La estación de Villanueva en La Habana

En el lugar donde se encontraba el demolido Arsenal Militar, se construyó en 1912 la Estación Central de Ferrocarril, que sustituyó a la primera estación de ferrocarriles habanera, la de Villanueva, ubicada en los terrenos que hoy ocupa el Capitolio Nacional.

La inauguración del ferrocarril en Cuba se produjo en el año 1837, con el tramo comprendido entre la Habana y Bejucal, un año después llegó hasta Güines y en julio de 1840 se inauguró un nuevo tramo, con un recorrido desde la Habana hasta Cárdenas.

Esto que nos dio el privilegio de tener un incuestionable primer lugar en Iberoamérica, pues España no lo tuvo hasta 1848 y Portugal hasta 1856. Posteriormente lo tendrían México, Colombia y Chile en 1850, Perú en 1851, Panamá en 1855 y Brasil en 1857. A nivel mundial ocupamos una digna sexta posición,  que compartimos con Rusia.

El 18 de octubre de 1834 se firmó en Madrid el contrato que permitía iniciar las obras del ferrocarril cubano, y un año después se comenzaron los trabajos para levantar el edificio predestinado a servir como estación de trenes en el lugar que se conocía en aquellos tiempos como Puerta de Tierra, Campo de Marte y Alameda de Isabel II.

Esta zona había sido una gran ciénaga convertida en basurero de la ciudad después, para  luego llegar a ser el Jardín Botánico, atendido por la Sociedad Económica de Amigos del País, desde 1817.

El nombre de la antigua Estación le viene dado por el portentoso Conde de Villanueva, acaudalado cubano a quien España concedió la Real Orden que le autorizaba a construir un camino de hierro para unir a La Habana con la Villa de Güines, quien fuera Intendente General de Hacienda y primer presidente que tuvo la Junta de Fomento, Agricultura y Comercio, y presidente a la vez del Consejo Directivo del Ferrocarril.

La edificación se inauguró en abril de 1840, momento en el que comenzaron a circular los trenes en la moderna estación, ansiada por unos y rechazada por otros, pero que constituyó en su momento un gran paso de avance para la ciudad.

La estación de ferrocarril de Villanueva se componía  por dos edificios principales con el área del ferrocarril entre ambos. Sus características eran similares a las de otras construidas en Estados Unidos. Uno de los edificios, de forma cuadrada con algo más de 33 metros de largo y casi siete de ancho, tenía su fachada frente al Campo de Marte, hoy Parque de la Fraternidad. En este radicaban las oficinas, taquilla de ventas de boletos, cajero, pesas y despacho de equipajes de los viajeros.

En su lado norte y de forma paralela se ubicaba el otro edificio, completamente de planta baja que servía de residencia permanente para los empleados y para áreas de almacenes.

Su fachada ofrecía una acentuada armonía mediante dos arquitrabes sustentados en seis columnas, con una hermosa puerta gótica en su centro.

Esta construcción representó una marcada pugna entre la aristocracia criolla, encabezada por el Conde de Villanueva, muy interesado en las ganancias que le proporcionaría el hecho y el General Miguel Tacón, representante del Gobierno, no muy convencido de ello, justamente por lo que representaba para la casta nativa que la defendía.

La historia demostró que en esta Estación también se conspiró en nuestras guerras de independencia, en las cuales maquinistas, conductores, fogoneros y otros empleados de los trenes, ofrecieron apoyo a los insurrectos que buscaban nuestra independencia.

La estación funcionó durante casi 73 años, el último tren en salir de Villanueva lo hizo el 30 de noviembre de 1912 a las 2 y 25 de la tarde. Su recorrido fue por Ciénaga, Palatino, Jesús del Monte, Hacendados, los Elevados y la nueva Estación Central, que fuera inaugurada ese mismo día.

La edificación de Villanueva fue utilizada como depósito durante algunos años y demolida en 1929.
Luego de francas disputas, inclusive dentro del congreso, en 1910 fueron permutados los terrenos de Villanueva con los del Arsenal, acto muy provechoso para el gobierno, por lo que los Ferrocarriles Unidos fabricaron, en los nuevos terrenos obtenidos, la Estación Central de La Habana además de  los elevados, con los que se evitaba que los trenes entorpecieran el tránsito de otros medios de transporte. A la vez el Estado pudo construir el Capitolio Nacional, en la zona donde estuvo enclavada la antigua estación.

Ya conoce usted amigo lector lo que estuvo enclavado en esa amplia zona donde se erige el majestuoso Capitolio, que tanto brillo ofrece a nuestra hermosa ciudad y que hoy está enfrascado en una gran restauración para poder celebrar, con todo su esplendor, el 500 aniversario de la capital de todos los cubanos.

imop/

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2 opiniones en “La estación de Villanueva en La Habana

  1. Interesante artículo, conserven al autor de variados temas, éxitos por brindar un aporte significativo al conocimiento de la historia de La Habana a las nuevas generaciones, un saludo

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