El Diccionario del Diablo…
La primera vez que encontré este Diccionario fue en una búsqueda en los tarjeteros de la Biblioteca Nacional, y lo pedí por creer que trataba sobre lo que su título indica, el Ángel Caído, a quien yo andaba investigando por entonces, antes de cumplir, creo, 20 años de edad.
En cuanto lo abrí me dejó de interesar, pues no había en él nada sobre Satán, y sí la proyección de su perversa sombra sobre la naturaleza humana, que en aquella época no me interesaba mucho como material de estudio.
En otras palabras: no había en aquellas páginas nada sobre satanismo y sí un aplastante cinismo que, cuando uno es tan jovencito como yo lo era en aquel momento, no significa nada, porque en la adolescencia todavía no se tienen las vivencias que más adelante nos hacen disfrutar del cinismo y hasta adoptarlo como actitud ante la vida. Lo devolví en el mostrador con una mueca de fastidio.
Pero hace unos días, en una brevísima visita que hice a la Fayad, un señor muy educado con quien entablé conversación y que se definió a sí mismo como “un pedagogo”, expresión ya casi imposible de escuchar en La Habana debido al tenebroso empobrecimiento lexical que venimos padeciendo desde hace décadas, me señaló el libro perdido en un anaquel, y me preguntó con expresión sibilina: “¿Y usted se va a ir sin eso…?”.
Volví a retomar el libro, ahora en una edición de Argos, colección de ensayo de la editorial Arte y Literatura, y en cuanto hube leído la definición dada por Bierce al término Aborígenes: “Seres de escaso mérito que entorpecen el suelo de un país recién descubierto. Pronto dejan de entorpecer; entonces fertilizan”, me vino a la memoria aquella frase de José Martí que tanto me guió cuando me atreví con una interpretación muy personal de sus Versos Libres: “Conozco al hombre y lo he encontrado malo”.
En el prólogo se afirma que este Diccionario es la obra maestra de Bierce, con lo que no estoy de acuerdo porque he leído algunos de sus cuentos (excelentes, considero el mejor Un suceso en el puente del riachuelo del Bhúo), pero es una obra deslumbrante y muy afín con mi propia visión del género humano, así que me lo llevé en mi bolso con gran entusiasmo.
imop/
