El Dios de los dibujos animados

El Dios de los dibujos animados. Foto: https://www.neostuff.net.

Como tantas personalidades prominentes de Inglaterra y los Estados Unidos, Walt Disney (1901, Chicago, Ilinois), creador de los más célebres dibujos animados de todos los tiempos, descendía de una familia irlandesa emigrada a EE.UU. en 1888. Fue el cuarto de cinco hermanos y su infancia transcurrió en una granja. Disney amaba el medio rural y recordaba esa etapa como la más feliz de su vida. Fue en esos años que comenzó a dibujar.

Aunque se cuentan por millones los fans de todas las edades que disfrutan cada día las creaciones de Disney, pocas personas conocen que prestó su propia voz a la más célebre de todas, el ratón Mickey Mouse, un auténtico héroe, candoroso y valiente, aunque se dice que son el Pato Donad y su extensa familia quienes mejor encarnan los valores representativos de la ideología norteamericana. Niño aún, Disney tuvo que ayudar a su padre a vender periódicos. Ese fue su primer trabajo, para el que debía levantarse cada día a medianoche, y probablemente por causa de estos rigores no destacó como un buen estudiante. Sus maestros lo recuerdan como un niño que solía quedarse dormido en clase o pasar el tiempo sumergido en ensoñaciones y trazando garabatos en sus cuadernos. Más tarde, cuando la familia se trasladó a Chicago, Disney trabajó en una fábrica de bebidas carbonatadas mientras por las tardes estudiaba en el Instituto de Arte de esa gran ciudad. A los 15 años consiguió un trabajo como vendedor de chucherías en el ferrocarril de Santa Fé, lo que le marcó con un profundo interés por los trenes. Fue historietista del periódico del Instituto, para el que dibujó comics  patrióticos con la temática de la Primera Guerra Mundial.

En 1918, se alistó en el ejército, pero por su corta edad no fue admitido. Disney falsificó sus documentos para ganar años y logró que lo destinaran al cuerpo de ambulancias de la Cruz Roja, pero no tomó parte en ninguna batalla porque ya en Europa se había firmado el Armisticio. Una anécdota de entonces cuenta que llenó de dibujos las paredes de su ambulancia.

Terminada la guerra consiguió un trabajo en Kansas City como dibujante de publicidad para periódicos y revistas y como pintor de carteles de cine. Poco después fundó una compañía que fracasó, pero le ayudó a dar sus primeros pasos en la animación, que le resultó fascinante. Dos años después fundó una nueva empresa, esta vez para realizar cortometrajes con temas de cuentos de hadas. Esta empresa quebró también, y Disney decidió probar suerte en Hollywood. El fracaso de sus recientes cortos de animación le hizo pensar que no podía competir en ese terreno con las producciones de la meca del cine y debía intentar con las películas de acción real, a pesar de lo cual en su maleta de viaje se llevó su último corto, aún sin terminar: Alicia en el país de las maravillas.

Su primer estudio en la capital de la cinematografía lo abrió en el garaje de una tía suya. Allí terminó su Alicia…Dando muestras de una tenacidad admirable la envió a unos estudios en New York. El producto fue aceptado y Disney contratado para realizar películas que mezclaran la animación con lo real. Con su hermano Roy y la actriz protagonista de Alicia… fundó una compañía, El estudio de los hermanos Disney, que sería el germen de la futura, poderosísima y mayor corporación de comunicaciones y entretenimiento del mundo, la universalmente famosa The Walt Disney Company. Los primeros trabajos del pequeño emporio fueron una serie de filmes titulados Las comedias de Alicia, que lograron bastante éxito,  a la cual siguió otra con el nombre Oswald, el conejo afortunado, que resultó un éxito instantáneo. El célebre conejo no fue dibujado por Disney, sino por su amigo y socio Iwerks, quien fue también su creador, de modo que el primer animado de Disney que triunfó  en toda regla realmente no era una obra de su autoría.

Pero con el éxito vino también un fuerte golpe, pues la compañía para la que Disney trabajaba era la propietaria de Oswald y exigió Disney que continuara trabajando para ella pero por menos dinero, cosa que Disney no aceptó. La compañía, quien tenía bajo contrato a los principales dibujantes de Disney, se los llevó y comenzó con ellos otra compañía que trabajó sobre imitaciones de los animados que Disney ya había puesto en el mercado. Disney no recuperó los derechos de autoría sobre su conejo hasta pasados 78 años, en 2006. La respuesta de Disney fue crear a Mickey Mouse, aunque algunos especialistas también atribuyen su autoría a Ikwers. La primera aparición del mundialmente célebre ratón fue en un breve filme mudo titulado Plane Crazzy. Disney le dio su propia voz al buen ratón hasta 1947. Si puede decirse que los grandes autores en todos los terrenos del arte han tenido un personaje o una obra que les ha traído la suerte, entonces Mickey Mouse fue para Disney la perla de la mora, la luz de su buena estrella. El ratón cosechó tantos éxitos que la Sociedad de Naciones (hoy ONU) premió al simpático roedor con una medalla de oro y lo declaró “símbolo internacional de la buena voluntad”, lo que equivale al actual nombramiento de “embajador de buena voluntad” que ha honrado a ilustres personalidades de la ciencia, la cultura y la paz. En la década del 30 Mickey Mouse se convirtió en un fenómeno de mercado y su imagen comenzó a aparecer en una infinita variedad de productos, desde juguetes para niños hasta un brazalete diseñado por la afamada firma de joyería Cartier. Franklin Delano Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos, Benito Mussolini, Duce de Italia, el rey de Inglaterra Jorge V  otras muchas personalidades de primera magnitud se declararon rendidos admiradores del gran ratón.

