoyo. Aunque arrastraba sus palabras estas eran entendibles y antes de volver a empezar su nado hacia Key West su equipo le aplicó una sustancia que detiene las picaduras con la esperanza de protegerla de las medusas, pero pidió que no se la aplicaran en su nariz y ojos.
Como las medusas frustraron algunos de sus intentos anteriores, varios miembros de su equipo nadaban delante de ella recolectandolas y quitándolas de su camino. La recta final estuvo tan fría que el equipo no la detuvo hasta el amanecer con la esperanza de que nadar la mantuviera caliente. A las 23:00 hora local del domingo se reportó que los vientos aumentaron repentinamente y una tormenta eléctrica parecía dirigirse hacia ella, para ese entonces había roto el record de Penny Palfrey de nado sin jaula para tiburones pero justo antes de las 01:00 hs del lunes se informaba que nadaba fuerte, los vientos disminuían y creían avizorar el brillo de Key West a las 07:30 de ese lunes.
Después de más de 53 horas de nado, Diana Nyad alcanzó la meta que persiguió durante más de 35 años. Al llegar exclamó:
“Tengo tres mensajes” dijo exhausta, pero feliz a los periodistas.
“Uno es que nunca nos debemos dar por vencidos”.
“Dos es que nunca eres muy viejo para perseguir tus sueños”.
“Tres es que se ve como un deporte en solitario pero es de todo un equipo”.
En las cinco ocasiones la atleta partió del Club Náutico Internacional Hemingway de Cuba, en el oeste de la capital, cuyo equipo de trabajo fue de muchísima ayuda y apoyo en todos sus intentos, en especial su Comodoro José Miguel Díaz Escrich.
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