El Hotel Bristol de La Habana
Al caminar por el Bulevar habanero podemos distinguir antiguas pero aún hermosas construcciones, que fueron símbolos de la ciudad en las primeras décadas del siglo XX.
Al llegar a la calle Amistad se distingue un edificio de cinco niveles que en su tiempo fue un hermoso y muy confortable hotel de primera.
Construido en 1924, el Hotel Bristol, aunque no era de lujo, brindaba servicios de máxima calidad que lo distinguían, como ascensor, teléfono, y baño con agua caliente en las cien habitaciones con que contaba.
Por su privilegiada posición en el centro de la Habana ofrecía a sus clientes gran cercanía a múltiples comercios y a frecuentados centros de diversión, así como una vista de la zona desde la altura poco común en el lugar, pues una parte de sus habitaciones podían disfrutar de sus balcones, que daban a las calles San Rafael unos y Amistad otros. 
En sus mejores momentos fueron muy apreciadas las magníficas ofertas de su especializado restaurant, fundamentalmente en comida americana, la favorita por la mayoría de sus clientes.
Sus habitaciones dobles y sencillas, además de los preferidos servicios que garantizaban, mostraban un sobrio y elegante ambiente. En la carpeta o recepción, salas de estar y el resto de las áreas comunes, también se podía apreciar el buen gusto concebido en su diseño.
Este hotel, como muchos otros en la ciudad, tuvo momentos de mayor o menor prosperidad, pero ni la crisis de 1929 lo hizo cerrar sus puertas y logró, a finales de los años 40 y principio de los 50, rescatar su rentabilidad, a pesar de los bajos precios de su oferta y de la cercana competencia que tenía en la zona del Vedado, gracias a su buen ganado prestigio, magnifica administración y privilegiada ubicación.
Después de 1959, fecha en que fue nacionalizado, continuó brindando servicios hoteleros, a diferencia de otros que fueron convertidos en residencias.
En 1989 ostentaba la categoría de dos estrellas y había elevado la cantidad de habitaciones a 124, con servicios de bar, restaurante y teléfono en cada habitación, aunque ya no disponía de agua caliente.
En los años 90, con la gran crisis económica que enfrentó Cuba resultó imposible rescatar la vieja construcción necesitada de restauración, por lo que irremediablemente hubo que cerrarlo.
No mucho tiempo después se comenzó a utilizar como viviendas temporales para familias necesitadas hasta que se convirtió en un edificio multifamiliar, función que aún posee, a pesar de estar necesitado ese inmueble de un profundo trabajo de rescate y restauración que lo salve de su total y definitivo deterioro. Esperemos que algún día pueda recibirlo y vuelva a proporcionar nuevamente un lindo panorama al concurrido bulevar de San Rafael.
imop/

Coincido con el periodista este edificio deberá ser restaurado en la medida que nuestra situación económica mejore, sería un lamento perderlo
Muy interesante el artículo. Se agradece la información d nuestra bella ciudad.