Primer concurso de mecanografía en Cuba
Aunque el tema es bien conocido, quiero comenzar precisando que la palabra mecanografía se compone de dos terminologías griegas: “mechado”, que significa máquina y “graphien”, que expresa escritura, por tanto Mecanografía es la escritura que se ejecuta mediante una máquina, algo que por supuesto ya conocemos.
Ese instrumento de trabajo, casi como lo conocemos, surge alrededor de 1880, momento en el que se afirma que es inventada la máquina de escribir, y aunque se hace referencia a varios intentos anteriores, no existen evidencias convincentes de que hayan resultado totalmente exitosos.
Al pasar de las manos de los inventores a los productores, muy rápidamente se lanzan al mercado varios modelos cada año, a tal ritmo que ya en 1915 se habían presentado más de 600 modelos de máquinas de escribir más o menos perfeccionadas.
En su momento este suceso significó un gran progreso para la sociedad, y como otros avances en distintas ramas, tanto la mecanografía como la taquigrafía, fueron dos de los oficios que llegaron a ser, con el desarrollo del trabajo de oficina y de la prensa escrita, de los más demandados tanto por hombres como por mujeres.
Todo indica que a nuestro país llegó bastante temprano, ya que algunos investigadores refieren que informes escritos a máquina del doctor Antonio González de Mendoza, Consejero de Administración, fueron hallados en los expedientes de 1887 del Consejo de Administración de la Isla, lo que hace pensar que fue él quien importó la primera máquina de ese tipo a Cuba.

Se afirma que, tres años después, las oficinas de Ferrocarriles Unidos en la Habana es la primera institución pública en poseer el codiciado instrumento de trabajo.
Fue tal la necesidad de esas especialidades que transcurridos algunos pocos años ya existe una academia de mecanografía y taquigrafía, fundada adjunta al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, que está bajo la tutela del señor Frank A. Betancourt, primer cubano que realizó estos estudios en los Estados Unidos y primer maestro de mecanografía en Cuba.
La primera mujer que se formó en el nuevo oficio fue la señora Emilia de Córdova, quien había sido combatiente del Ejército Libertador con un gran reconocimiento del generalísimo Máximo Gómez por su excelente labor y que, en 1899, se convierte en la primera dama en ser empleada en las oficinas de Gobierno Cubano.
Por sus fuertes sentimientos patrióticos y marcados ideales caritativos, durante toda su vida apoya fehacientemente las luchas mambisas, por lo que luego de su muerte, acaecida en 1920, se le consagra el parque de la manzana formada por las calles San Miguel y Lagueruela, en la Víbora, lugar donde ocho años después se inaugura la primera estatua instituida a una mujer en Cuba, y pasa a nombrarse el lugar como Parque Córdova.

Es justo mencionar que el señor Fernando Hiraldez de Acosta, profesor del Centro Asturiano de La Habana, fue el autor del primer libro de mecanografía publicado en Cuba en 1903, con el título “Nuevo Método de Digitación”.
Tanto el Gobierno Interventor primero, como la República posteriormente, ofrecieron amplio campo a los mecanógrafos, por lo que estos oficios fueron altamente demandados.
A principios de octubre 1909, es convocado el primer concurso de mecanografía realizado en Cuba, en el que sólo podían participar alumnos del Instituto, con el que se pretendía premiar a quien mejor y con más rapidez transcribiera en máquina un dictado taquigráfico, así como seleccionar al campeón de resistencia, con más palabras escritas con menor cantidad de faltas, durante dos horas de dictado. En ambos concursos participaron prácticamente todos los estudiantes de los dos cursos que componían la asignatura.
Los premios destinados a los ganadores fueron medallas de oro y plata, conferidas por representantes de las instituciones norteamericanas que competían por el creciente mercado de La Habana.
Los tres primeros lugares ganadores fueron seleccionados por cada curso, además de un ganador en cada uno en la modalidad de resistencia, por lo que fueron premiados ocho estudiantes en total.
Resulta curioso mencionar que en este último concurso la señorita que resultó triunfadora escribió 3,400 palabras en dos horas, cifra que hoy puede resultar insignificante, pero en aquellos tiempos resultaba fenomenal.
Estos esforzados alumnos, con los excelentes resultados obtenidos, garantizaron sus futuros puestos de trabajo en las mejores instituciones de la ciudad.
Hoy, a juicio de este articulista, el trabajo de las secretarias se ha devaluado enormemente, al menos en nuestro país, partiendo de que en muchos centros laborales ni tan siquiera existen en plantillas y, por consiguiente, no se les está dando el valor que realmente tienen, con independencia de que las que existen, salvo una honrosa minoría, no dominan plenamente la mecanografía y mucho menos la taquigrafía, e incluso las técnicas de archivo más elementales.
En su defensa puedo agregar que si los directivos contaran con una eficiente secretaria podrían tener mucho más tiempo para pensar, proyectar y proponer soluciones a muchos de los problemas que hoy se les presentan y que lo pierden escribiendo ellos mismos sus documentos, correspondencia y hasta levantando actas.
Sirvan estas líneas para dignificar un oficio que va camino a la extinción por no haber recibido la atención y valoración que realmente posee.
imop/

Coincido con el articulista, se debería retomar la taquigrafía, pues la mecanografía se logra con la utilización de las PC, aquellos directivos que tengan secretarias a medias son unos irresponsables y no hacen uso de la idoneidad en los puestos de trabajo como se establece en la legislación laboral, éxitos