Ley Helms-Burton o #leygarrote atenta contra la vida del pueblo cubano
La activación del Título III de la Ley Helms-Burton atenta ante todo contra el derecho a la vida del pueblo cubano.
Con este nuevo paso, Washington fortalece el bloqueo económico, financiero y comercial a Cuba con el macabro objetivo revertir la Revolución. Es un mecanismo de marcado chantaje político y hostilidad irresponsable, injerencista y extraterritorial.
La Helms-Burton, puesta en vigor desde marzo de 1996, contempla la internacionalización del bloqueo; la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba; dificultando la inversión extranjera en la nación caribeña.
“La Ley Helms-Burton no es aplicable en Cuba, en primer lugar, porque es una ley de Estados Unidos y por tanto su jurisdicción, su espacio de aplicación, es en Estados Unidos. Además, en nuestro caso, Cuba tiene una ley aprobada en el año 1996 que declara nula y sin valor alguno a la Ley Helms-Burton” afirmó recientemente Carlos Fernández de Cossío, director general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Cuba ha calificado de ilegal, inaplicable y sin efecto jurídico la Helms-Burton, rechazada por la comunidad internacional, y ha reiterado su apego al espíritu de la Ley de Reafirmación de la Dignidad y la Soberanía cubanas, legislación número 80 de 1996.
La Ley Helms-Burton ha procurado universalizar la aplicación extraterritorial del bloqueo mediante el uso de presiones ilegales de Estados Unidos contra terceros países, sus gobiernos y sus empresas.
La #leygarrote descansa sobre dos mentiras fundamentales: la noción de que las nacionalizaciones realizadas tras el triunfo revolucionario fueron ilegítimas o indebidas, y el hecho de que Cuba constituye una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, recalcó el embajador.
Ver: Nacionalizar todas las empresas norteamericanas fue la respuesta
Si bien Cuba en todo momento ha estado dispuesta y abierta al diálogo, deja claro que no entablará negociaciones que impliquen renunciar a los principios y al derecho soberano de elegir nuestro propio camino.
Cuba considera nula toda reclamación amparada en dicha ley por parte de cualquier persona natural o jurídica, sea cual fuera su ciudadanía o nacionalidad.
Uno de los fundamentos de la Ley Helms-Burton es que desconoce la legalidad del proceso de nacionalización llevado a cabo por la Revolución Cubana a principios de la década de 1960, principio en el que se sustenta el Título III, activado el pasado 2 de mayo, luego del anuncio del secretario de Estado, Michael Pompeo, de autorizar a cualquier ciudadano o empresa estadounidense a presentar demandas ante tribunales del país norteño para reclamar compensación por propiedades nacionalizadas en la isla.
Estados Unidos desconoce la soberanía y leyes de Cuba y de los estados, cuyas empresas tienen negocios con la isla caribeña.
Los países que tienen relaciones comerciales con Cuba serán afectados enormemente porque el comercio ya no es un esquema bilateral, en un mundo interconectado de muchas formas esa manera de intercambio tiene carácter multilateral, que puede ser muy beneficioso cuando se plantea desde una perspectiva justa de acuerdo a lo que cada cual tiene que ofrecer.
Con la aplicación del Título III, Estados Unidos y su actual presidente, Donald Trump, torpedean procesos comerciales y económicos legítimos más allá de toda razón.
