El Parque Central de La Habana

El Parque Central de La Habana fue construido después del derribo de las murallas.

Los parques urbanos resultan muy importantes elementos en los lugares donde comienzan a formarse agrupaciones humanas, fundamentalmente por sus beneficios ambientales, sociales y económicos.

En las grandes ciudades, como en los pequeños pueblos, desde su nacimiento, existen espacios destinados al descanso y la recreación de sus habitantes, los que, entre otros atributos, generalmente cuentan con áreas verdes destinadas a servir como pulmón de la ciudad.

En la capital de todos los cubanos gozamos del privilegio de contar con muchos y muy hermosos parques, encargados de ofrecernos aire limpio, colores, sombras y aromas, que hacen de la ciudad un lugar más sano y acogedor para sus pobladores y visitantes.

En trabajos anteriores hemos descrito algunos de gran connotación, pero el que hoy describimos ocupa un lugar esencial entre todos, tanto por su antigüedad, amplitud y belleza, como por las emblemáticas construcciones que lo rodean y su simbolismo para con nuestro Apóstol Nacional José Martí.

El Parque Central de La Habana fue construido después del derribo de las murallas, como parte de la ampliación de la ciudad, e inaugurado en 1877, rodeando las calles Prado, Zulueta, Neptuno y San José.

Casi 30 años después, a partir de una encuesta popular realizada por el semanario el Fígaro, fue colocada en su centro la primera estatua que rindió tributo a Martí en Cuba. Con antelación en el lugar hubo una estatua de la reina española Isabel II, la cual se mantuvo hasta la terminación de la dominación de

España sobre Cuba. 

Sus árboles, muchos centenarios, forman senderos que confluyen en hermosas plazas interiores, adornadas con fuentes y esculturas.

En sus jardines destacan 28 palmas reales, que representan el día del natalicio del más grande de los cubanos.

En el lugar también se rinde tributo a los estudiantes de Medicina tan injustamente fusilados el 27 de noviembre de 1871, mediante ocho alegóricas tumbas en forma de jardineras.
Lo rodean edificaciones muy significativas como el Gran Teatro de La Habana y los Hoteles Inglaterra, Plaza, Parque Central, Telégrafo y Manzana, otrora centro comercial la Manzana de Gómez, así como el cine Payret. Se ubica en el mismo centro de dos de las principales arterias comerciales de la ciudad, San Rafael y Obispo, independientemente que, desde cualquier lugar del parque, se puede admirar al mayor símbolo de la ciudad, nuestro gran Capitolio y sus jardines.

Cuando nos azotó el ciclón de 1926 sus áreas verdes, al igual que las del Prado, fueron devastadas, pero la mano del hombre y el amor por la ciudad, en breve tiempo restañaron tan impresionantes daños.

La historia destaca el andar por sus áreas, casi desde sus inicios, de Martí y de Maceo, así como de los osados jóvenes de la Acera del Louvre, por solo citar algunos. La cultura llevó a su entorno destacadas figuras del arte danzario, del canto y la literatura, como poetas de la talla de Julián del Casal, que residía muy cerca y que compartió con Rubén Darío breves estancias en el arbolado espacio.

En una de sus esquinas, Prado y Neptuno, nuestro Enrique Jorrín encontró inspiración para componer su celebérrimo chachachá “La Engañadora”. Pero también hechos, que en su momento fueron la indignación de toda la Habana, sucedieron en este lugar, como cuando marines norteamericanos, sin escrúpulos de ningún tipo, agraviaron la estatua de nuestro Apóstol.

El Parque Central ha sido y sigue siendo un esencial punto de cita y de referencia para los habaneros y sus visitantes, estar en la Habana y no visitarlo es como no haber estado en la urbe. Allí aún se respira parte de nuestras ideas independentistas, así como también el perpetuado aroma de las flores entregadas, como símbolo del más noble de los sentimientos, el amor, por las cientos de parejas que iniciaron su vida amorosa en sus bancos.

Seguirán pasando los años y sus áreas continuarán siendo un hervidero de transeúntes en su ir y venir, tanto de día como de noche, donde se percibe un sonido muy propio, que incluye el canto de los pájaros, el ruido de los autos, motos, camiones, coches de caballos, el murmullo de muchas voces al unísono, incluyendo las de los integrantes de la famosa Peña de los aficionados al béisbol, defendiendo nuestro equipo azul. Quienes lo hemos visitado en algún momento, seguro que hemos sido testigos de esto.

Frecuente el Parque Central, no pierda la oportunidad de disfrutar de la percepción de colores, aromas y sonidos muy característicos de esta Habana nuestra, que tanto amamos.

imop/

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1 opinión en “El Parque Central de La Habana

  1. Muy interesante el artículo. Así podemos conocer aspectos de nuestra historia q tanto bien nos hacen. Muchas gracias a su autor.

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