Hurgando en el pasado de La Habana: Gabinete de Arqueología
El Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador fue creado en 1987 por el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, debido a que existía una tradición de trabajos arqueológicos y de investigadores de la arqueología cubana que parte del siglo XIX, y en el caso de la ciudad de La Habana, algunos arqueólogos se estaban acercando a lo que se llamaba en esa época Arqueología Colonial.
Entonces eran muy pocos los especialistas que tenían interés por la arqueología colonial, en buena medida porque era una disciplina muy reciente dentro de la arqueología. Antes de la Revolución había existido la Junta de Arqueología, en la que trabajaron Emilio Roig de Leuschenring, Pérez de La Riva, Pérez Beato y otros historiadores que amaban la historia de la ciudad. Fueron ellos quienes comenzaron a hacer los primeros intentos por proteger los monumentos de La Habana.
Entre 1937 y 1946 se dio la primera batalla campal por salvar un monumento habanero, que fue la Iglesia de Paula y su hospital. Y ese fue el primer paso que se dio en cuanto a la protección de monumentos de valor histórico y arqueológico. Desafortunadamente solo pudo ser salvado un fragmento de ese templo, que ha quedado como un monumento que conmemora ese paso tan importante que dieron aquellos hombres para proteger el patrimonio arqueológico.
El Gabinete está formado por un equipo multidisciplinario, para poder dar respuesta a muchas de las interrogantes y problemáticas de la arqueología, que no solamente son de índole técnica, sino también del conocimiento histórico de la ciudad, del conocimiento topográfico y de muchas otras disciplinas que convergen dentro de la arqueología.
Por eso trabaja en dicha institución un equipo de historiadores que se dedica a confeccionar los expedientes históricos exhaustivos de los inmuebles que serán estudiados desde el punto de vista arqueológico.
Estos historiadores trabajan a nivel de los archivos y de las bibliotecas, realizando entrevistas a vecinos que pudieran haber vivido durante muchos años en los lugares que se van a estudiar.
Existe otro equipo, de arqueólogos, que es, por supuesto, el más nutrido, el que más tiempo lleva de investigación en el Centro Histórico. Hay, además, un grupo de restauradores y conservadores de pintura mural que no solo salvan las pinturas, sino que las documentan y estudian para conocer los estilos artísticos que aparecen en ellas.
Existe en el Gabinete un grupo que se dedica a la arqueología litoral y naval, cuyo objeto de investigación es el entorno costero de la ciudad. Este grupo realizó una investigación muy interesante sobre el Malecón y los baños públicos que existieron allí, en su mayoría desde el siglo XIX.
Hay otro grupo de zooarqueólogos que tienen una labor extraordinaria en el estudio de los hábitos de alimentación de la población en época colonial. Eso es otra labor muy especializada, pero fundamental para conocer no solo las características de la nutrición de aquellos tiempos, sino también del comercio interno y externo de alimentos, el estado de la economía y el comportamiento de la salud de la población colonial.
fny
