Andar siglos coloniales a través de la arquitectura de La Habana
Un nutrido público participó en el Andar La plaza fundacional. Sus instituciones políticas, religiosas, civiles y militares de los siglos XVI y XVII, como parte del Andar la arquitectura, que este verano trata acerca del origen y la evolución de la ciudad en sus 500 años.
Según los guías que condujeron este recorrido, la plaza fundacional –hoy Plaza de Armas– no estaba en su entorno actual, frente al Museo de la Ciudad. Se encontraba un poco más alejada y con la construcción del Castillo de La Real Fuerza se volvió a trazar, e, incluso, se demolieron casas de pobladores que vivían n sus alrededores, indicó la historiadora Tatiana Guerra, de la empresa RESTAURA.
Precisamente a partir de esa plaza comenzaron a alinearse los bohíos frente al litoral de la bahía y concibieron los primeros caminos o calles: la de los Oficios, Obispo, Mercaderes, y Obrapía. Sus funciones –de públicas a militares– se modificaron con la construcción del Castillo de La Real Fuerza en el lado norte de la plaza, en 1559. Pasó a llamarse entonces Plazas de Armas.
La iglesia parroquial y las casas de los vecinos más poderosos de la villa se establecieron cerca de la plaza, y los lugareños de ese entonces se reunían a cabildo abierto para tomar decisiones; se divulgaban allí, a toque de tambor, las leyes y noticias.
En el último tercio del siglo XVIII la plaza recuperó su antiguo carácter de centro cívico y bajo el gobierno del Capitán General Don Felipe de Fondesviela, Marqués de la Torre, se realizaron obras de remodelación urbana, hicieron los cimientos de las nuevas construcciones, y la plaza alcanzó sus dimensiones actuales.
Con el paso de los años nuevas mejoras se le añadieron a la Plaza de Armas, y levantaron significativos ejemplos de la arquitectura civil habanera, como los Palacios del Segundo Cabo, en 1771, y el de los Capitanes Generales, en 1791. También en el XVIII se erigió el Palacio de los Condes de Santovenia
–hoy hotel Santa Isabel.
En 1828 se inauguró El Templete, en cuyo interior pueden apreciarse tres lienzos conmemorativos de la primera misa, el primer cabildo y su inauguración. La ceiba, que despierta el interés de todos y está ubicada en su exterior, cada 16 de noviembre se repleta de personas de Cuba y de otras geografías, quienes allí acuden para darle tres vueltas y pedir igual cantidad de deseos a San Cristóbal.
Con la ocupación norteamericana, a principios del XX y durante la etapa republicana –entre 1902 y 1959–, el parque perdió la fisonomía del período colonial; y en 1935 se realizaron obras de restauración y embellecimiento de sus jardines. Desde 1953, se encuentra en su centro la estatua en mármol de Carlos Manuel de Céspedes, primer presidente de la República de Cuba en Armas.
El antiguo Palacio de los Capitanes Generales es el inmueble más importante de la Plaza de Armas; por allí desfilaron 65 gobernadores españoles en tiempos de la colonia. Está valorada como una de las obras más destacadas de la arquitectura española en América Latina.
Junto a La Fuerza y al Museo de la Ciudad, puede admirarse el antiguo Palacio del Segundo Cabo, construido por el arquitecto español Don Antonio Fernández Trebejos. Actualmente es el Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales entre Cuba y Europa.
En otro momento del Andar La plaza fundacional, el público se detuvo en el interior del Museo Castillo de La Real Fuerza, donde conoció sobre la historia de la primera fortaleza construida en Cuba, en 1558. Allí el visitante realiza un paseo imaginario por la historia de la construcción naval en Cuba y, sobre todo de La Habana, desde el siglo XVI al XIX.
La instalación fue cuartel y también residencia de los Capitanes Generales, y sirvió para guardar el oro y las mercancías de valor que transitaban hacia España. Primero de su tipo e América, el recinto contiene en sí mismo el mayor valor patrimonial, y atesora hallazgos de la arqueología subacuática: hermosas joyas, la forma en que se exportaban el oro y la plata del Nuevo Mundo, modelos navales de diferentes épocas y evidencias relacionadas con la vida a bordo.
En el mes de julio el Andar la arquitectura abarca recorridos por los siglos coloniales a través de su arquitectura y espacios públicos. En tanto, en agosto los guías abordarán el avance de la restauración en La Habana Vieja.
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