“Educar para la igualdad” es prevenir la violencia de género
Tras recibir el Premio Provincial de Innovación 2018, otorgado por la Delegación Provincial del CITMA de La Habana, por su aporte al desarrollo económico y social de La Habana y del país, el texto Educar para la igualdad forma parte de la bibliografía básica de asignaturas que se cursan hoy en la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”.
Como continuidad al estudio realizado para prevenir la violencia en el contexto escolar, el proyecto “Estudios sobre el bullying homofóbico en instituciones educativas cubanas” ha logrado insertarlo en seminarios, talleres y en la preparación de más de 520 estudiantes durante un año.
Se trata de una guía para docentes, realizada con el apoyo técnico del Sistema de Naciones Unidas en Cuba, que apuesta por develar los fundamentos de la violencia de género en las escuelas. Al respecto, una de sus autoras, la profesora Yoanka Rodney, ofrece declaraciones.
¿Cómo se concibió el texto “Educar para la igualdad”?
Luego de un trabajo en equipo, pusimos a disposición del Sistema de Naciones Unidas en Cuba todo el trabajo recopilado a partir de los estudios realizados sobre violencia a nivel global, de América Latina y el Caribe. En el caso de Cuba fue solo a mediados de los años 90 cuando entró en la comunidad científica el tema de la violencia como objeto de mira más específico, y en el contexto escolar a inicios del siglo XXI.
Se hablaba de malas relaciones interpersonales, no de violencia, y mucho menos del tema “género”. Comenzamos a trabajar en equipo para poner a dialogar el lenguaje académico con determinados públicos, sin alejarse del ámbito científico, y que este, a su vez, fuera asequible para la formación del profesorado.
Después de una validación interagencial y de dos talleres realizados con asesores de salud de la Dirección Provincial de Educación de La Habana para identificar qué recomendaciones se podrían realizar al texto, se comenzó a trabajar con él en la formación de pregrado y postgrado, desde la pedagogía, con maneras de comunicar amigables.
“Educar para la igualdad” acerca a los lectores al tema de la violencia de género y a su tratamiento en el contexto escolar, alerta en la necesidad de analizarla para poder comprenderla. Solo viéndola en su conjunto, se puede advertir en qué medida puede afectar tanto a estudiantes como a profesores, con sus causas económicas y sociales, o estudiarla particularmente en un grupo más vulnerable que rompe con las normas de género y de sexualidad. Cuando lo vemos así, de manera intersectorial, logramos que las personas comprendan mejor.
Un tipo de violencia de género es el bullying homofóbico. Para llegar a este, se deben entender muchos procesos complejos como la violencia estructural, la simbólica, o verla como un fenómeno social, para luego entenderla en el contexto escolar con todas sus formas.
No se puede afirmar que hoy el acoso escolar o bullying vaya en aumento. No existe ninguna investigación en Cuba que pueda aseverar esa idea. Simplemente hoy son más conocidas dichas situaciones, pero no sabemos si más frecuentes. Hay que seguir investigando y trabajar en la determinación de indicadores que le permitan al profesorado discernir los diferentes tipos de violencia que pudieran afectar el contexto escolar para que puedan realizar una labor educativa y de prevención con mayor calidad.
¿Cuál es el principal reto que se propone “Educar para la igualdad”?
El objetivo del libro es servir de material de consulta teórica y práctica, incentivar el estudio por los temas de género en el contexto educativo, estimular cambios en las prácticas educativas en función de la prevención de la violencia de género y luego corroborar resultados desde la pedagogía y la didáctica. Unir la orientación desde la perspectiva educativa con la sociológica es uno de los principales desafíos.
Sin embargo, cuando las personas no ven el problema es difícil trabajarlo. Tienes que remontarte a su historia de vida como adultos, pero así lo ven desde muy lejos del ámbito escolar. Tiene que ver con el compromiso con el ser humano y la sensibilidad.
En estos momentos existe un incremento de estudios que vienen fundamentalmente del mundo de la educación, pero otras ciencias quedan fuera. Tendríamos que integrarlas. Podríamos tener debilidades en determinados contenidos que requieren el apoyo de la psicología, de la sociología, de la antropología, de la medicina.
“Educar para la igualdad” plantea promover desde edades tempranas modelos equitativos en las relaciones como la mejor manera de avanzar hacia una convivencia pacífica, colaboradora y plena, donde no haya espacio para los estereotipos y la violencia, fundamentalmente la que se ejerce por razones de género. Se trata entonces de que cada niña, niño y adolescente se sienta libre de explorar y expresar todo su potencial, sin que ello implique dañar a otra persona; y de cómo fomentar esto desde el contexto educativo.
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