Parque Maceo: un hermoso lugar frente al Malecon habanero

Delante del malecón habanero, entre las calles Marina y Belascoaín, y con la avenida de San Lázaro custodiando su entorno, está ubicado el popular Parque Maceo.

Desde sus inicios tuvo una amplia zona de 400 metros de largo y 60 de ancho, coronada en su centro con un impresionante complejo escultórico construido en honor al Mayor General del Ejército Libertador Antonio Maceo Grajales, El Titán de Bronce, mediante una bellísima estatua ecuestre que simboliza su caída en combate en 1896.

El espacio que ocupa el parque, antaño fue una zona de playa y en tiempos muy lejanos allí estuvo instalada la Batería de la Reina o de San Lázaro, construida entre los años 1856 y 1861; era una gran plaza circular, con una artillería de 44 piezas situadas frente al mar y múltiples alojamientos para una guarnición de aproximadamente 250 hombres. Con la construcción del muro del Malecón toda esa área fue cementada y prevista para homenajear al importante prócer.

Desde los primeros años del pasado siglo, veteranos, intelectuales y el pueblo en general gestionaban la construcción en Cuba de un memorial dedicado al “Titán de Bronce”, pero no fue hasta febrero de 1910 en que se convoca un concurso internacional para que artistas de todo el mundo pudieran proponer sus proyectos.

El premio fue otorgado al artista de origen italiano Doménico Boni, quien demoró cuatro años para culminar su obra y embarcarla para La Habana, lo cual logra hacer en el año 1915. Al siguiente año fue inaugurado el monumento en solitario, y no fue hasta 1919, después de un destructor ciclón que afectó a la ciudad, en que fue construido un modesto parque que muy poco satisfizo a los pobladores de la época.

En 1925 se decide su remodelación, con la idea de dignificar aún más a tan digno patriota en base al proyecto del arquitecto cubano Francisco Centurión, ganador del concurso convocado a tal fin cuyo diseño era de concepción ecléctica, con un acento afrancesado propio de la época.

Durante este trabajo fueron retirados adornos que no lo favorecían y se agregó una fuente luminosa además de una portada que muchos nombraron “la pérgola”. Aunque no fueron totalmente satisfechas las aspiraciones de los habaneros, se mejoró la imagen del lugar, donde el impresionante conjunto escultórico se erigía como centro.
Cuarenta y cuatro años después de su inauguración, fue finalmente logrado un merecido reconocimiento al Titán de Bronce, con la ampliación de su área a treinta mil metros cuadrados, la construcción del paso subterráneo hacia el Malecón y la integración dentro del conjunto del “Torreón de San Lázaro”, que constituye símbolo del actual municipio Centro Habana.
Después ha sufrido otros embates y algunas acciones de recuperación y remodelación, sin que haya perdido totalmente su bella y gallarda imagen, que hoy podemos aún disfrutar.
El hermosísimo paisaje marino que tiene de fondo el parque, lo convierte en un lugar muy atractivo y acogedor, que apreciado en todo su esplendor desde las alturas del hospital Hermanos Ameijeiras, puede ser capaz de calmar pesares y dolores a quienes lo pueden divisar.

imop/

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