EE. UU. hubiera cobrado hace tiempo las indemnizaciones por las nacionalizaciones en Cuba

El Gobierno de Cuba propuso un método lógico  y racional de compensación a ciudadanos y empresas estadounidenses luego de las expropiaciones, al triunfo de la Revolución. Pero en todo momento Washington se negó, siquiera, a conversarlo.

El Profesor José Alejandro Aguilar no puede evitar ir a la historia cuando se le pregunta acerca de las nacionalizaciones llevadas a cabo por Cuba a partir de 1959, que han sido colocadas otra vez sobre el tablero y manipuladas como presunto objeto de recambio por el desempeño injerencista y chantajista de Donald Trump: así lo vuelve a demostrar la activación del Título III de la Ley Helms-Burton.
No se debe esa mirada atrás, precisamente, a que el suceso constituya un lógico hecho histórico debido al tiempo transcurrido ni, incluso, a su evidente connotación en el devenir cubano.

Se trata de su imbricación con los acontecimientos que rodearon aquella medida revolucionaria, y con los antecedentes: una etapa de obligado vínculo con Estados Unidos, que capitalizó así la economía nacional.

Por eso al triunfo revolucionario era “tan densa” su presencia en la economía de Cuba, como dice el experto.

Los hechos han sido estudiados, seguidos y analizados por Aguilar durante décadas como investigador titular y luego, además, en su rol de funcionario del Ministerio de Economía y Planificación.

De sus pesquisas y conclusiones, extraigo el presupuesto con el que acudo a su encuentro en busca de los detalles: las intervenciones y nacionalizaciones efectuadas en la Isla a partir de 1959 no fueron solo un derecho sustentado en las leyes cubanas e internacionales sino, también, una consecuencia de la situación económica y social nacional de entonces y del propio asedio imperial, que hoy vuelve a recrudecer el acoso…

Pero en este diálogo él lo explicará mejor, después. Como buen estudioso, irá de lo simple a lo complejo. Por partes…

Algunos de sus trabajos investigativos han sido publicados en diversidad de artículos o expuestos ante amplios auditorios, como las emisiones de la Mesa Redonda Informativa dedicadas al bloqueo, que se transmitieron en los años 2000-2001 y donde, con la presencia de Fidel y el concurso de otros investigadores, se examinaron los acontecimientos.

Gentil, él ha retomado algunos de los elementos colectivamente aportados allí, para ilustrar mejor al Diario de la juventud cubana.

Al acudir a Aguilar no hay que temer un diálogo frío lleno de conceptos y cifras. Es un conversador locuaz y apasionado donde, junto al estudioso conocedor, se aprecia al hombre que vivió y sintió aquellos años.

José Alejandro Aguilar. Foto: MMQ

—Ud. ha escrito mucho sobre este tema, y le confiere gran importancia al contexto en que tienen lugar las nacionalizaciones, caracterizado por el acoso que empezaba a implementar Estados Unidos contra Cuba… Me pregunto si en una coyuntura menos agresiva no habrían sido necesarios los mismos pasos dados por Cuba, si se quería hacer una Revolución verdadera…

—No se puede borrar la historia, y en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos siempre estuvo presente la teoría de la fruta madura y el deseo de Washington de apoderarse de la Isla, como parte de su política expansionista.

“Así lo demuestra su irrupción en la guerra contra España cuando la Metrópoli estaba vencida, y la explosión del acorazado Maine: un pretexto provocado por EE. UU. para injerir en la guerra”.

“Eso es importante tenerlo en cuenta porque la Enmienda Platt primero, y después el famoso Tratado de Reciprocidad Comercial impuesto en 1903 y ratificado en 1934, definieron la caracterización del papel de EE. UU. en la economía cubana. Sin ellos no fuera posible explicarse cómo EE. UU., mediante ese falso tratado de “reciprocidad”, prácticamente desplazó a competidores de otros países y dominó la mayor parte de las actividades principales de la economía cubana.

“La otra cuestión a tomar en cuenta es el papel que jugó Cuba como una especie de reserva suya en lo que respecta a la producción de algunos renglones, tales como el azúcar. Desde el siglo XIX Cuba exportaba a EE. UU. casi el 90 por ciento de las necesidades de consumo de azúcar de ese país. Eso provocó que en 1934 ellos adoptaran un precio preferencial para ese producto comprado aquí”.

“Se tenía a Cuba como un almacén. En 1960, un artículo de The New York Times señalaba que el hecho de que se pagara un precio preferencial por el azúcar era una necesidad de EE. UU. para garantizar ese suministro”.

“En tiempos de guerra, Washington se valía incluso de las refinerías en Cuba para alimentar los suministros de combustibles que alimentaban sus equipos bélicos”.

“Eso es lo que explica la densidad o alta representatividad de las inversiones estadounidenses en Cuba, particularmente en la producción azucarera: tenían centrales importantes, y las tierras donde sembraban la caña”.

—¿Cuánto influyó en los acontecimientos, la política de EE. UU. hacia Cuba a partir de 1959?

—Luego del triunfo revolucionario, inmediatamente se manifestó la hostilidad de diferentes personeros del Gobierno de los EE. UU. Pero uno tampoco puede sustraerse de las condiciones económico-sociales que existían en ese momento en Cuba, que fueron ampliamente abordadas por Fidel en su alegato de defensa La Historia me absolverá tras el asalto al cuartel Moncada, y por la investigación de la Juventud Católica Cubana antes de 1959.

“Debemos recordar que, al principio, la Revolución se definía como democrático-burguesa, no socialista. El propio desarrollo de los acontecimientos aceleró las transformaciones del sistema político revolucionario y llevó a la promulgación, en 1961, del carácter socialista de la Revolución, cuando atacaron por Playa Girón”.

“Y no solo se fraguaban planes para desestabilizar el país e invadirlo, sino que ya tenía lugar una agresión económica contra Cuba”.

“La Ley de Reforma Agraria, firmada por Fidel el 17 de mayo, a pocos meses del triunfo revolucionario, en plena Sierra Maestra, fue el detonador de las nacionalizaciones”.

“A comienzos de junio de 1960, las empresas petroleras estadounidenses informaron que no enviarían más petróleo y prohibieron a sus refinerías en la Isla que procesaran el de otras fuentes, desconociendo la Ley cubana de Minerales y Combustibles, vigente desde el 9 de mayo de 1938, y que establecía la obligatoriedad de esas empresas de procesar el crudo que el Estado le suministrara”.

“El 24 de junio de 1960, el presidente Dwight D. Eisenhower solicita al Congreso el poder discrecional para cortar la cuota de importación de azúcar, y el 6 de julio lo ejecuta y cancela, además, 700 000 toneladas pendientes, privando así a la Isla de su principal fuente de ingresos por exportaciones”.

“De otro lado, la burguesía nacional y los intereses nacionales existentes en Cuba se sometieron a la política del Gobierno de los EE. UU. y empezaron a provocar interrupciones productivas, a dejar de importar piezas para los equipos, a crear problemas laborales que llevaron a un proceso de intervención de esas compañías”.

“El posterior abandono del país de los dueños de algunas de esas fábricas o establecimientos llevó a que se procediera a su confiscación”…

Ver artículo completo en EE. UU. y las nacionalizaciones en Cuba: hace rato habrían cobrado

 

Fuente: Juventud Rebelde

imop/

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