Naciendo feliz ¿con Ramón o con Arsenio?
Una de las anécdotas más simpáticas que he encontrado en mis investigaciones sobre La Habana colonial está narrada en El monte, de Lydia Cabrera, aunque tengo que decir que forma parte de una historia muy trágica, la de la muerte de Belencita, hija de Omí Tomí, santera muy cercana a la autora.
En la época de la Colonia era costumbre colocar en la cabecera de las parturientas una estampita o imagen de san Ramón Nonato, quien tenía fama de ayudar en los partos difíciles. Nacido en la comarca aragonesa de Urgel, cerca de Barcelona, muy joven Ramón profesó en la orden de los Mercedarios, que se dedicaba a rescatar cristianos prisioneros de los musulmanes en el norte de África. Mientras realizaba labor tan arriesgada y habiéndose quedado sin dinero para el pago de los rescates, se ofreció como rehén para lograr la liberación de otros cautivos. Ramón cayó, a su vez, en manos de sus captores, quienes le perforaron los labios con un hierro candente y se los traspasaron con un cerrojo de metal para que no pudiera predicar. Otros misioneros de su orden lograron rescatarlo y en 1222 regresó a España. El Papa Gregorio IX lo nombró cardenal, pero Ramón, probablemente muy debilitado por las torturas sufridas, murió durante su viaje a Roma, a la edad de 36 años. Fue canonizado en 1657. Se le llamó Nonato porque se dice que no nació de modo natural, sino fue extraído del vientre de su madre fallecida tras un laborioso trabajo de parto. De ahí que, además de ser considerado patrono de los animales, de los inocentes acusados falsamente y de otras cosas, se le llamase siempre en ayuda de las mujeres que iban a dar a luz, y no solo en Cuba, sino en otras regiones de España, Perú, Argentina, Costa Rica, Nicaragua, Brasil, México, y en los Estados Unidos, en Nueva York e Illinois, y hasta en Filipinas, como es sabido colonia española por largo tiempo, al igual que Cuba. Entre los negros, tanto libres como esclavos, san Ramón estaba sincretizado con un camino de Obatalá en que también el orisha africano presta su colaboración para traer al mundo a un nuevo ser humano.
El procedimiento a seguir para ayuda de parturientas consistía en encender una vela, rezar la oración al santo para implorar su ayuda y luego volver la imagen contra la pared, o colocarla sobre el vientre de la mujer en labor. Cuenta Lydia Cabrera que una noche, a una negra que estaba en medio de un parto difícil le trajeron a la carrera una imagen de San Ramón Nonato y se la colocaron sobre el vientre. Poco después la mujer alumbró sin dificultad a una criatura sana y el asunto tuvo un final feliz. Pero con las primeras luces del alba las comadronas presentes en la habitación descubrieron que, en la premura de la situación, alguien había cometido un error y en lugar de colocarle a la parturienta una imagen de Ramón Nonato le habían puesto una de… Arsenio Martínez Campos, Gobernador de Cuba. El mismo militar con quien se reunió Maceo bajo los Mangos de Baraguá para discutir sobre el Pacto del Zanjón.
Martínez Campos nació en Segovia en 1831. Participó en la Guerra de África y en la expedición anglo-hispano-francesa contra México. En 1868, fue destinado a Cuba, donde acababa de empezar la Guerra de los Diez Años. Regresó a España tres años después como brigadier por méritos de guerra. Una vez en la Península, recibió el mando de una brigada para luchar en Cataluña contra los carlistas. En 1876, fue destinado de nuevo a Cuba, esta vez como Capitán General de la Isla y al mando de 20 mil hombres. Hay que decir que si san Ramón Nonato fue un cristiano esforzadísimo que muchas veces enfrentó a la muerte por su fe mientras se encontraba en África, por lo que se le puede calificar. sin lugar a dudas, como uno de los más bravos soldados de la Iglesia Católica, Martínez Campos también tuvo un desempeño militar tan esforzado como el del santo, pues su carrera está compuesta por una larga lista de ascensos y grados militares que le muestran como un hombre valiente y obstinado que siempre llevó al final todas sus empresas. Además de la voluntad de servir, cada uno a su causa, la otra única cosa que Ramón y Arsenio tuvieron en común fue que el segundo, partidario de la Restauración de la monarquía de los Borbones en España, mientras combatía a los carlistas en Cataluña sitió y sometió a Urgel, lugar de nacimiento del santo. Como decimos los cubanos, hasta ahí las clases.
Cómo Martínez Campos, militar español y máximo representante del poder colonial que esclavizaba a Cuba, adquirió de repente el poder de ayudar a parir a una negra es misterio nunca esclarecido. De cualquier manera, copio aquí la oración de san Ramón Nonato por si acaso algún lector encontrara una clave oculta capaz de ayudar a descifrar el mecanismo por el cual un Capitán General impuesto en Cuba por la Corona española pudo suplantar en sus funciones a Obatalá partero:
ORACIÓN PARA UN FELIZ PARTO
Oh excelso patrono, San Ramón, modelo de caridad para con los pobres y necesitados, aquí me tenéis postrado humildemente ante vuestros pies para implorar vuestro auxilio en mis necesidades. Así como era vuestra mayor dicha ayudar a los pobres y necesitados en la tierra, socorredme, os suplico, oh glorioso San Ramón, en esta mi aflicción. A vos, oh glorioso protector acudo para que bendigáis al hijo que llevo en mi seno. Protegedme a mí y al hijo de mis entrañas ahora y durante el parto que se aproxima. Os prometo educarlo según las leyes y mandamientos de Dios. Escuchad mis oraciones, amante protector mío, San Ramón, y hacedme madre feliz de este hijo que espero dar a luz por medio de vuestra poderosa intercesión. Así sea.
fny