Pero nuevamente este éxito trajo problemas a Disney, ya que Iwerks, sobre quien recaía la mayor parte del trabajo, no era feliz con su condición subalterna en la empresa de Disney, y decidió independizarse y abrir su propio estudio, lo que planteó una complicación muy seria para Disney, porque no solo Iwerks era mejor dibujante que él mismo, sino capaz de trabajar a gran velocidad y hacer más de 700 dibujos por día para los cortos de animación de su patrón. Si en los comienzos de su vida Disney fue un adolescente y un joven soñador y despistado, no hay duda de que aprendió pronto a sacar partido de su condición de empresario capitalista y a explotar el talento ajeno. Nuevamente Disney fue capaz de vencer la adversidad: contrató a varios dibujantes para realizar el trabajo del desertor y estrenó su primera película a color, que mereció un Oscar al mejor cortometraje de animación en 1932, junto con un Oscar honorífico por la creación de Mickey Mouse, a quien no tardaron en seguir el Pato Donald, el perro Pluto y otros entrañables personajes. Curiosamente, se dice que Disney tenía un gran miedo a los ratones desde su infancia campestre en la granja irlandesa de su familia

Siempre en busca de mayores ganancias, Disney planeó un largometraje sobre Blancanieves, que los escépticos tildaron de locura. El proceso de producción de Blancanieves y los siete enanitos duró dos años y exigió al estudio de Disney grandes cambios tecnológicos y de experimentación. El filme requirió un presupuesto de un millón 488 mil dólares y fue el primero donde se utilizó la técnica del Technicolor. Fue la película con el mayor éxito de taquilla de 1938, año de su estreno y recaudó el equivalente a 98 millones de dólares actuales.

A Blancanieves siguieron Pinocho y Fantasía, esta última un filme sin argumento y cuya banda sonora empleaba piezas autores como Bethoven, Bach, Stravinski y otros grandes de la música culta, y que no tuvieron el éxito que su creador esperaba. Disney no pagó a sus empleados las bonificaciones prometidas por las horas extra y ni siquiera incluyó en los créditos los nombres de algunos de ellos, y a quienes protestaron los despidió. Sus trabajadores respondieron con una huelga que bloqueó los estudios. Nueve semanas después, bajo una gran presión de la opinión pública, Disney reconoció los derechos de sus empleados y la huelga llegó a su fin. Pero esta paz momentánea no fue más que un aplazamiento de las represalias, pues Disney hizo la vida imposible a estas personas, algunas de las cuales finalmente fueron despedidas y otras tuvieron que optar por abandonar el estudio ante el acoso a que fueron sometidas por parte de su director.

Durante la Segunda Guerra Mundial los estudios Disney colaboraron estrechamente con el gobierno, produciendo películas educativas y de formación militar, y otras encaminadas a elevar la moral en la retaguardia. Al final de la guerra los hábitos cinematográficos cambiaron y los cortometrajes, hasta entonces imprescindibles para preceder la proyección  de filmes largos, ya no tuvieron demanda.

Disney rodó algunas películas infantiles de imagen real y cuando se recuperó económicamente produjo su película favorita, La cenicienta.

A pesar de haber dado a la industria de los dibujos animados sus más simpáticos, cándidos, dulces, avispados, tímidos y puros personajes y de haber realizado las películas de animados más perfectas de cuanto hasta hoy se ha llevado a cabo en el género, fue un ser humano siniestro, antisemita y anticomunista convencido que durante la cacería de Brujas en Hollywood trabajó como agente encubierto para Edgar Hoover, director del FBI. Fue, además, un patrono perverso que nunca quiso pagar a sus empleados ni los salarios que merecían por su trabajo ni las horas extra de sus vidas que entregaron a los estudios Disney, y que tras su fracaso cuando la huelga de 1941 los persiguió y acosó sin misericordia. Visitó  en dos ocasiones a Mussolini en Italia, pertenecía a la masonería y fue un hombre conservador de ideología neocolonialista. La Sociedad de Naciones, antecesora de la actual Organización de Naciones Unidas, le concedió una medalla de Oro y lo nombró Embajador de Buena Voluntad. Murió a finales de 1966 de un cáncer de pulmón. Tras su fallecimiento corrió la voz de que momentos antes de morir su cuerpo había sido congelado para una posible resucitación en el futuro, cuando las técnicas de criogenización estuvieran más avanzadas. Lo más seguro es que fuera incinerado.

Tanto los Estudios Disney como el parque de diversiones Disneylandia (California) hicieron que la empresa Walt Disney Productions se consolidara como la más importante empresa dedicada al entretenimiento familiar del mundo. Disneyworld, el segundo parque de diversiones, fue construida en Orlando, Florida, tras la muerte de Disney por su hermano Roy, quien murió tres meses después de la inauguración.

A lo largo de su carrera como productor cinematográfico, Walt Disney obtuvo un total de 26 premios Óscar, de los cuales 4 fueron honoríficos. 12 de esos premios fueron otorgados a cortometrajes de animación, categoría que las producciones Disney prácticamente coparon durante la década de 1930; menos conocido es el hecho de que Disney recibió también 10 estatuillas por la producción de películas de imagen real (entre ellas, dos largometrajes), en las categorías de mejor cortometraje de imagen real, mejor cortometraje documental y mejor largometraje documental. No recibió nunca el Óscar al mejor largometraje, aunque Mary Poppins fue una de las nominadas en 1965, poco antes de la muerte de Disney. No existía la categoría de mejor largometraje de animación, que no se creó hasta 2001, por lo cual ninguno de los largos clásicos de Disney obtuvo la estatuilla, con dos excepciones: los Óscar honoríficos concedidos a Blancanieves, en 1939, y a Fantasía, en 1942.

fny

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